Obligaciones en nuestra relación con Dios

Luis Gomez

Col. 4:2-6,12

Introducción

¿Cuál es una dieta balanceada para tener una buena salud? ¿Cuál es la dieta de un cristiano para mantener salud espiritual por medio de una fresca relación con Dios?

  1. Alimentarnos de su Palabra (3:16-17) (Es el pan espiritual)

El v.16 dice: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría”.   Cuando una persona se convierte a Cristo y decide poner como prioridad el leer y estudiar la Biblia para que abunde en su corazón, el fruto llegara de manera espontánea.   La palabra de Cristo nos orienta, nos guía, nos enseña y unos a otros podemos enseñar con el ejemplo, la vida y la Palabra. La palabra nos exhorta, nos corrige, nos consuela, y nos prepara para que podamos orientarnos, aconsejarnos, exhortarnos, y orientarnos unos a otros en tiempos de crisis.

Cuando estamos llenos (controlados) por la palabra de Dios, nuestra vida es de constante agradecimiento a Dios, le cantamos, le oramos, y somos de bendición a los demás. La palabra de Dios nos ayuda a saber hablar, usar mejor la lengua.  Cuando esta palabra nos controla, estamos satisfechos en todo lo que hacemos, tenemos y pensamos.

El v.17 Para que abunde la Palabra de Dios debemos hacer algo, Deuteronomio 28:1 “Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardarla y ponerla por obra, “.    ¿Por qué es necesario oír la Palabra atentamente?  1) Porque es la Palabra de Dios.   2) La palabra de Dios es vida y sostén (Jn. 15:15, salmo 19, Josué 1:7-9). 3) Porque en la Palabra de Dios se determina nuestro destino (Salmo 1; Juan 5:39).   Así que, si quiere abundar en la Palabra de Dios, debe oírla para obedecerla, leerla para conocerla, memorizarla para recordarla, estudiarla para disfrutarla, obedecerla para compartirla.

2. Perseverar en la Oración (4:2-4) (es la respiración espiritual)

Desde el capítulo 3, San Pablo ha presentado varias obligaciones que tiene la vida cristiana.  Nos ha hablado sobre el deber dentro del matrimonio, en el trabajo, y en la iglesia.  En esta séptima obligación, nos habla acerca de la relación personal con Dios.  El escritor inglés, John Stott, en su libro “Los problemas del liderazgo cristiano”, pg. 24-32 cataloga a esta relación con Dios como una disciplina descuidada.   Muy poco pasamos a solas con Dios.   Si no hacemos un balance entre lo que queremos hacer y lo que no pudimos hacer, entre el afán y la ocupación, que nos estamos aniquilando a nosotros mismos; el balance consiste en pasar tiempo con Dios.  Necesitamos hacer un alto a nuestra vida para pensar, meditar, y reflexionar en Dios, su amor, provisión, grandeza, poder, soberanía, sus obras y sus promesas.

Dan y Cindy Hansen en su libro “Devocionales para grupos juveniles en camino”, pg.53 hacen un fuerte llamado a hacer un balance basados en Lucas 10:38-42 donde María escoge la parte mas importante que es estar cerca de Jesús, escuchar su palabra, mientras que Martha escoge lo urgente que es darle de comer a Jesús.   Dan y Cindy nos hacen las siguientes preguntas:

1) ¿Cómo está el balance entre la lectura de la Biblia y el mirar la televisión?

2) ¿Cómo está el balance entre el tiempo que pasa hablando con Dios y el tiempo que pasa hablando con sus amigos por el celular?

3) ¿Cómo está el balance entre el tiempo invertido en la iglesia y el tiempo que pasa con su familia?

Aplicación:  El estar con Dios, perseverar en una vida de oración, el orar por toda su familia, la iglesia, los necesitados, es importante

“Perseverar en la oración” (4:2) es incorporar en nuestro menú diario una buena dosis de oración para estar fuertes espiritualmente.    1 Tes. 5:17 dice: “Orad sin cesar” y Fil. 4:6 “Por nada estéis afanados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración, ruego y acciones de gracia”.    El verbo “perseverar” es un participio presente, implica una acción que se hace continuamente, como un hábito espiritual.    La misma palabra “perseverar” implica que esto no será fácil, requiere esfuerzo, y vigilar que las oraciones están acompañadas de   acciones de gracias.

El v. 3 nos exhorta a orar por otros, en este caso por los siervos, misioneros, pastores, predicadores, maestros en Biblia de todo el mundo para que se abran puertas grandes, oportunidades para hablar con valor, energía, autoridad, y elocuencia.     Todos necesitamos orar los unos por los otros, y Pablo confiesa que necesita el apoyo de todos en oración para cumplir el ministerio.    La oración de fe y persistente es la ayudara a Pablo para saber hablar aun estando en la cárcel.    La iglesia que ora es fuerte, invencible, triunfante y crece integralmente.  Una familia que aprende a orar, que vive perseverando en la oración, le dará solidez y triunfos.  Acerca de la oración, nadie es campeón, todos somos aprendices.

