Vidas comprometidas con la misión de Jesús

Luis Gomez

Una buena cantidad de iglesias necesitan con urgencia hacer un repaso de la misión delegada originalmente por Dios. Repaso que ha de hacerse desde Génesis hasta Apocalipsis, sin olvidar el contexto real de la Iglesia hoy.   Este esfuerzo de releer la misión original tomando en cuenta la realidad de la Iglesia en la actualidad descubrirá algunos vacíos o espacios olvidados debido a que la Iglesia ha descuidado su identidad.

El mundo con toda su cosmovisión lucha día y noche por robar, manchar, y destruir la verdadera identidad de la Iglesia, la cual es celestial y terrenal.  Ya que la Iglesia es el pueblo de Dios en la tierra, comunidad de santos redimidos para ser luz y sal, agente redentora en este mundo que está controlado por el príncipe de maldad.

El problema es que una vez la Iglesia pierde su identidad como el pueblo de Dios con una misión, el mundo se inmiscuye paulatinamente en el ser y quehacer de la Iglesia, quitándole la autoridad moral y el poder de convocación. Es por ello que, la iglesia hoy debe volver a la Biblia para conocer y entender el significado y el alcance de la misión original.

  1. Misión Original
  2. Es necesario que la Iglesia en primer lugar entienda

 

con el corazón, el alma y la mente el significado y las

implicaciones de la misión.  El entendimiento de la misión responde a la pregunta ¿para que exista la Iglesia?

 

  1. Lo segundo que debe hacer la Iglesia para redescubrir la misión original, la cual viene de Dios es conocer y encarnar la historia de la misión original.

Dios levantó la Iglesia como Su instrumento para anunciar las buenas nuevas de salvación hasta que Jesucristo establezca su reino sobre la tierra.

  1. Receptores de la Misión

 

  1. Primer receptor de la misión: Jesús. (Jn. 5:30, 6:38,57, 16:7, 17:8,18, 20:21).

La misión que Dios encomienda a Jesús es que dé a conocer a Dios no solo como el único que perdona los pecados del hombre y que puede salvarlo de la muerte eterna, sino que en él se encuentra la paz, justicia, salud, bienestar, y santidad, (shalom).

  1. Segundo receptor: los discípulos y la Iglesia, (Mt. 28:18- 20, Mt. 16:18-19; Ro. 1:16-17, y Hch. 1:8).

            Hay dos aspectos fundamentales para el cumplimiento de la misión. Primero es la autoridad de Jesús que es delegada a los discípulos y estos a nosotros la iglesia.  Consiste en la capacidad para proclamar el evangelio por venir directamente de Dios.

Es la autoridad de formar a su equipo de trabajo (sus discípulos), convertir al incrédulo (el mundo) y perfeccionar a los santos (Ia Iglesia) (Ef. 4:12-16).

El segundo aspecto que los discípulos y la Iglesia deben tomar muy es que cuentan con la presencia misma de Jesús. Su presencia garantiza que la misión se cumpla, más aún si nos apropiamos de la afirmación de Jesús (Jn. 15:5) y la afirmación de Pablo en (Ro. 8: 31,35, 37) y luego en (Fil. 4:13).  Si Dios está con nosotros, ¿Quién puede contra nosotros?

  1. Urgencia en Transmitir la Misión

En concordancia con 2 Timoteo 4:1-8, el apóstol Pablo da   cuatro razones por lo cual urge a Timoteo a que predique el evangelio.  Que en este caso es la misión que tiene la iglesia, la misma que Dios encomendó a Jesús que dé a conocer a Dios no solo como el único que perdona los pecados del hombre y que puede salvar al hombre de la muerte eterna, sino que solo en él se encuentra la vida de paz, justicia, salud, bienestar, y santidad.

  1. La primera razón porque Pablo urge transmitir la misión, porque es una orden de Dios la demanda obediencia inmediata (v.1-2).

 

  1. Segunda razón es la calidad de tiempo que vivimos amerita que se de este mensaje de salvación y transformación con urgencia (v.3-4).

 

  1. Tercera razón que da Pablo que hace urgente la transmisión es que la iglesia está en deuda con Dios, el evangelio, el mundo y con la misión misma (v.2, 5, Ro. 1:16, 1 Co. 9:16).

 

  1. Pablo agregó una cuarta razón, es que el tiempo de su muerte estaba cerca y necesitaba dejar un sustituto para que dé continuidad a la obra comenzada y cumplimiento a la misión de Jesús (v.6-9).

Conclusión

En fin, la relectura de la misión de la Iglesia nos da como resultado un enorme vacío que forma la deuda que tenemos en relación con la misión que Jesús nos delegó.  Ningún esfuerzo hecho por los diferentes períodos de la Iglesia ha podido completar la misión.   Seguimos estando en deuda, por los vacíos que hemos dejado, por los enfoques de la misión no tomados en cuenta en el estilo de vida de la iglesia local, que, aunque no han sido malos, no han sido los apropiados.

Hay mucho más que hacer,

y el reto para nosotros es comprometernos

con esta misión y vivir solo para cumplirla.

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