LO MIO NO ES MIO SINO SOLAMENTE TUYO

Luis Alberto Gómez Chávez

El principio de la ideología comunista aunque alegan tener cierta base en las Escrituras, con solo escucharlo, no es más que una expresión ego centrista cuando dicen: “Todo  lo tuyo es mío y lo mío es mío también”.    No se necesita  apoyar o ser parte de esta ideología para estar en el mismo nivel  de egoísmo, ya que con mucha frecuencia  se vive y se hacen  cosas como que si todo lo que tenemos y somos nos pertenece o es nuestro.   Tanto la vida, el tiempo, la familia, el trabajo, el dinero, el ministerio y los dones los tomamos como  exclusiva propiedad y decidimos sobre cada uno de estos miembros como si en verdad nos pertenecieran.

La Biblia dice, “De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en el habitan” Salmo 24:1 y  1 Corintios 4:1-2 hablan de que cada líder es responsable de vivir una vida de rectitud y fidelidad ante el gran cargo que Dios le ha responsabilizado.  “Pero es necesario que cada servidor sea encontrado fiel”.   El mayor éxito que puede alcanzar un cristiano en esta tierra no es todo lo que puede hacer para Dios sino cuan fiel puede ser para el Señor.  ¿Cuánto de lo que soy y lo que tengo lo considero mío, y cuando  realmente es de Dios?

La frase “lo mío no es mío sino solamente tuyo” es el reconocimiento que hace un verdadero mayordomo que ha entendido que todo lo que es y lo que debe ser lo debe todo a Dios.   Desde Génesis hasta Apocalipsis Dios ha delegado al hombre la responsabilidad de señorear, gobernar y sojuzgar con la ayuda de Dios y para la gloria de Dios.  De manera que no es extraño decir que cada uno de nosotros no es dueño de nada, pues todo le pertenece a Dios, solo somos dueños de la responsabilidad de ser fieles mayordomos.

Hablar de mayordomía cristiana es hablar del cuidado, del uso, y de la manera como vivimos en la tierra valorando bien la vida, aprovechando bien el tiempo, dirigiendo bien la familia, cuidando bien el trabajo, administrando bien el dinero y usando bien los dones espirituales que Dios nos  ha dado para que el sea glorificado, el evangelio proclamado y la Iglesia edificada.   Recuerde que en la mayordomía, Dios es el dueño de todo, nosotros somos los administradores, todo lo que tenemos y somos debemos cuidarlo para honrar y satisfacer al dueño.   No olvide, todo es de Dios, aun usted pertenece a Dios.

 

 

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