Doble identidad

Luis Gomez

En nuestra iglesia tenemos el placer de tener a uno de los actores de la película “Doble identidad”, William Alvarado Peña haciendo el papel de una agente de patrulla fronteriza del lado de México.   El extracto de la película consiste en que un hombre de alto poder económico está en peligro al ser vinculado con una red de narcotraficantes y otro hombre mal vestido con estilo de callejero llega a tomar su identidad para evitar que lo maten, pero que al final ninguno es quien dice ser, porque uno es inocente de lo que lo acusa el FBI, y el otro termina siendo un agente de la CIA.   Todo esto es para atrapar a una organización de mafiosos y narcotraficantes.

Muchas veces, consciente o inconscientemente aparentamos lo que en realidad no somos, y esto crea problemas porque las personas ya no saben a quién dirigirse si al que realmente somos o al que aparentamos ser.   Este tópico puede desarrollarse de una manera negativa y realista, o de una manera positiva que es realista e idealista.  Me gustaría enfocar los dos puntos, basados en lo que Pablo está escribiendo en los capítulos 2 al 5.   Primero me gustaría tocar el punto de vista negativo realista de tener doble identidad.  Luego trabajare el punto de vista positivo realista e idealista.

La primera impresión del tema “doble identidad” es la de un payaso quien necesita usar dos mascaras, dos caras, dos actuaciones, dos personas, una cuando está en el circo lo cual no es verdad, y la otra cuando esta fuera del circo que es la verdadera.    Para un artista, hacer esto es parte de su profesión, y en muchas películas utilizas esta técnica cuando el actor principal debe hacer un acto peligroso, entonces contratan a un doble.

La idea surge de la lectura de 2 Corintios 2 al 5 y de la película titulada “Doble identidad” en la cual participa como actor un miembro de nuestra Iglesia.  Un día mientras veía esta película, de pronto apareció el rostro de William Alvarado Peña haciendo el papel de una agente de patrulla fronteriza del lado de México.   En esta película el argumento es que dos de los principales protagonistas adquieren doble identidad, uno se viste, camina y habla como un callejero siendo él un hombre de mucha importancia que está siendo relacionado con redes de narcotraficantes.   El que aparentemente es el callejero adquiere la identidad de este hombre importante, y termina siendo un agente de la CIA.

 

Bueno, la idea de “doble identidad” puede ser enfocado de dos puntos de vista, uno negativo realista, y el otro positivo realista e idealista.   Permítame iniciar con el punto de vista negativo realista.   Este puede ser ilustrado con el actor de un circo, generalmente un payaso quien tiene doble identidad, la que presenta en el momento de la actuación, la que hace reír, y pasar momentos alegres, y la otra, la que tiene fuera del telón, del circo del momento de actuación, que es la identidad real.   Esto es un tanto paradójico, pero no tiene nada de malo, ese es su trabajo, pero le toca fingir, asumir una identidad que a veces no es la verdad, pues muchos de estos actores viven infiernos en sus casas, o simplemente sufren calamidades, escasez, pobreza, o maltratos, o cosas que lo hacen infeliz, pero al presentarse como un payaso es obligado a aparentar que es la persona más feliz de toda la tierra.

Ya se dio cuenta, que, en la realidad, muchas personas viven como actores sin reconocimiento, pero todos los días les toca actuar.    En sus casas son una cosa, con su familia son una cosa, tienen una cara, tienen una personalidad, pero fuera de la casa o con otras personas son otra persona.   Esto puede darse a la inversa, en fin, lo que acá se trata de confirmar es que tiene doble identidad.    La Biblia dice que el cristiano no debe ser de doble ánimo, no tener dos caras, o doble identidad, sino que debe ser igual con todos, tener la misma presencia, actitud, estilo de vida, manera de ser, y trato con los demás.

