“Cara a Cara con Jesús”

Dr. Luis Gómez Chávez

Desde ayer y esta mañana he estado pensando sobre la experiencia de estar cara a cara con Jesús y no me refiero a morir para ir a la presencia de Dios.  Esto surgió por el encuentro de Saulo con Jesús ¿Qué significa estar face to face with Jesus, cara a cara con Jesús?  ¿Qué  sucederá con cristiano que aprende a vivir como que si está cara a cara con Jesús todo el tiempo?  ¿Es esto una experiencia que da temor, expectación o  alegría?   Vivir bajo esta expectación y convicción de que cada día vivimos cara a cara con Jesús es lo que produce transformación, renovación y cambios, algunos dolorosos, otros satisfactorios, pero todos con la buena intención de enseñarnos.

Piense acerca de algunas personas que han estado frente a frente con Dios.   Adán y Eva en el Edén, después que cometieron pecado no pudieron ver cara a cara a Dios, sino que se escondieron.   Primer principio, el pecado no nos deja estar en la presencia de Dios para verlo (adorarlo) con libertad y confianza.  El pecado quita no solo el derecho y la libertad sino la confianza y la amistad.   Moisés, escuchó una voz que venía desde una zarza ardiendo de fuego, pero no pudo ver cara a cara a Dios, pero si se acercó bastante a Dios a tal punto que vio la figura, más no su rostro pero tuvo que quitarse el calzado para acercarse.   Segundo principio, la santidad de Dios nos obliga a dejar o despojarnos de aquello que no está de acuerdo  con Dios o del lugar en que se está.

Isaías describe solo lo que él pudo ver más no logró ver el rostro de Dios.  No obstante, describe el lugar, ambiente, y a los presentes en un escenario de santidad y adoración que de inmediato el pecado de su vida fue descubierto.   Tercer principio, el propósito de estar cara a cara con Dios no es para cuestionar  Su voluntad o confrontar Sus decisiones, sino solo para adorarlo, para reconocer su grandeza, su amor, bondad, soberanía y santidad.

Ahora, cuando analizamos la experiencia de Saulo en el encuentro que tuvo con Jesús camino a Damasco, la Biblia dice que le rodeó una luz fuerte que lo dejo ciego y en el piso.   Saulo no pudo ver a Jesús, solo escuchó su voz, más no sabía quién era, hasta que el mismo Jesús se dio a conocer.  ¿Qué es lo sorprendente y serio de este encuentro de Jesús con Saulo? Primero, la presencia misma de Jesús descubre el pecado, encauza la visión y crea identidad.  Segundo, purifica el alma al grado que se experimenta transformación y cambios internos como externos.   Tercero, se es encausado a cumplir la tarea para la cual él lo ha escogido, llamado y capacitado.

Estar cara a cara con Jesús, es permitir que él se haga grande cuando nosotros nos  hacernos pequeños. Es dejar de hablar para que él hable, dejar de cuestionar para dejar que él actué. Es dejar de dudar para que su fe-poder-promesas-su palabra sea fuerte en nuestro corazón.  Es dejar el pecado que nos está matando, engañando, envolviendo, aniquilando y estropeando la obra completa de la iglesia.  El poder de su presencia, ilumina, quema, purifica, capacita y envía.   Es hacer un pacto de integridad.

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