Implicaciones y aplicaciones para la Iglesia sobre “Jesús y el Templo”.

Pastor Luis Gómez Chávez
 
Ruego volver a observar Juan 2:13-22 y Marcos 11:15-19 para descubrir algunas implicaciones y aplicaciones, principios y verdades para una vida con mayor reverencia de parte de la Iglesia en este tiempo postmoderno.
 
La casa de oración jamás debe ser convertida en un lugar para hacer negocio, club social, pues a Jesús no le agrada que su casa sea como un mercado.
 
¿Por qué? El templo no fue creado para eso. En un mercado o en un negocio se habla de asuntos de compra y venta e intercambiar productos o hacer negocios. Mientras se esta en el mercado hay libertad para comer, beber, mascar goma (chicle), hay mucho ruido y se puede hacer todo lo que se le antoje según las reglas de un mercado. El mercado acarrea mucha suciedad y delincuencia.
 
Lo sucio debe ir a la suciedad, lo inmundo a la inmundicia, los cambistas al mercado negro o de la oscuridad, pero jamás debe estar en la casa de Dios, pues esta debe estar limpia. ¿Es correcto que todo esto este en la casa de Dios? En la casa de Dios debe haber claridad, limpieza, sinceridad y personas reverentes. No podemos hacer nada por lo cual se falte el respeto a Dios, mientras estemos en la casa de Dios y cuando estemos fuera de esta. La reverencia a Dios debe ser en todo tiempo y todo lugar.
 
Ninguna persona debe adueñarse de la casa de oración porque esta le pertenece a Dios. Jesús dijo, “Mi casa, casa de oración será llamada”, Templo de Dios Padre. Jesús es el mismo Dios y tiene la absoluta autoridad de llamar la atención a todo el que hace lo que es desagradable delante de Dios, y en la casa de Dios. El templo, y la iglesia no es del pastor, no es de los ancianos, no es de los plantadores, y no es de ninguna familia en particular; esta solo pertenece a Dios. Quienes nos reunimos en el templo físico, debemos cuidarlo, respetarlo, y vivir en santidad porque Dios es santo y el lugar es santo. Nuevamente, nuestro cuerpo es Templo del Espíritu Santo, por consiguiente, debe estar limpio, en santidad, y debe ser cuidado porque es de Dios.
 
La casa de oración esta abierta para toda persona sin acepción de personas.
 
La casa de oración ofrece oportunidad a toda persona para venir y entrar; solo que estando dentro de esta, ha de regirse a las reglas divinas de respeto, reverencia y orden. Pueden venir ladrones, pero no pueden robar, pueden venir bebedores de vino, pero no pueden tomar, pueden venir negociantes, comerciantes, pero no pueden hacer negocios; ya que a este lugar se viene solo a adorar a Dios, a reverenciar su nombre, a hacer lo que la Biblia enseña (Marcos 11:17). La casa de Dios es un centro de evangelismo para todo el mundo y nosotros la iglesia debemos ser personas santas que proclaman el evangelio santo del Dios santo. A nadie se le puede impedir la entrada al templo, solo que estando dentro se ha de comportar según las reglas divinas de comportamiento en la casa de Dios, venir a adorar y respetar a Dios.
 
La casa de Dios es un lugar de orden, y nosotros sus hijos tenemos la autoridad de Dios para velar por el orden cuando hay desorden (Jn. 2:17).
 
Jesús puso orden en el Templo, porque tenia la autoridad de Dios, porque esa es su casa, y por su celo santo. Si nosotros somos buenos adoradores de Dios, o sea que lo honramos, respetamos y reverenciamos de todo corazón; tenemos el poder no solo de hacer que los demás lo hagan también, sino que podemos poner orden cuando hay desorden dentro de la casa de Dios.
 
El respeto y la reverencia en los hijos de Dios debe ser demostrado en todo tiempo y en todo lugar, pero debe hacerse con un corazón santo y limpio.
 
Quiere decir que yo debo respetar y reverenciar a Dios mientras estoy en la calle, el trabajo, la casa, con los amigos, en el templo, en la escuela, en las relaciones y hacerlo con una actitud humilde, sincera, y santa. Entonces, para adorar y reverenciar a Dios se requiere limpieza y humildad de corazón.
 
El primero y segundo de los diez mandamientos declara que solo Dios merece ser reverenciado y adorado, es la única dirección de adoración, la vertical, la que está dirigida a Dios. Reverenciar a Dios de esta manera da plena satisfacción, ya que el agradar a Dios es tono nuestro placer (Salmo 27:4, 37:3-7ª).
 
El lugar de adoración que agrada a Dios ya no es el templo físico en primera instancia sino el corazón limpio, sincero y humilde de cada adorador. La clave de todo está en centrarse en Dios, reconocerlo por lo que es, no fijarse en lo que hacen los demás, y solo dedicarse a respetarlo, honrarlo, obedecerlo, amarlo, glorificarlo y reverenciarlo desde el fondo de su corazón.
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Comparación de los cuatro evangelios acerca de la reverencia en la casa de Dios.

Pastor Luis Gomez

             Primera variante, el número de versículos en los cuatro evangelios no es el mismo cuando se refiere a la reverencia en la casa de oración.   En Mateo son 6 versículos, en Marcos son solo 5, en Lucas 4 y en Juan son 10.  ¿Qué puede implicar esta variante?   Una posibilidad es que Juan por ser el discípulo amado de Jesús quien se identificaba mas con los sentimientos del maestro, da mayor amplitud al tema.   Una segunda posibilidad es que la variante depende de la audiencia que tiene cada escritor.

Segunda variante, el nombre de la casa de oración cambia en su pertenencia.   En Mateo es “Templo de Dios”, en Marcos simplemente es “Templo”, en Lucas es “Templo” y en Juan “Casa de mi Padre”.  El detalle se hace más profundo en Mateo y Lucas al decir que es “Dios el Padre, el dueño del templo”.

Tercera variante, eliminaremos el primer sinóptico que es Lucas. En Mateo y Marcos el lugar escogido para reverenciar a Dios ha sido convertido por los judíos en “cueva de ladrones” mientras que Juan la llama “mercado”. Por una parte, Juan tiene razón, debido a que originalmente, una parte del terreno del templo era utilizado para comprar y vender animales para sacrificios para las personas que no traían ofrendas.