 

No sé si usted conoce o convive, o es   una de estas personas de doble identidad, que un día están amables y el otro no, un día saludan el otro no, un día esta participativo el otro no.  Creo que solo es permitido tener doble identidad, doble persona, doble mascaría si es un actor profesional y que lo hace porque ese es su trabajo.  Pero no es aceptable que un hijo de Dios tenga doble imagen en el sentido de que tiene dos formas de proceder, frente a uno es una persona y a espaldas de uno es otra persona.   Que un día es amigable y el otro es orgulloso (a), que un día tiene muchos deseos de compartir, pero otros días no, o que con unas personas se lleva bien, pero con otras no.    Esta es la doble identidad negativa que la Biblia no aprueba, pero que tristemente, a veces es una realidad.

 

El otro punto de vista sobre la doble identidad es el positivo realista e idealista.   Me refiero al bendito hecho de que nosotros tenemos una identidad vieja, la que teníamos cuando no habíamos creído en Cristo, pero ahora por ser hijos de Dios, 2 Co. 5:17 dice que somos nuevas criaturas, tenemos una nueva imagen, somos hijos de Dios y eso es positivo, y es una realidad.   Solo que lo ideal es que vivamos de acuerdo con esta nueva identidad.

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El ministerio de restauración pastoral

Luis Gomez
 
Creo que sería saludable que todas las organizaciones eclesiásticas e instituciones teológicas y educativas contemplaran dentro de sus pensums educativos, programas ministeriales y recursos a disposición de la restauración de siervos pastores que de alguna manera necesitan ayuda emocional, psicológica, ministerial, familiar y espiritual. Se sabe que cuando un pastor cae en pecado es restaurado por compromiso moral, pero muy poco se hace por aquellos que realizan el ministerio en agonía, escasez, casi moribundos, sin motivación alguna, y sin atención cuando son echados injustamente de las iglesias o justamente. Aun no se cuenta todavía con un ministerio así, que ayude a los pastores y a sus familias durante el periodo de transición ministerial. Esto aliviaría las penas, y evitaría el brote de alguna clase de resentimiento ministerial.
 
Considero que una proyección ministerial preventiva de esta naturaleza sería una acción humanitaria, pues muchos pastores en países menos desarrollados, las iglesias no cuentan con recursos o simplemente no han creado programas de retiro, bonificaciones o de auxilio pastoral. Sería de aplaudir tales iniciativas, pues generalmente los pastores cuando se retiran no cuentan con mucha ayuda, y los seguros de nuestros países ofrecen una cantidad mínima y solo cuando se ha cotizado por más de 20 años. Lo que reciben los pastores jubilados es simbólico, y si no ha previsto para su futuro, lo más seguro es que quienes fueron pastores apreciados por sus grandes ministerios, vienen a tener vidas llenas de necesidad. Usted dirá, ¿no es esto responsabilidad de Dios, cuidar de sus siervos? Claro que sí, pero por esa razón nos ha dado inteligencia, emociones y voluntad, nos ha enseñado sobre el amor, la generosidad, nos dio el ejemplo al darnos lo mejor. Somos nosotros los responsables de ser buenos administradores de los recursos que Dios nos ha dado.
 
Los pastores también necesitan cuidado pastoral, como ya lo he mencionado en páginas anteriores. Los golpes son tales que necesitan apoyo espiritual y emocional. Esto requiere por un lado, abrirse en confianza ante los consiervos, y dejar de ser autosuficientes. Yo creo que el pastor, después de mirar las cosas bajo la perspectiva de Dios, debe aprender a vivir en pleno contentamiento, y todos los días desarrollar o reforzar su vida de fe, dependencia, y entrega a Dios. El asunto acá es, aprender a llevar los dolores, y los golpes ante el trono de gracia en vez de tomar una decisión en el peor momento y ponga en riesgo su vida, ministerio, su familia y la integridad ministerial.
 
La restauración de los siervos es responsabilidad de las instituciones eclesiásticas.
 
La restauración es responsabilidad de las iglesias beneficiadas por el ministerio pastoral.
 
La restauración es responsabilidad de nosotros los pastores colegas.
 
Es tiempo de meditar sobre esta necesidad, que es nuestra responsabilidad.

En las paradojas, el costo a pagar es elevado.