           Aplicación:  El propósito de insistir en la oración es hasta que esta llegue a ser un habito o disciplina espiritual.   ¿Cuánto estoy perseverando en la oración?

  1. Andad sabiamente (4:5-6) (Fe puesta en acción: obediencia)

La última obligación que nos da el apóstol Pablo está en estos versículos.   Es el resultado de tener una vida que se alimenta de la Palabra y de la oración.  Una persona que cada día se alimenta de la Palabra de Dios y mantiene una estrecha relación con Dios por medio de la oración, con seguridad sabrá como conducirse.

La palabra “andad” puede traducirse como “vivid” “conducirse” “comportarse” y el adjetivo que califica el andar es “sabiamente”.   Prov. 1:7 dice que el principio de la sabiduría es el temor de Jehová.   Quiere decir entonces que, si nos conducimos bajo el temor de Jehová, él dirigirá nuestros pasos, nuestro caminar.    “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que te temen y los defiende”. Hay otros textos en Proverbios que hablan sobre el andar, 3:35 “los sabios heredaran honra” 4:7 “sobre todas las cosas, adquiere sabiduría”, 9:6 “andad por el camino de la inteligencia”, 10:1 “el hijo sabio alegra al padre”, 13:1 “el hijo sabio recibe el consejo del padre”, 16:16 “mejor es adquirir sabiduría que oro preciado, adquirir inteligencia vale más que la plata”.

¿Qué es ser y vivir como sabio?  1) La verdadera sabiduría no es la cualidad de un inteligente como virtud natural, sino que es la que se recibe cuando reconoce a Jesucristo como su Salvador (Prov. 1:7; Stg. 1:5-6. 2) Es la capacidad sobrenatural que se tiene de Dios para tomar las mejores decisiones, para hacer las mejores acciones y para actuar de tal manera que Dios es honrado.   Todo lo que se siente, piensa y se hace o se dice honra a Dios y se hace en el nombre de Cristo, basado en la Biblia.

Tres maneras de evaluar el buen comportamiento:  1) En la forma que hablamos, reaccionamos, respondemos y actuamos. (v.4).   El reto está en hacer aquellas cosas que no son agradables, no nos gustan por estar en contra de lo que somos, pero que son las cosas que Dios quiere que hagamos. El andar sabiamente es tener un comportamiento recto, un testimonio con los de adentro y con los de afuera.   Ser buen cristiano entre los cristianos, ser buen amigo entre los amigos, saludar a quienes nos saludan, felicitar a quienes nos elogian, no tiene mayor mérito ni exigencia.  El auténtico reto está en ser buenos cristianos delante de quienes se burlan de nosotros, quienes nos critican por todo, ante quienes nos insultan, nos rechazan y nos provocan.

2) En la forma que usamos el tiempo. (v.5).   La palabra “redimiendo el tiempo”, redimir, usar, aprovechar, optimizar bien el tiempo se relaciona con administrar, implica, saberlo usar, administrarlo de buena manera, “rescatarlo aun cuando ya parece perdido”.  Usar bien el tiempo es cuando nos alcanza para todo sin dejar de cumplir todas nuestras obligaciones bajo un orden de prioridad.   Desperdiciar el tiempo es cuando hacemos cosas que no tienen retribución espiritual o eterna. Según Pablo en Efesios 5:16-17, quien lo usa de esta manera es insensato, mientras que Salomón en Prov. 9:6 les llama “peti” necios, simples, o insensatos.  Úsemelo para buenas cosas que agraden a Dios.

         3) Finalmente, el andar sabio es demostrado en la forma que hablamos (v.6).  Es tener un lenguaje que edifique.  ¿Cómo dice el versículo?  “sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis como debéis responder a cada uno”.   Tiene que ver con un lenguaje adecuado, como corresponde a un hijo de Dios, honesto, limpio, sin malicia, bíblico, sabio, y espiritual.  Honesto porque es sencillo, sabio porque piensa antes de hablar, espiritual porque deja que el Espíritu lo guíe e ilumine las palabras a decir y bíblico porque se apoya en la Biblia para hablar. Busca que sus palabras edifiquen, animen, sazonadas con amor, gracia, respeto, motivación, no ofensivas, honestas, sinceras y orientadoras.

Conclusión

Si cada cristiano acepta el reto de hacer de la oración un habito espiritual y la práctica con seguridad, la iglesia será bendecida en todo sentido.   Cuando la Palabra de Dios abunda en nuestros corazones, cuando estamos controlados por el Espíritu Santo y desarrollamos sabiduría divina; en todo momento, en cada circunstancia, ante toda persona y para cada necesidad; nuestra palabra siembre será de bendición.

El reto para poner en acción: aliméntese  con de la Palabra y la oración cada día para mantener una relación fresca con Dios; pues esto le permitirá tener un comportamiento sabio, bíblico y espiritual como corresponde a un hijo de Dios.

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