Sin embargo, poco a poco se fue introduciendo otros productos para intercambiarlos en ese lugar.    A esto es lo que Mateo y Marcos llaman “cueva de ladrones”, pues ya no se vendía animales para sacrificios a Dios, sino para hacer negocios, ventas y menos para ayudar al extranjero que venia sin animales para ofrecer a Dios.

Ultima variante, aunque podríamos descubrir muchas más, pero en este punto, descartaremos a Mateo y Marcos, para solo quedarnos con Juan 2:13-22.  En este pasaje, Juan presenta la promesa de la muerte de Jesús usando la figura del Templo que seria destruido y construido en solo tres días.   En el momento de decirlo Jesús, era una profecía, pero en el momento que Juan lo escribe ya es una profecía cumplida.    Tal promesa da autoridad al cristiano que es la resurrección de Jesucristo nuestro Salvador.

En fin, esta comparación de los cuatro evangelios es de suma importancia ya que de fondo el tema que resalta es la actitud de respeto o irrespeto que se tiene al estar en la casa de Dios.   Es que el respeto o la reverencia no es por estar en el templo, sino porque en ese lugar para los judíos, estaba la presencia de Dios, además, es la casa o morada de Dios, pertenece a él, fue consagrada para honrarlo.

El conocimiento de Jesús sobre la relación del Templo con Dios.

El pueblo de Dios comenzó a reverenciar a Dios sin necesidad de un tabernáculo, arca, templo, casa de oración o sinagoga.  Entre Adán y Eva y Dios se realizaba la reverencia sin interrupción.  Es más, antes que el Lucero de la mañana se rebelara en contra de Dios, ya había reverencia en la eternidad.  Los ángeles reverenciaban a Dios.   Caín y Abel ofrecieron sacrificios a Dios, Noé también lo hizo, con una actitud de respeto, reconocimiento, gratitud, adoración y reverencia.

Dios llamó a Abraham quien comenzó a rendir adoración y reverencia a Dios por medio de los sacrificios. La manera de reverenciar a Dios era sin tener conceptos de un lugar específico.  Fue hasta que Dios llamó a Moisés, es cuando Dios le ordena construir en el desierto un tabernáculo móvil.   El centro del tabernáculo era el Arca porque ahí se guardaba los diez mandamientos, y la vara florecida como un testimonio.

Sin embargo, Dios seguía buscando una mejor

reverencia para sí mismo, como resultado, ordenó a David y Salomón construir el primer templo permanente (2 Crónicas 3:1). Después de construido y de disfrutar mucha gloria, majestuosidad y belleza; fue destruido por los Babilónicos en el año 586 a.C.   Era un templo hermoso por su estilo arquitectónico y por su permanente presencia de Dios que irradiaba su gloria.    Tiempo en el cual, el pueblo de Israel vivió el tiempo de mayor gloria, y mucho de ello fue por el lugar prioritario que le dieron al reverenciar a Dios en el templo.

Nehemías, Esdras y Zorobabel y otros cautivos regresaron a Jerusalén 70 años después del cautiverio en Babilonia con el propósito de reconstruir el Templo, las murallas de la ciudad (Neh. 1-3).  Paso un tiempo para terminar la obra, pero finalmente lo lograron (Neh. 4-6). Sin embargo, en tiempo de los Macabeos, periodo previo al inicio del Nuevo Testamento donde ya se había cerrado el canon del Antiguo Testamento, los griegos destruyeron el templo reconstruido por Zorobabel, Esdras y Nehemías.

En el año 20 d.C. Herodes comenzó a construir el Tercer Templo, mismo que terminó en el año 64 d.C.  Este mismo duro muy poco porque seis años más tarde, el emperador Tito el Grande, lo destruyó.    Así que, desde esa fecha no ha habido templo físico en Jerusalén hasta la venida de Cristo. Será en el periodo de la Tribulación donde se construirá el cuarto templo, en el cual, según el libro de Mateo 24, y Apocalipsis, el Anticristo hará la abominación desoladora.

En esta caminata de la historia de los templos, se va entretejiendo y desarrollando la teología de los templos, los sacrificios, la adoración, la reverencia y las ofrendas.   Todo esto lo conoce Jesucristo perfectamente como un verdadero judío.  Un elemento que todo judío sabía es que el arca o el templo representaban la santidad y la presencia de Dios; por lo cual, merecía respeto, reverencia, porque al no hacerlo traía consecuencias.

El arca es tipo de Jesús que guarda con seguridad nuestra salvación, como el arca guardaba con seguridad la Ley de Moisés.  El arca es el trono de Dios, como lo es la casa de oración y faltar respeto en ese lugar es pecado.

¿A quién le gusta vivir en medio de la suciedad? ¿Cómo cree usted que se siente Dios cuando albergamos pecados que ensucian el Templo de Dios?

 

El arca significó mucho para Israel porque en ella se demostró claramente la presencia de Dios: su santidad, su provisión, su justicia y su salvación.  La Iglesia debe saber que la revelación se amplió hasta el grado que cada uno de los creyentes Dios los ha convertido su templo.   1 Corintios 6:19, 2 Corintios 6:16 declaran que somos el templo y la morada del Dios viviente, del Espíritu Santo.  La Biblia dice que en el preciso momento en que una persona recibe a Cristo como su Salvador personal, nuestro cuerpo se convierte en morada de Dios.   Del arca y de quienes se acercaban a esta se exigía santidad, respeto, reverencia; de la misma manera se exige de cada cristiano santidad, respeto, reverencia para poder dar testimonio del Dios santo.

Así que, Jesús sabia que el Templo era la casa de Dios, donde reposaba la presencia santa de Dios, quien había ordenado respetar ese lugar santo consagrado solo para Dios y para hacer las cosas que le agradan a él.  Al ver convertido este lugar en cueva de ladrones, en mercado, justifica su accionar, su celo por lo que es suyo.