Luis Gomez Chavez

           Uno de los temas que he estado investigando desde hace dos años es sobre las paradojas en la vida cristiana, pero principalmente en la vida de los siervos del Señor.    La meta de esta investigación es escribir un libro titulado “Lo que callamos los pastores”.  Jeremías, identificado con el profeta llorón no solo porque se queja, sino porque sufre al ver la realidad de su nación, la realidad de su tierra, y la realidad del ministerio es quien le tocó vivir muchas de las paradojas ministeriales. Sin embargo, esto mismo le toca vivir al cristiano que se propone ser fiel a Dios y a su fe, porque le toca experimentar contradicciones, paradojas, criticas, rechazos, abandonos, oposición y adversidades en vez de bendiciones, apoyo, respaldo y alegrías.

Si hay un profeta que sufrió en el ministerio es Jeremías.   Si usted recuerda, Jeremías fue escogido y apartado por Dios desde antes que naciera para ser profeta a las naciones con la peculiar misión de destruir, arrancar, arruinar y derribar, pero también para edificar y plantar.   Su trabajo como profeta anticipaba sufrimiento, oposición y resistencia, pero por parte de los extranjeros, y no se esperaba que la mayor oposición, rechazo y sufrimiento lo recibiría de su propia nación.  Cuando un pueblo, una iglesia, una familia, un matrimonio o un cristiano no quiere aceptar ni reconocer la Palabra traída por el siervo de Dios, que en este caso es el profeta, lo más seguro es que habrá oposición, sufrimiento, contradicciones, critica, rechazo para el enviado de Dios quien solo se ha limitado a decir lo que Dios le ha ordenado decir.

Jeremías simplemente dice lo que Dios le ha ordenado decir.  El profeta debía pregonar un mensaje de juicio y castigo, pero a los judíos no les gusta que les señalen el error en que están, por lo tanto, arremeten en contra del portador de este mensaje.   ¿No es eso una realidad paradójica en la vida de muchos siervos de Dios, sean pastores, misioneros, maestros, evangelistas, u otros líderes?   Cuando alguien que queriendo ser recto, justo, y obediente a lo que Dios manda que se haga le dice la verdad a otra persona, o señala el error en que se encuentra, o le advierte de las consecuencias que puede recibir por la clase de vida que lleva, muchas veces es criticado, rechazado, desobedecido, aislado, señalado, irrespetado y/o hasta amenazado.

Ser fiel a Dios y al mensaje a dar requiere estar dispuesto a pagar un costo alto.  Lea Jeremías 38:3-4 donde es sentenciado a muerte por decirles lo que Dios había determinado, pero luego cambia la sentencia y lo echaron en una cisterna (38:9-10) con la intención de que muriera de hambre, pero luego lo sacan y lo dejan en el patio de la cárcel, aun sigue preso (38:13).  Jeremías aun con todo lo que le ha pasado, se mantiene fiel y obediente a Dios al declarar el mismo mensaje (38:15-17), y lo dejaron en la cárcel hasta el siguiente día cuando se cumplió la palabra que él les había dicho (38:28).

A esto se le llama fidelidad.  Esto es lo que yo llamo paradojas o contradicciones, pues por ser fiel a Dios uno debe estar dispuesto a sufrir todo lo que sea necesario.  Es la experiencia de José, Job, Daniel y sus amigos, Jeremías, Pablo y los apóstoles, quienes experimentaron el costo de la fidelidad con dolor, angustia, rechazo, abandono, crítica, oposición, sufrimiento, e incomprensión.   ¿Cómo puede una persona sin Cristo entregar su vida a él cuando sabe que además de apartarse de sus deleites y placeres, estará sometido a una vida de prueba, sufrimiento, crítica, rechazo, abandono e incomprensión?   Esta es la parte profunda de las paradojas, que entre más fiel eres a Dios mayor es la oposición que tendrás, pero a mayor fidelidad más aprobación de Dios tendrás. Dios es mayormente exaltado, glorificado, honrado cuando permaneces fiel en medio de las pruebas, y ese es el fin de toda la vida, que Dios sea honrado, aunque nos cueste la vida.

