Vidas sometidas a el Espíritu Santo

Juan 14:15-18, Hechos 1:8

          ¿Cuánto sabe usted del Espíritu Santo?  Bueno, lo más importante no es el conocimiento, sino la actitud hacia él.

        Por un lado, hay un exagerado desconocimiento de la Persona del Espíritu, por temor o descuido. También hay un exagerado sobreconocimiento por el cual muchos abusan de la Persona del Espíritu, por el uso inapropiado o el énfasis desmedido de la doctrina en pensamiento, sentimiento y acción.

Lewis S. Chafer escribió: “La Iglesia cristiana, en su mayor parte carece de una enseñanza amplia y constructiva respecto al Espíritu Santo, estando en la misma posición de los doce discípulos de Juan el Bautista que Pablo encontró en Éfeso, cuya afirmación sincera y sin excusa fue: “Antes ni aun hemos oído si hay Espíritu Santo” (Hch. 19:2).[1]

Necesitamos hacer un balance justo sobre la función y ministerio del Espíritu a favor del cristiano y de la Iglesia en correcta relación con la voluntad de Dios plasmada en la Biblia. Lo más importante para el cristiano no es cuanto conozca al Espíritu Santo sino la actitud que tiene hacia él.

  1. Tiene un costo ( 4:25-31)                                                                                                          a.  Implica renuncia (Ef. 4:22,25-31)

“Apártese de toda iniquidad” “despojaos del viejo hombre” “No os conforméis a este siglo” “Despojaos de todo peso”.

La primera condición para tener una vida espiritual es la renuncia delpecado. ¿Cómo afecta en la vida cristiana la existencia de pecados escondidos, viejos y callosos?

b. Requiere humildad (Jn. 1:9)

           El hijo de Dios siempre está expuesto al pecado todos los días.  Esta es una realidad, pero Dios ha dejado un recurso para mantener limpieza de corazón, es la confesión.

Dios perdona cuando en humildad le declaramos nuestras faltas. Dios es fiel y justo para perdonar nuestro pecado por medio de la sangre de Cristo. ¿Hay algo que usted no ha confesado?

c. Es una vida de negación diaria (Lc. 9:23)

Renunciar a nosotros mismos, a nuestros intereses, nuestros planes y dar el primer lugar a Jesucristo. Mantener una vida centrada en Cristo (Ga. 2:20). Es servir a Dios con alegría, entrega, disposición y sinceridad. Cristo en todo y para todo.

          Quien permite que el Espíritu lo controle, experimenta bendiciones. Sin embargo, la bendición no llegará, a menos que nos entregarnos totalmente a él. ¿Qué desea entregarse a Cristo?        

  1. Hay Obstáculos (Jn. 14:26; Hch 19:2)

En todo y para todo hay obstáculos a superar.  Para ser un buen cristiano se debe estar controlado por el Espíritu.

a. A NIVEL DE IGLESIA: Poco conocimiento del Espíritu.

En Ge. 1:2 el Espíritu se movía y “empollaba”.  El pueblo de Israel solo conocía a Dios como el “YO SOY” “Jehová” y “Adonai” y otros nombres, pero no como el Espíritu Santo. Los santos del A.T. vivían en comunión con Dios, pero desconocían el poder del Espíritu (Zac. 4:6). Participó en la creación, revelación de la Palabra, capacitación de los siervos, y en la regeneración.

En el Nuevo Testamento, aunque es completa la manifestación, el conocimiento sobre el Espíritu no es total (Hch. 19:1-6).

→ Juan el Bautista bautizó a Jesús sin conocer mucho del Espíritu (Hch. 19:3-5) y los discípulos así lo aprendieron (Mt. 3:13-17).

→ Jesús abre paso al ministerio del Espíritu (Jn. 14:16-26) Lo promete Hch.1:8 y Hch. 2. Desde entonces, toda persona que acepta a Cristo: es bautizado (incorporado a la Iglesia), sellado (asegurado) como hijo de Dios y mora en el creyente para siempre (Jn. 14:6).

→ Todo sobre el Espíritu fue escrito en el NT cerrado en el Canon de las escrituras.  Jesús rogó al Padre que enviara el Espíritu para guiar, recordar, enseñar, pastorear a la iglesia en la nueva era de la gracia hasta Su regreso por la Iglesia.

¿Estamos tomando en cuenta el Espíritu en nuestro diario vivir? El reto es entablar una íntima relación con él. Somos cristianos porque él mora en nosotros y es santo, debemos vivir en santidad.

b. A NIVEL DE MINISTERIO: Poca importancia

→   Somos templo y morada del Espíritu (1 Co. 3:16; 6:19-20)

¿Qué importancia tiene el hecho de que él viva en mí?  Es un privilegio, responsabilidad y gran compromiso.

→   Es el poder de Dios en nosotros (Hch. 1:8)

Esto es determinante para tener un ministerio fructífero, pero requiere santidad, obediencia, disposición y entrega.

c. A NIVEL PERSONAL: Poca entrega

→ Muchos cristianos viven en derrota por vivir acomodados al mundo sin experimentar crecimiento (Ro 12:2).

→ Hay indiferencia al Espíritu aun cuando se nos ordena “andar en el Espíritu” (Ga. 5:16,25” y “ser llenos del Espíritu” “no satisfagáis los deseos de la carne” (Ef. 5:18).

CONCLUSIÓN

         Siempre tendremos obstáculos si deseamos ser mejores cristianos. Sin embargo, debemos comenzar conociendo más al Espíritu, dándole más importancia en nuestra vida y entregando a él el control total de nuestra vida.  ¿Quién desea dar uno de estos tres pasos?

 

          [1] Lewis S. Chafer, Teología Sistemática II, Publicaciones españolas, Dalton, Georgia, (1974): 838.

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