La casa donde vive Dios debe ser respetada, esa casa es nuestro cuerpo, él, quien es santo, mora dentro de ella. Y el templo físico donde se reúne la iglesia, ha sido escogida y consagrada o dedicada solo para adorar a Dios con respeto, reverencia, limpieza de corazón.   Significa que esta casa, nuestro cuerpo, y el templo físico debe estar limpia y no permitir se acumule suciedad porque esto da mala reputación.

 

 

 

¿A quién reverenciar?

Pastor Luis Gómez Chávez

Ya hemos definido la palabra reverencia, y además hemos mencionado algunos elementos que están involucrados en la acción de reverencia a Dios. Preparación previa, y la acción misma de estar frente a Dios, que requiere tener una actitud interna de adoración demostrada públicamente con humildad, respeto, santidad, gratitud, amor y alabar a Dios con cantos, y postrarse. El reverenciar a Dios es un privilegio, una necesidad y una responsabilidad de todo cristiano. Corresponde ahora mencionar el lugar, la persona y la dirección hacia donde esta dirigida la reverencia, la honra, el respeto y la adoración.

Dios es el único que debe ser reverenciado porque la Biblia lo dice.

Éxodo 20:3-10, Dt. 5:6-9 lo ordena, “no tener dioses ajenos” ‘No tener imágenes” “No inclinarse a otros dioses que no sea Dios” “No tomar el nombre de Dios en vano”. Eresumen, ningún cristiano debe honrar, venerar, adorar a alguien o a algo que no sea Dios. El texto tice, “frente a mi no te harás imágenes”. La razón es porque solo hay un Dios, eterno, poderoso, soberano, Creador, suficiente y capaz de gobernar, sustentar, cuidar, todo cuando existe. Nos es prohibido cambiar al YO SOY. Dios no tolera que tengamos otro rival, quien usurpe el lugar y el afecto que solo el se merece (Levítico 14:26-30).

Deuteronomio 10:12-17 se nos ordena amar a Dios por medio de cuatro imperativos: temer a Dios, andar en sus caminos, servir a Jehová y obedecer sus mandamientos. Las razones para amar a Dios: 1) Él es el Dios del cosmos (Salmo 24:1), 2) Él nos amó primero 1Juan 4:10, Ro. 5:5,8, 3) Solo él es Dios (Dt. 10:17). En fin, Dios es el único que merece ser adorado y reverenciado.

Levítico 19:30 Jehová ordena reverencia para él. Deuteronomio 12:2-3 presenta un lugar para reverenciar a Dios; el santuario, la casa de Dios, donde Dios esta presente. En ese lugar, todo lo que se hace, debe honrar, respetar, glorificar a Dios.

Hechos 10:24-26 la reverencia solo Dios la merece. En este pasaje, Cornelio se postro ante los pies de Pedro, se inclinó para reverenciarlo y honrarlo, pero Pedro no lo permitió porque solo Dios es digno de tal acción. UN caso más está en Apocalipsis 22:8-9. La reverencia precede a la adoración práctica, ya que esta tiene una preparación anticipada, limpieza de corazón, actitud interna de solvencia.

Pedro aclaro a Cornelio que solo hay un Dios digno de toda honra, reverencia, veneración y adoración (Apo. 5:12-14). La reverencia no se debe dar entre los mismos seres humanos, pues solo Dios es digno. En todo lugar, a toda hora y con toda acción ha de reverenciar o respetar a Dios.

Filipenses 2:9-11, Dios concede el derecho a Jesús, para ser adorado como Dios que es. Jesús siendo el Dios encarnado, tiene todo el derecho de ser adorado, honrado. Nuestra obligación como hijos de Dios que somos es nuestro deber doblar nuestro corazón (interno) e inclinarnos o arrodillarnos (externo), confesar o reconocer públicamente que él es el Único Señor que merece toda la adoración, el respeto, a la reverencia y la pleitesía.

Es la única dirección de reverencia que hay (Dt. 4:39; Mr. 12:29-30; Fil. 2:9-11).

La reverencia es una palabra teórica-práctica, objetiva-subjetiva, de la cual muchos se han extralimitado abusando de ella. La Biblia es clara al decir que solo hay un Dios para ser reverenciado (Dt. 6:4-5; Dt. 4:39) dice que, en el cielo, en la tierra, jamás ha existido ni existirá otra dirección de reverencia a parte de Dios. En estos días, el hombre ha inventado otras direcciones de reverencia, las cuales, aunque pretenden ser justas, sanas y con motivaciones bíblicas, a la postre terminan siendo egoístas, mundanas y humanas al ser usadas incorrectamente.

Hay personas de alta posición, que amparadas en su categoría reclaman reverencia relegando a Dios a un plano secundario, hasta ni mencionar su nombre y cuando lo hacen blasfeman contra él. 1) Los filósofos de la historia que negaron la existencia de Dios al atribuirse a ellos mismos los descubrimientos y sustituyendo a Dios, ej: Federico Nicech, Hegel, Carlos Marx, Chardan, etc. 2) Los ateos y los no ateos como Hitler quien pretendió ser el creador del “super hombre” que no tendría necesidad de un Redentor, hasta reverenciar al mismo Hitler, y aun en este tiempo es reconocido por los Nazis.

Saddan Hussen, en el año 1991, proclamo la guerra contra Kuwat como una guerra santa y él fue visto como el libertador, el héroe y muchos lo han llegado a admirar en tal manera que lo veneran, lo adoran cegados por la manipulación de Satanás. Lo mismo esta sucediendo en pleno siglo XXI, donde hay hombres políticos que reclaman tanta reverencia que se creen que son mas grandes que Dios al no tomarlo en cuenta.

Hay religiosos que reclaman reverencia para Dios pero que al final se quedan con ella. El papa de la ICR, los arzobispos, los sacerdotes, los obispos, los santos, los beatos y personas que ya han muerto. Pero también, algunos llamados pastores o siervos de Jesucristo que se han denominado “apóstoles, profetas, representantes absolutos de Dios” sobre la tierra reclaman reverencia por medio de reconocimientos, títulos, hasta pedir reverencia, y adoración. Esto es muy peligroso debido al conocimiento de la Palabra de Dios donde se enseña que el único que merece ser adorado, reverenciado es Dios y que hay castigo para quien suplante a Dios al robarle la adoración (Ex. 20, Dt. 5).