Sin embargo, deseo compartir esto que ha sido lo que yo he vivido.   El rechazo, el abandono, la soledad, la incomprensión, las injusticias, la crítica, y la oposición que nos hace sufrir en la vida ministerial no es comparada en nada con la eternidad que nos espera al lado de nuestro buen Dios donde el gozo, la paz, la bendición, la alegría y la tranquilidad jamás menguarán, porque estaremos con Cristo para siempre.   Así que, recordemos lo que dice Jesús, “Más bienaventurados sois cuando por mi causa sois vituperados” (Mt.5:11).  Este es el verdadero evangelio, un evangelio de vida eterna pero que en el presente requiere entrega, y disposición a sufrir todo con tal de ser fiel a Dios, al ministerio, al evangelio, a la fe, a los valores, y a las convicciones.

Jeremías, aunque lloro con toda el alma por la injusticia, y el sufrimiento que le trajo el ministerio, jamás se hizo atrás, siempre fue fiel al decir el mensaje tal como Dios le había encomendó decir.  Esa es nuestra tarea, no solo de los pastores, sino de todos los miembros de la iglesia, no de estar en el grupo de los opositores, de los espectadores, señaladores o de los que se enojan porque se les predica un mensaje que les señala el error, sino  de estar en el grupo de los que están dispuestos a sufrir, trabajar, servir, y a entregarse a Dios con compromiso, a pesar de la oposición, crítica, rechazo, opresión, y abandono con tal de honrar a Dios con su fidelidad.

Mi amado consiervo, si quieres agradar a Dios con tu vida y ministerio, debes estar en el grupo donde esta Jeremías, lo que significa estar dispuesto hasta morir con tal de ser fiel a Dios y a la tarea que se te ha encomendado.    Morir para vivir, gozo en medio del dolor, a mayor fidelidad y entrega a Dios más oposición, rechazo y abandono.   A mayor abandono de los demás, mayor es el respaldo de Dios si le eres fiel.  Si Dios está contigo, que importa lo que te venga en la vida, si al fin de cuenta, las paradojas en el ministerio solo duran menos de cien años lo que comparado con la eternidad con Cristo, es casi nada lo que sufrimos por él.

¿Es malo enojarse?

Luis Gomez Chavez

Es probable que, para unos, enojarse es pecado, mientras que para otros no lo es.   Hay enojos buenos, necesarios y justificables, pero hay enojos innecesarios, provocativos, dañinos, mal intencionados, incontrolables y hasta con consecuencias desastrosas.   A veces, enojarse es saludable, ayuda al cuerpo y las articulaciones, ya que hay un desahogo.  Sin embargo, cuando esto es frecuente, el enojarse, es un problema grave que amerita ponerle atención.  Enojarse es un sentimiento común en la naturaleza humana.

Los expertos en consejería unen a este estado emocional otras conductas como la agresividad, la rabia, la ira y furia por lo que lo hace delicado y peligroso.   Una persona furiosa o rabiosa pueden llegar a destruir lo construido, a desorganizar lo organizado, y deshacer lo que ya está hecho, porque es controlado por una actitud negativa y destructiva.   Una persona controlada por un enojo cambia el rostro, el lenguaje, los impulsos, su forma de pensar, sentir y actuar.

Bajo este argumento, el enojarse impulsado por la carne no solo es malo y dañino, sino inaceptable y pecaminoso.   La Biblia dice:» Ustedes han oído que se dijo que cualquiera que mate será culpable de juicio. Pero yo les digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio, Mt. 5:22 Enójense (poquito, lo necesario), pero no pequen; reconcíliense antes de que el sol se ponga y no den lugar al diablo. Ef.   4:26-27.

Cuando Pablo dice: “Enójense, pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo¨.  Da la implicación que el enojarse es un asunto natural y humano, todos nos enojamos, solo que, al enojarnos, se corre el peligro de decir y hacer cosas que son malas, dañinas, nos llevan a cometer pecado.  Acá surge una disyuntiva. ¿Qué es lo que manifestó Moisés cuando enojado quebró las tablas de la ley? ¿Qué es lo que Jesús demostró cuando entró al templo y con derecho derribó todo lo que estaba a su paso dentro del templo?  ¿Hay cierta clase de enojo que puede demostrarse sin que este sea pecado?

