¿Es malo enojarse?

Luis Gomez Chavez

Es probable que, para unos, enojarse es pecado, mientras que para otros no lo es.   Hay enojos buenos, necesarios y justificables, pero hay enojos innecesarios, provocativos, dañinos, mal intencionados, incontrolables y hasta con consecuencias desastrosas.   A veces, enojarse es saludable, ayuda al cuerpo y las articulaciones, ya que hay un desahogo.  Sin embargo, cuando esto es frecuente, el enojarse, es un problema grave que amerita ponerle atención.  Enojarse es un sentimiento común en la naturaleza humana.

Los expertos en consejería unen a este estado emocional otras conductas como la agresividad, la rabia, la ira y furia por lo que lo hace delicado y peligroso.   Una persona furiosa o rabiosa pueden llegar a destruir lo construido, a desorganizar lo organizado, y deshacer lo que ya está hecho, porque es controlado por una actitud negativa y destructiva.   Una persona controlada por un enojo cambia el rostro, el lenguaje, los impulsos, su forma de pensar, sentir y actuar.

Bajo este argumento, el enojarse impulsado por la carne no solo es malo y dañino, sino inaceptable y pecaminoso.   La Biblia dice:» Ustedes han oído que se dijo que cualquiera que mate será culpable de juicio. Pero yo les digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio, Mt. 5:22 Enójense (poquito, lo necesario), pero no pequen; reconcíliense antes de que el sol se ponga y no den lugar al diablo. Ef.   4:26-27.

Cuando Pablo dice: “Enójense, pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo¨.  Da la implicación que el enojarse es un asunto natural y humano, todos nos enojamos, solo que, al enojarnos, se corre el peligro de decir y hacer cosas que son malas, dañinas, nos llevan a cometer pecado.  Acá surge una disyuntiva. ¿Qué es lo que manifestó Moisés cuando enojado quebró las tablas de la ley? ¿Qué es lo que Jesús demostró cuando entró al templo y con derecho derribó todo lo que estaba a su paso dentro del templo?  ¿Hay cierta clase de enojo que puede demostrarse sin que este sea pecado?

Después leer Juan 2:13 al 22; se dará cuenta que lo que Jesús hace es hacer valer sus derechos sobre su casa.    ¿Es justificable que alguien se enoje por lo que un extraño quiere hacer dentro de su propia casa?  Hasta la ley respalda la defensa personal cuando invaden la propiedad privada y sagrada del hogar y su familia.  Moisés y Jesús son considerados mansos y humildes, pero que se enojaron por defender lo santo, lo sagrado.  Es natural que Jesús trate de ordenar con actitud seria, estricta, firme, de propiedad y autoridad.  El v. 17 declara que no es enojo, sino celo por su casa.

Si usted se enoja por defender lo santo, lo bueno, lo sagrado, cuide de no decir o hacer algo impulsado por una emoción ciega pues podría ofender, lastimar, destruir, etc.   Todo lo que haga, hágalo con amor, para honrar a Dios, y defender todo lo que es sagrado. Si usted tiene problemas con un enojo descontrolado, frecuente, con el cual lastima, ofende y daña a otros; usted no esta honrando a Dios, es mejor buscar ayuda profesional.

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