Por otro lado, hay personas, objetos, y cosas que atraen la reverencia que solo le corresponde a Dios. 1) Los niños “consentidos o excepcionales” que, por ser hijos de pastor, anciano, diácono o líder se le conceden ciertos privilegios o tolerancia y no se les dice nada, aunque estén corriendo o haciendo desorden. Al contrario, hay personas que celebran sus acciones y lo toman como una gracia, y de esa manera están robando la atención, el respeto, el reconocimiento, y la reverencia que solo Dios se merece.

2) Las personas escandalosas o vanidosas que, al entrar al templo, con su ruido y forma de vestir pomposa, descubierta o ajustada, distraen y las personas dejan de poner la atención en la adoración que se está ofreciendo a Dios. El sonido de los tacones de los zapatos que sin prudencia caminan mientras se esta orando. Todo tiene su equilibrio y orden (1 Co. 14:40).

3) El dinero, el carro, el trabajo, las habilidades, deporte y hasta la inasistencia, la indiferencia, las malas actitudes y muchas otras cosas nos hacen faltarle el respeto a Dios al no darle la honra, el temor, y la reverencia que solo Dios se merece. No nos olvidemos que todo aquello que recibe mayor prioridad y atención que Dios; esto nos aleja y nos desvía de Dios, eso es faltar el respeto y reverencia a Dios (Dt. 5:6-9).

4) Para faltar el respeto a Dios solo se necesita platicar en la casa de Dios mientras se desarrolla el servicio de adoración a Dios. Estar masticando goma, “chicle”, comer en pleno culto, cantar a la fuerza, cantar con pecados; estar entrando y saliendo del templo cuando no es necesario, el estar usando el celular, mirar a las paredes distraído mientras se ora a Dios. Todo esto desagrada a Dios y es falta de respeto.
Si recordamos lo que el aposto Pablo escribió a los hermanos de Corinto, “todo lo que hacéis, sea de hechos o palabras, hacedlo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31). Este versículo justifica la tesis de que todo lo anterior es falta de respeto. Y aún hay otras cosas más que Dios no acepta por carecer de respeto. Dirigir un servicio, presidir, o recoger la ofrenda sin tener una buena relación con Dios. El no asistir a la casa de Dios por darle prioridad a otras cosas que no merecen (Heb. 10:25). Cuando relegamos a Dios a un segundo plano, es falta de amor, respeto, y reverencia (Dt. 10:12-17). Es como tener dioses a quienes se les dedica el tiempo habilidad, y reconocimiento o reverencia.

¿Qué más es falta de respeto e irreverencia a Dios? Cuando no nos amamos sinceramente, en esa condición nos atrevemos a servir a Dios. El mostrar indiferencia, arrogancia, enemistad, espíritu de superioridad o inferioridad, falta de perdón, o buena relación con algún hermano (a), etc., es falta de respeto a Dios.

Por todo lo dicho, amerita que evaluamos nuestra propia vida, la de nuestra familia, independientemente de lo que hagan los demás miembros de la congregación. Pregúntese, ¿Qué tengo, siento, pienso y hago yo que esta faltando el respeto a Dios? Si desea prosperar espiritualmente, es necesario enmendar las faltas hoy mismo. El deseo de Dios es que todos sus hijos aprendamos a dar a él la honra, el respeto, la reverencia por todo y en todo.

Hay bendición por respetar a Dios de todo corazón.

Todos sabemos que hay ciertos lugares donde se requiere respeto. Por ejemplo, los comentarios, funerarias, hospitales, museos, sinagogas, templos. Sin embargo, nosotros los cristianos sabemos con seguridad que el corazón es el mejor lugar para rendir reverencia y adoración a nuestro Dios.

El templo físico es el lugar donde expresamos la reverencia externa o pública. Sin embargo, a la luz de la Biblia, ninguna persona puede rendir reverencia y adoración que él la acepte si la persona no ha recibido a Cristo como su Salvador personal. Los templos son los lugares adecuados para rendir respeto, reverencia, veneración y adoración genuina cuando nuestro corazón ama verdadera y santamente a Dios (Lev. 19:30).

Dios ha de ser respetado y reverenciado en todo lugar y en todo tiempo. Dios en todo tiempo y en todo lugar es Dios y sus hijos en todo tiempo y en todo lugar son sus hijos. Aquí en la tierra y en el cielo, nuestra vida ha sido escogida y destinada para reconocer la grandeza y santidad de Dios. Fuimos creador por Dios para honrarlo, adorarlo, glorificarlo, respetarlo en todo y con todo (Dt. 16:12-14, Juan 4:21-26.34; Apo. 22:5).

El Salmo 150 unido al salmo 100 y el 95 a que adoremos, alabemos, honremos y exaltemos el nombre bendito de Dios. El llamado es hecho a todos los seres humanos, a quienes respiramos, el salmo dice, “Lo que respire, alabe a Jehová”. La clave está en el corazón puro y limpio, significa que solo quienes hemos reconocido a Dios como nuestro Dios, tenemos no solo la obligación y responsabilidad de respetarlo en todo y con todo, sino que es nuestro deber y privilegio hacerlo. Esto aclara que después del día de pentecostés, quien recibe a Cristo se convierte en templo y morada del Espíritu desde donde, todo el tiempo y con todo lo que siente, piensa y hace debe adorar a Dios (1 Co. 6:19-20).

La reverencia o el respeto hacia Dios debe comenzar en el corazón. Esto es central, fundamental y determinante que la adoración y el respeto hacia Dios debe venir de un corazón limpio en buena relación vertical y horizontal: con Dios y los demás. El lugar físico, el tiempo y la forma en que reverenciamos a Dios no es lo más importante sino la actitud y la buena relación que se tiene con Dios.