Después leer Juan 2:13 al 22; se dará cuenta que lo que Jesús hace es hacer valer sus derechos sobre su casa.    ¿Es justificable que alguien se enoje por lo que un extraño quiere hacer dentro de su propia casa?  Hasta la ley respalda la defensa personal cuando invaden la propiedad privada y sagrada del hogar y su familia.  Moisés y Jesús son considerados mansos y humildes, pero que se enojaron por defender lo santo, lo sagrado.  Es natural que Jesús trate de ordenar con actitud seria, estricta, firme, de propiedad y autoridad.  El v. 17 declara que no es enojo, sino celo por su casa.

Si usted se enoja por defender lo santo, lo bueno, lo sagrado, cuide de no decir o hacer algo impulsado por una emoción ciega pues podría ofender, lastimar, destruir, etc.   Todo lo que haga, hágalo con amor, para honrar a Dios, y defender todo lo que es sagrado. Si usted tiene problemas con un enojo descontrolado, frecuente, con el cual lastima, ofende y daña a otros; usted no esta honrando a Dios, es mejor buscar ayuda profesional.

LO MIO NO ES MIO SINO SOLAMENTE TUYO

Luis Alberto Gómez Chávez

El principio de la ideología comunista aunque alegan tener cierta base en las Escrituras, con solo escucharlo, no es más que una expresión ego centrista cuando dicen: “Todo  lo tuyo es mío y lo mío es mío también”.    No se necesita  apoyar o ser parte de esta ideología para estar en el mismo nivel  de egoísmo, ya que con mucha frecuencia  se vive y se hacen  cosas como que si todo lo que tenemos y somos nos pertenece o es nuestro.   Tanto la vida, el tiempo, la familia, el trabajo, el dinero, el ministerio y los dones los tomamos como  exclusiva propiedad y decidimos sobre cada uno de estos miembros como si en verdad nos pertenecieran.

La Biblia dice, “De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en el habitan” Salmo 24:1 y  1 Corintios 4:1-2 hablan de que cada líder es responsable de vivir una vida de rectitud y fidelidad ante el gran cargo que Dios le ha responsabilizado.  “Pero es necesario que cada servidor sea encontrado fiel”.   El mayor éxito que puede alcanzar un cristiano en esta tierra no es todo lo que puede hacer para Dios sino cuan fiel puede ser para el Señor.  ¿Cuánto de lo que soy y lo que tengo lo considero mío, y cuando  realmente es de Dios?

La frase “lo mío no es mío sino solamente tuyo” es el reconocimiento que hace un verdadero mayordomo que ha entendido que todo lo que es y lo que debe ser lo debe todo a Dios.   Desde Génesis hasta Apocalipsis Dios ha delegado al hombre la responsabilidad de señorear, gobernar y sojuzgar con la ayuda de Dios y para la gloria de Dios.  De manera que no es extraño decir que cada uno de nosotros no es dueño de nada, pues todo le pertenece a Dios, solo somos dueños de la responsabilidad de ser fieles mayordomos.

Hablar de mayordomía cristiana es hablar del cuidado, del uso, y de la manera como vivimos en la tierra valorando bien la vida, aprovechando bien el tiempo, dirigiendo bien la familia, cuidando bien el trabajo, administrando bien el dinero y usando bien los dones espirituales que Dios nos  ha dado para que el sea glorificado, el evangelio proclamado y la Iglesia edificada.   Recuerde que en la mayordomía, Dios es el dueño de todo, nosotros somos los administradores, todo lo que tenemos y somos debemos cuidarlo para honrar y satisfacer al dueño.   No olvide, todo es de Dios, aun usted pertenece a Dios.

 

 

LA EDIFICACIÓN EN LA IGLESIA

Luis Gomez

Efesios 4:12-16

Introducción

Si alguien desea construir un edificio de 100 niveles, el fundamento debe ser fuerte, profundo y sólido. No se puede poner el mismo fundamento para un edificio de 100 niveles y para una casa de un nivel. El fundamento determina el tipo de edificio a construir y la clase de visión.

El sueño de todo pastor es que la iglesia crezca.  El sueño de toda iglesia debe ser crecer. El sueño de todo cristiano ha de ser el crecer. ¿Cuánto deseo que crezca la iglesia? ¿Cuánto desean que crezca la iglesia? ¿Cuánto desea crecer usted?