Cuando brindamos reverencia, adoración, servicio a Dios hipócritamente, como los fariseos y escribas, amonestación recibiremos de parte de Dios y algunos hasta ya duermen (1 Co. 11:30). Todo lo contrario, cuando la reverencia, adoración, y servicio esta acompañado de respeto, pureza, buena relación, y una actitud correcta que viene de un corazón limpio; alcanza aceptación y satisfacción de Dios. Así que, lo más importante en el momento de reverenciar y adorar a Dios es la limpieza de nuestro corazón, debe estar en paz con Dios y los demás. ¿Qué dice Jesús al respecto?

Hacia una definición de reverencia

 

Dr. Luis Gómez

Para responder a la primera pregunta, es necesario apoyarnos en algunos pasajes de la Biblia.   Éxodo 20:3-10; Dt. 10:12-17; He. 10:28; 1 Co. 14:40; y 1 Pe. 3:15. Con estos pasajes de la Biblia en la mente, comprenderemos el significado de reverencia y sus implicaciones.

Primero, la palabra “eulabeia” “deous” es muy complicada en la definición ya que puede limitarse a un solo concepto, cuando la misma es muy amplio su sentido. La palabra reverencia amplia su connotación por los sinónimos que le acompaña: respeto, venerar, admirar, alabar, e humillarse.  Esta acción siempre se realiza delante de un ser superior (He. 12:28).  Para ello se debe amar a Dios de todo corazón, mente, alma.

      Segundo, es la honra que se tiene delante de Dios. Dicha honra ha de mostrarla todo hijo de Dios, en todo lugar y en todo momento. La palabra literalmente significa “temor reverente”.   Temor puede verse como miedo, pero también como amor. Interesante sería que todos nosotros sintiéramos miedo y temor de hacer lo malo y amar a Dios para hacer todo lo bueno.  Si amamos a Dios de todo corazón, alma, mente y fuerza; los mas seguro es que la reverencia será aceptada por Dios.

Tercero, la reverencia se realiza entre dos o más personas. El sujeto es quien realiza la acción de ofrecer el respeto, la reverencia y la admiración o gratitud.  Quien recibe la reverencia es un sujeto pasivo o receptor.  Podemos concluir entonces que reverencia es el acto por el cual el hombre como creatura inferior rinde honra, tributo y veneración a Dios con una actitud de humildad y sinceridad al postrarse, inclinarse y -o arrodillarse ante el Supremo Creador, nuestro Dios.   Cuando se ama a Dios, se adora con respeto, reverencia y temor.

Preguntas de discusión

¿A qué se debe que muchas iglesias han dejado de dar importancia a la reverencia? ¿Quién es el responsable de la reverencia en la iglesia?

 

Elementos involucrados en la acción de reverenciar a Dios.

Es interesante que, en la acción de reverenciar a Dios, se dan “dos momentos” “dos actitudes” y “dos acciones”.   En cada elemento hay cierta fuerza o intención de hacer de la reverencia una expresión de excelencia.   Nosotros en calidad de redimidos nos corresponde ofrecer adoración a Dios con un comportamiento de calidad acompañados por una actitud limpia, sincera y de absoluta excelencia. Toda nuestra adoración ha de buscar la excelencia porque esta agrada a Dios.

Dos momentos en la acción de reverenciar a Dios.

El momento antes de presentarse ante el ser receptor del respeto, honra, elogio y veneración. Por ejemplo, cuando alguien tiene una entrevista con el Presidente de la Republica o ante un personaje de renombre; antes se prepara física y emocionalmente. Cuando alguien se presenta delante de Dios para adorarlo, reverenciarlo, respetarlo, honrarlo y glorificarlo; debe prepararse espiritual, emocional, y físicamente.

El otro momento, es el crucial y esperado que es el momento de estar frente a Dios.  Antes repasamos la manera de reverenciar o respetar; pero este es el momento real donde es toda una experiencia maravillosa. En este momento es donde realmente honramos, contemplamos, adoramos y reverenciamos a Dios.  Si no se dan estos dos momentos se llega a ser hipócritas.   En fin, a Dios se le respeta, honra, reverencia antes, durante y después.

        Dos actitudes en la acción de reverenciar a Dios.

La primera es interna, la del corazón, la segunda es externa la que es publica o visible.  La actitud indispensable del adorador en la acción de reverenciar a Dios es la primera donde se comienza a respetar a Dios en el corazón.  Si se da la primera, la reverencia o el respeto en el corazón, por deducción se da la segunda que es la externa.  Si se ofrece reverencia a Dios no tomando en cuenta la actitud interna; se es hipócrita y en este caso, la adoración no es aceptada porque no hay reverencia, reconocimiento, respeto y honra a Dios.

         Dos acciones al reverenciar a Dios.

La acción figurada del corazón que se humilla internamente delante de Dios Todopoderoso y Creador. La acción reverente externa o publica donde el cuerpo se muestra humillado y se doblega delante de Dios.  Quien se arrodilla ante Dios es la persona previamente se ha entregado a Dios de corazón.   El corazón que ama respeta y honra a Dios es el que estará capacitado y dispuesto a doblegarse, humillarse, respetar y reverenciar a Dios (Éxodo 20:1-3; Marcos 12:29-30).

Dos elementos al reverenciar a Dios.

La reverencia en la adoración a Dios. – En el Antiguo Testamento se usa la palabra “hishtahara” para referirse al servicio de los siervos de Dios en el culto donde ellos se postraban delante de Dios para demostrar su temor reverente.  Esa misma palabra en la Versión de la Septuagimta o versión de los Setenta dice que es dar homenaje al postrarse o reverenciar ante un ser superior.

En el Nuevo Testamento es postrarse ante un ser superior y besarle sus pies o la tierra.  Es recordar y reconocer el carácter y los atributos de Dios. Dicho reconocimiento demanda una actitud de espera, respeto y de sumisión a la voluntad de Dios.  Es la respuesta del hombre frente a la persona de Dios.   Tanto la reverencia como la adoración son expresiones internas y externas.  Y aunque la interna es la primordial, es necesaria la demostración externa o pública.

La reverencia en la alabanza. -Puede entenderse como la expresión de la actitud interna de gratitud, amor y mucho respeto hacia Dios y que se demuestra públicamente con la acción del canto. Alabanza es sinónimo de reverencia.

Resumen

La reverencia debe ser un acto o una acción que nace de un corazón limpio y temeroso y que se demuestra en una auténtica humildad.   Es por ello por lo que debemos amar a Dios con todo nuestro ser, con todo nuestro tiempo, con todo lo que tenemos y con todo lo que somos, para que no nos cueste respetar, venerar, adorar, honrar y glorificar a Dios en todo momento y en todo lugar (Marcos 12:29-30).

Reflexione

¿Respeto a Dios con lo que soy, tengo y hago?

¿Adoro a Dios con sinceridad y limpieza de corazón?

Piense en 5 cosas que usted hace en el día, ¿En cuántas de estas honras, agradas y glorificas a Dios?

¿En qué áreas y lugares debe demostrarse reverencia a Dios?  ¿Qué debemos comenzar a hacer hoy mismo para respetar a Dios?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Retomando la Misión

Luis Gomez

Josué 1

Introducción

Nicolás  Maquiavelo, uno de los primeros escritores a cerca del liderazgo, dijo, en el año 1532: “No hay nada más difícil de manejar, dudoso de tener éxito o peligroso, que ser el que tiene que dar nuevas órdenes, porque tiene como enemigos a todos los beneficiaros del viejo orden y como defensores tibios a quienes tal vez se beneficien del nuevo orden”.

  1. QUE VIENE DE DIOS

Josué escucha a Dios…

1.1. La misión que Dios encarga a Josué (1:1-4)

a. Jehová habló a Josué después que Moisés murió (v.1)

Hay algunos elementos a remarcar en esta transición no solo de liderazgo sino de responsabilidad o mando.  Una es el gran reconocimiento de Moisés como “siervo de Jehová” (v.1, 2).  El segundo es el reconocimiento de Josué como sucesor de Moisés.  Es probable que Josué  sintiera temor, dudas, miedo  e incapacidad  al saber que sobre sus hombros estaba la responsabilidad que Moisés tuvo por más de 80 años.    Por último, Dios habló y Josué escuchó atentamente lo que Dios le dijo que debía hacer.   ¡Escuchar a Dios es importante para la vida!

b. Jehová declaró la tarea que debía cumplir (v.2-4)

Dios dijo a Josué: levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.   Ya Moisés había traído al pueblo por todo el desierto por más de 40 años y en este momento se encuentran a este lado de la frontera oriental con Israel, cerca desde donde Moisés pudo divisar la tierra prometida antes de Moisés y sin haber entrado.   Casi logró la meta Moisés, introducir al pueblo judíos a la tierra prometida.  El no fracaso, cumplió lo que Dios había decidido.  La misión no está completa, y otra persona debe retomarla y completarla.

La tarea delegada a Josué no es nada fácil, es triple: llevar (introducir) al pueblo a la tierra prometida (v.2), conquistar toda la tierra que implica sacar a quienes viven en esos lugares (v.2b-4) y por último distribuir la tierra entre todo el pueblo siguiendo las instrucciones de Dios (v.6).   ¿Qué había en esta tierra según algunos espías? ¿Qué había según Dios?

1.2. La garantía que respalda la misión encargada a Josué (1:5,9)

Cumplir la misión comenzada por Moisés no es cosa fácil.  Sin embargo, lo que garantiza a Josué que él podrá terminar la obra comenzada es la presencia de Dios.  Él  prometió estar con él toda su vida, así como estuvo con Moisés.  No lo dejará por nada y le ayudará en todo.

a. El poder de Dios en su Palabra (v.5ª) “Nadie te podrá hacer frente

b. La presencia de Jehová todo el tiempo (v.5b, 9b) “Como estuve con Moisés estaré contigo”

Es la misma presencia y el mismo poder que experimentó Abraham, Jacob, José, Moisés, Josué, David, Elías, Daniel, los valientes en el horno ardiente amigos de Daniel.  Es la misma presencia y poder que se nos ha prometido a la iglesia. Así que, si Dios es cono nosotros, nadie nos puede vencer, nadie nos puede arrebatar de sus manos ya que él es mayor que todo.   ¡El garantiza la victoria, la prosperidad, la felicidad! “Para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas (v.7b), porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien” (v.8b).   ¿Es esto fácil, gratis, mágico?   Ilustración: Lo que cuesta alcanzar el éxito.

1.3. La demanda que trae la misión encargada a Josué (1:6-9,18)

Para cumplir la misión que Dios nos ha encargado y obtener la victorita o la prosperidad; necesitamos no solo del poder de Dios y de su presencia sino de nuestro esfuerzo y valentía.

a. Esforzarse y ser valiente (v.6, 7, 9,18) en seguir las instrucciones de Dios como lo hizo Moisés, en obedecer la palabra de Dios.  Pasos para practicar la Palabra, oírla, leerla, meditarla, memorizarla, vivirla, aplicarla en los momentos necesarios y enseñarla a quienes la necesitan.    “Cuida de hacer conforme a todo lo que en ella está escrita”  “No te apartes de ella para nada y medita en ella”.  El mayor esfuerzo consiste en regirse, vivir conforme a la Palabra que tenemos ya escrita, que es la voluntad suprema de Dios, es el manual de conducta para todo asunto de fe y práctica del hijo de Dios”.   ¡Esto asegura nuestra prosperidad y victoria!

b. Razones para esforzarnos y ser valientes: porque Dios había prometido dar la tierra a sus padres (Ge. 13:14-17). Esa orden está amparada en el poder de Dios a través de la Palabra (1:7-8).  Por último, la orden a ser valiente se basa en la presencia de Dios (1:9).

Aplicación: cristiano valiente es aquel que se esfuerza a vivir regido a la Palabra de Dios, siguiendo cada instrucción, mandamiento, obligación, doctrina, orden, enseñanza en obediencia.  Todo creyente debe estar animado con la promesa, presencia y poder de Dios.