Con mucha frecuencia, los pastores nos hemos equivocado al luchar porque la iglesia crezca sin haber puesto antes una base adecuada que lo sostenga. Es más, debido a los malos fundamentos de algunas iglesias, el crecimiento a veces es enfermizo o jamás llega.  El famoso pastor y conferencista brasilero, Valdir, ex secretario de World Visión, escribió en el año 2000 lo siguiente “Toda iglesia que no crece está enferma. Pero todo crecimiento que causa división es un crecimiento enfermizo”.   El fundamento de estas dos clases de iglesias no es el adecuado: el de la que no crece y como el de la que crece y se divide.  ¿Ha visto este tipo de experiencia en algunas iglesias? ¿Dónde estuvo el error? ¿Cuáles podrían ser las ?

Cuando buscamos que la iglesia crezca sobre un fundamento que no es el que la Biblia establece, es posible que crezca, pero dicho crecimiento no permanece o es posible que nunca crezca a pesar de todo lo que se haga o tal vez crezca, pero de manera enfermiza.  1 Cor. 3:1-5 es un clásico ejemplo de un crecimiento enfermizo por estar tratando de establecer un fundamento inadecuado para la edificación de la iglesia.  Sin embargo, Pablo aclara en el v. 6-11 tres cosas: Jesús es el único fundamento, el crecimiento lo da Dios cuando es Jesús el fundamento y nosotros simplemente somos colaboramos o servimos a Dios para establecer a Jesús como el único fundamento de la edificación de la Iglesia.

Según Efesios 4:12-16 la edificación de la iglesia es muy importante definir: esta comienza y termina Jesucristo.  Luego, hay ciertos pilares que sostienen al edificio que es la Iglesia, los cuales todo el tiempo han de estar puestos y nada debe moverlos.

¿Qué buscamos al dedicar tiempo a la edificación de la Iglesia? Poner base sólida a la iglesia, Limpiar la casa antes de salir a la calle, Cerrar la puerta de atrás, y Restaurar vidas y relaciones dentro de la iglesia.   Si deseamos ser una iglesia fiel a Dios, a la Biblia y a la misión de hacer discípulos de Jesucristo, necesitamos evaluar sobre la manera como estamos siendo edificados, la clase de fundamento espiritual que tenemos y como colaboramos con Dios para terminar este proyecto de Jesús (Ef. 4:13, 5:27). Aquí está incluido: discipulado, evangelismo, formación espiritual y el crecimiento.

¿Qué significa edificación de la iglesia?

La palabra edificación viene de la idea de edificar y construir.  La palabra utilizada es oikodomh que tiene la idea de levantar, fortalecer, instruir y restaurar con él doma o don.  La palabra indica la acción de levantar una casa (ioko), la Biblia la utiliza para la acción de levantar la casa (Iglesia) de Dios.

La misma palabra en el pensamiento de Jesús y Pablo se refiere a la instrucción completa que recibe una persona o una iglesia sobre las cosas divinas para ser formada de amor, fe, esperanza y santidad.   Resultado de esta instrucción viene la unidad de la fe, conocimiento de Jesús y armonía congregacional.

Edificación también se refiere al nutrimento sólido y bíblico que recibe cada cristiano y toda la iglesia durante toda su vida sobre la tierra.  Un nutrimento balanceado, saludable, creativo, pertinente, diversificado, y a tiempo. La meta de la edificación es el desarrollo integral de cada creyente.   En otras palabras, un desarrollo saludable se da cuando la iglesia descubre su identidad, practica un estilo de vida según su identidad, y se somete a un discipulado basado en virtudes y valores para cumplir su misión en la tierra, ser representantes de Jesús para ganar a otro para que sea discípulo de Jesús.

Así que, edificación puede entenderse en dos maneras, como la edificación de una casa o edificio físico o la edificación espiritual del Cuerpo de Cristo.   Unido a esta tarea están las ideas de fortalecer, reforzar y consolidar.   Terminemos esta parte observando

Propósitos de la Edificación según Efesios 4:11-16

¿Quién es “él mismo” en el v. 11? ¿Qué es lo que “él mismo” constituyó? La palabra constituyó es edoken  que viene de didwmi que se traduce entre otras cosas como designar, poner, establecer, conceder. ¿El lenguaje según usted es de construcción de un edificio o la edificación de la Iglesia?