  1. LA CUAL ES DELEGADA A LOS LIDERES

2.1.  El pueblo escucha a Josué.  Josué ordena a los lideres prepararse con provisión (1:10-11)

Josué ordenó a los oficiales que se prepare todo el pueblo con provisiones y con convicción, valor y obediencia para entrar a la tierra prometida.   Lo que tenían que hacer era “preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a posees la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión”. Tanto Josué, los líderes como todo el pueblo enfrentan una tremenda incertidumbre, duda, miedo e inseguridad sobre lo que harán, tal como lo sintieron con Moisés en (Ex. 14), lo cual exige confianza profunda y dependencia  absoluta en el poder sobrenatural de Dios.

2.2.  Josué ordena a todos a unirse para conquistar la tierra (1:12-15)

Este elemento es importante mencionar, la necesidad de cumplir con el compromiso adquirido con Dios de estar unidos hasta completar la misión.  “Acordaos” (v.13). Dos tribus y media ya habían sido heredados al oriente del Jordán y ya disfrutaban reposo, tranquilidad y libertad.  Josué les ordena a que todos los varones aptos para la conquista se prepararan y unirse al resto del pueblo para ir a conquistar todo el territorio de Canaán, luego regresarse a su tierra.

Ilustración sobre la unidad…  La guerra del oeste contra el este de USA.

  1. FINALMENTE ES APOYADA POR EL PUEBLO

3.1.  Todos con entusiasmo de corazón  se unieron al nuevo líder (v.16)

3.2.  Todos prometieron lealtad y obediencia con la garantía del respaldo divino (v.17)

Es muy importante y sabio seguir a un líder si éste da evidencia de que Dios lo aprueba, lo protege, lo guía y si éste mismo se esfuerza y es valiente en cumplir la tarea encomendada.  Por un lado está la evidencia espiritual del líder en su íntima relación con Dios y por el otro está su evidencia externa del líder en su relación con el pueblo y con el trabajo.    Cuando no se vela por esto equivale a ciegos guiados por ciegos…

Cuando una iglesia apoya a su líder desinteresada, consciente, e integralmente; sabedor de estas dos cosas: que el líder es fiel a Dios y a su ministerio, es la iglesia que experimenta abundante bendición de Dios por que ama a Dios, es leal a la tarea y obedece totalmente lo que Dios le ha mandado.

Aplicación: Párrafo sobre el articulo del devocional familiar… autoridad del líder…

Conclusión

Hands Finzel  dice que tiene esta cita  en su escritorio para recordarle lo que enfrentara como agente de cambio. Parece que el liderazgo tiene que ver mucho con  administrar el cambio, ¡aunque sea tan peligroso para la salud!, más aún en el traspaso de mando o de misión.

Retomar la misión que Dios nos ha dejado implica que los líderes debemos estar en la cabeza dando el ejemplo que la estamos cumpliendo con  obediencia.   Una vez, que el pueblo ve que los líderes tienen el respaldo de Dios  y se esfuerzan por cumplirla, se unen a ellos y con disposición se entregan a cumplir con sus propias vidas la voluntad  de Dios.

LIMPIÉMONOS DE LOS PECADOS

Luis Gomez

JOSUÉ 7

INTRODUCCIÓN

Un atleta no puede participar de la competencia y ganar el trofeo si está cargando una pesada carga sobre sus hombros.

El pueblo de Dios no puede prosperar ni ganar la batalla ni agradar a Dios si en su corazón hay pecado.

¿Por qué es importante que el pueblo de Dios se limpie de sus pecados para continuar en la conquista de la tierra prometida?

La lección central del cap. 7 es que por causa del pecado de uno todo el pueblo es culpado y castigado.  El pecado siempre, tarde o temprano paga mal, no deja prosperar.

1.IDENTIFICAR EL PECADO-PECADOR (V.1-21)

    1.1. EL PECADO (V.1, 11)

    a. Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema (v.1).

¿Qué es prevaricación? Delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario. ¿Qué es anatema? tomar del anatema (cosas destinadas para la destrucción). Nos obliga a regresar al capítulo anterior donde se nos aclara lo que es el anatema.   El pecado mayor es la desobediencia.  El capitulo 6 describe el gozo de Israel por la victoria que tuvieron sobre Jericó.  Sin embargo, el cap. 7 comienza con un pero que introduce un ambiente de tristeza y derrota por la desobediencia de un solo hombre.  Dios había puesto aparte  (anatema, herem) a Jericó para destrucción (6:18-19), todo debía ser destruido excepto los objetos de valor que serán para el tesoro de Jehová. Ningún soldado de Israel debía tomar para sí nada de lo que había en Jericó.

Es interesante que solo una persona de todo el ejército cayera en la tentación de desobedecer la orden de Dios.  Más sorprendente es la justicia y santidad de Dios al no pasar por alto el pecado de uno solo.   Lo delicado es que por el pecado de uno, la ira de Dios se encendió en contra de toda la nación.  Este principio es explicado en toda la Biblia, que por el pecado de uno, la maldición y el castigo alcanza a todo el pueblo.  Solo cuando el pecado es eliminado, Dios desata las bendiciones que ha detenido.

     b. Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido y aun lo han guardado entre sus cosas”

Este concepto lo explica Dios mismo en el (v.11) donde se hace una lista de pecados por los que culpa no solo Acán sino a todo Israel.  Israel había pecado, al violar el pacto, de tomar del anatema (cosas destinadas para la destrucción), robar, mentir, y esconder lo robado entre sus cosas (7:21).  Entonces, la prevaricación, o el pecado cometido por Acán alcanzan a Israel  dejándolo en estado de maldición y castigo.  El pecado mayor es la desobediencia del cual se desprende muchos más.

      1.2. EL PECADOR (V.1, 11,13b)

      a. Acán, hijo de Carmí, de la tribu de Judá, tomó del anatema (v.1).b.

      b. Israel ha pecado (v.11) ¿En qué forma ha pecado? Han quebrantado el   pacto con Dios. “Hicieron un trato de no tomar nada del anatema” (6:18-19).

c. Anatema hay en medio de ti (v.13b).

     1.3. PROCESO DE CONFRONTACION  (V.14-21)a

        a.Reconocer que algo anda mal en el pueblo (v.2-12) “Fueron derrotados”, hay desaliento, desánimo, y tristeza porque la bendición de Dios se había apartado de ellos.  En 7 años de conquista no habían probado derrota, 36 de sus hombres murieron contra Hai, y fueron derrotados.  ¿Por qué ha pasado esto?  Lea, v.6-9.  Pero Dios no es culpable aunque pareciera que Josué culpa a Dios. Algo malo debe estar pasando para que Dios decida alejarse de Israel y detener las bendiciones, pues en el 6:27 dice que Jehová estaba con Josué y en el 7:12 le dice, “ni estaré más con vosotros” ¿Qué podrá ser?

        b. Consagrar sus vidas a Dios (v.13) “todo el pueblo”  No habrá victoria a menos que se esté solvente como pueblo.

        c. Reunir a todo el pueblo para identificar al ofensor (v.14)  “aparentemente, el mecanismo usado fue el echar suerte que en ese tiempo era una manera de conocer la voluntad de Dios” (v.16-18).   Recuerda el caso de Jonás…

  1. Escoge la tribu culpable de entre las doce (v.16)  Judá
  2. Escoge a la casa culpable de la tribu de Judá (v.17) Zera
  3. Escoge a la familia culpable de la casa de Zera (v.17)  Zabdi
  4. Escoge al varón anatema de los varones de Zabdi (v.19) Acán
  5. Confrontar a Acán por el pecado: “Hijo mío, da gloria a Jehová el Dios de Israel, y dale alabanza y declárame ahora lo que has hecho, no me lo encubras” (v.19). Porque yo ya sé todo lo que hiciste porque Dios ya me lo hizo saber (v.11).
  6. Reconocer el pecado de manera individual: Acán respondió diciendo: “Verdaderamente yo he pecado contra Jehová el Dios de Israel, y así y así he hecho” y el v.21 describe paso a paso como cometió el pecado: vio, codicio y tomo, son los ingredientes del pecado de desobediencia de Adán y Eva Génesis 3 y David en Salmo 32:1-5.

             & Principio: Dios es alabado, honrado y glorificado cuando reconocemos nuestra culpabilidad y confesamos con nuestra boca el pecado. Es el principio de la restauración y de la victoria. Mientras no pase esto, todo lo que hagamos no glorifica ni honra a Dios.  ¡Cuidado con la religiosidad, apariencia, complicidad

2. ELIMINAR EL PECADO-PECADOR (V.12-26)

2.1. ES NECESARIO PARA APLACAR LA IRA DE DIOS (V.1, 26)

a. “Y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel” (v.1b)

b. “Y Jehová se volvió del ardor de su ira” (v.26) “se apagó”

Al comparar este texto con el 8:29 parece que solo cuando era eliminado el culpable y era sepultado bajo un montón de piedras, era considerado resuelto el asunto y la ira de Dios era aplacada.   Esta disciplina y castigo publico en contra de Acán y su familia tenía el propósito de que el pueblo de Israel no volviera a cometer semejante pecado, ni desobedecer las órdenes de Dios, autoridad superior y suprema.

2.2. ES NECESARIO PARA ASEGURAR EL TRIUNFO (v.2-6, 12-13)a. 

a. “Israel huyó delante de Hai… y los derrotaron” (v.2-6)

b. “…No podrás hacer frente  a sus enemigos… hasta que hayas quitado el anatema de en medio de vosotros” (v.13).

Apartarse de la actitud incorrecta de Josué y del pueblo y del pecado que existía en el pueblo era necesario para asegurar el triunfo.  Josué ignoraba el pecado de Acán escondido, y proyectarse para la siguiente batalla sin antes evaluar el estado del pueblo es una acción poco sabia.   Por otro lado, reaccionar en ignorancia o enojo ante la derrota del pueblo es otra acción poco sabia de parte de Josué.  Por último, desanimarse, decepcionarse por una perdida en siete años, es falta de confianza en Dios quien nunca les ha fallado y es poca humildad en no reconocer que por su arrogancia cayeron ante Hai al subestimar el enemigo.

         Principio: La victoria de hoy no me hace inmune a la derrota de mañana, es necesario cada día depender de Dios para ganar cada batalla día a día.  Cada batalla es una batalla.   La garantía de nuestro fracaso se da cuando queremos vencer sin depender de Dios.

    2.3. SOLO ASÍ, HABRA LIMPIEZA, SANTIDAD, COMUNION Y BENDICIÓN.a

a. Levántate y santifica al pueblo, santificaos mañana (v.13)

b. Acán reconoció su pecado contra Jehová (v.20)… Aunque no se ve arrepentimiento. Dios los tres pasos como se peca: ver, codiciar y tomar.  Tres cosas robo, el manto, 200 siclos de plata, y un lingote de oro de 50 siclos.

c. Llevaron a Acán, su familia y bienes al valle de Acor y todo el pueblo

los apedreó y luego los quemó (v.24-25). Acán significa conflictivo y fue enterrado en el Valle de Acor que significa, Valle del conflicto. Esta disciplina y castigo publico en contra de Acán y su familia tenía el propósito de que el pueblo de Israel no volviera a cometer semejante pecado, ni desobedecer las órdenes de Dios, autoridad superior y suprema.

Principio: El confesar los pecados asegura la misericordia y la bendición de Dios mas no nos exime  de sufrir las consecuencias de nuestros errores.

CONCLUSIÓN

Dios no tolera, ni acepta, ni se agrada por el pecado en ninguna circunstancia.  Dios no tolera el pecado, más por su misericordia, ama y perdona al pecador que reconoce su error y lo confiesa delante de él.

No importan la magnitud  del pecado, el tiempo, el lugar y la forma como lo cometió, porque Dios en su amor lo perdona si tan solo lo reconoce y lo confiesa delante de él.

Por el contrario, se debe recordar que el pecado, tarde o temprano da a luz, y siempre trae males, y esto son más dolorosos cuando no se ha confesado.  Así que, lo mejor que debemos hacer si es que deseamos agradar a Dios y algún día triunfar es eliminar el pecado antes que este nos elimine.

2 Cor. 7:1  “Así que, amados, limpiémonos de toda contaminación, perfeccionando la santidad”  y alcanzaremos la misericordia de Dios.