Si Dios estableció, designó, estableció, puso o concedió apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros a la iglesia, ¿para qué les dio v. 12-16?  ¿Por qué Pablo utiliza dos palabras para referirse a la misma tarea?

  1. A fin de perfeccionar a los santos (creyentes). Pablo traduce katartismon como capacitar, perfeccionar, arreglar, remendar, restaurar, completar y preparar. Para lograr esto en la iglesia, se necesita tiempo, participación de quienes la dirigen, disposición y entrega de los miembros de esta. Hoy, el pastor, los maestros y los evangelistas son los responsables de capacitar, equipar a los creyentes para hacer el ministerio, pues los apóstoles y los profetas ya hicieron lo que tenían que hacer, escribir la Biblia, recurso de Dios para instruir y capacitar a los miembros. Cuando los miembros de la iglesia están bien capacitados, ellos son los responsables de cumplir con fidelidad la diaconía de Dios o el ministerio, la misión, la tarea de hacer discípulos (1 Co. 4:1-2).
  2.    Para la edificación del Cuerpo de Cristo utiliza oikodomeo.  La idea es levantar, fortalecer, instruir y restaurar la Iglesia en la esfera espiritual y esto ya no lo hace solamente los primeros (pastor, maestro y evangelista) sino los miembros de la iglesia.    En la primera palabra, (perfeccionar) cada cristiano es capacitado, preparado, equipado para hacer la obra encomendada por Dios y la segunda (edificar) implica que los que han sido capacitados  por los pastores, maestros y evangelistas,  son enviados por Dios a edificar el Cuerpo de Cristo siguiendo el proceso de Mt. 28:18-20 y 2 Ti. 2:2.  Al unir esta idea con Ef. 4:13 emergen dos perspectivas sobre el crecimiento: espiritual individual y espiritual colectivo.

En otras palabras, el crecimiento de la iglesia, finalmente, es responsabilidad de los miembros y no del pastor.  Son las ovejas las que se reproducen y no el pastor.  La tarea del pastor es nutrir, capacitar, equipar, preparar o perfeccionar a cada miembro como un discípulo para que este cumpla el ministerio.  En esto consiste el trabajo de un pastor no en hacer todo sino a enseñar que todos hagan una parte. Sobre esto Dios juzgará el trabajo de un pastor, si ha cumplido la misión de hacer discípulos.

      El propósito de Dios al conceder dones y personas con dones espirituales es para discipular, equipar, perfeccionar, edificar, formar la vida de cada persona que se convierte a Cristo hasta que esté preparado para que haga la obra que Dios le ha encomendado hacer dentro del Cuerpo de Cristo que es la iglesia. Una vez, el cristiano está equipado, capacitado, discipulado plenamente, puede contribuir a la gran tarea de Dios de edificar un pueblo santo, fiel y maduro apto para dar gloria a Dios.

Un cristiano equipado, perfeccionado, discipulado, y bien edificado en la Palabra, en la relación con Dios, con profundas convicciones, “deja de ser niño espiritualmente” y es maduro (perfecto) capaz no solo de mantenerse en su identidad como hijo de Dios, regido al código de valores espirituales y al estilo de vida basado en la buena relación con Dios sino de cumplir la función legitima dentro del Cuerpo de Cristo.

Una iglesia que se edifica sobre el fundamento de Cristo y mantiene su identidad y cumple su trabajo sostenido por el amor, la fe y la esperanza cumple la misión de Dios.  El valor de la edificación está en que aprendamos a amarnos, servirnos, instruirnos. Otro aspecto bello de la edificación es que buscamos el bienestar de los demás. Así que, la manera para alcanzar la edificación de la iglesia es:  1. Teniendo a Cristo como fundamento y meta. 2. Cumpliendo la tarea individual dentro de la Iglesia.  3. Nutriéndonos e instruyéndonos en amor, fe y esperanza unos a otros.