Uno + Uno = Dos

Dr. Luis Gómez Chávez

Jesús está buscando más candidatos para ser discípulos suyos.  Pertenecer al equipo de discípulos de Jesús implica una vida de disciplina: mucha oración, mucha lectura de la Palabra, mucho compartir la fe e involucramiento total: alma, corazón y cuerpo en su obra.   Requiere vida de santidad, amor, convicción, obediencia y acción.   Significa estar dispuesto a cuidar de aquellos que necesitan conocer y crecer en Cristo.  Es confortar, animar y fortalecer la fe de los nuevos creyentes hasta crear en ellos convicciones profundas en su nueva relación con Jesús hasta el punto que entienda las implicaciones de ser un hijo de Dios y lo demuestre al repetir todo el proceso con otra persona.

Él quiere que usted y yo seamos discípulos capaces de repetir con otra persona lo que él hace en nosotros. Pablo compartió el evangelio a Timoteo, y después de consolidar su fe y estar seguro de las convicciones y la madurez espiritual, lo envió a hacer lo mismo (2 Ti. 2:2).   Jesús y Pablo siempre tenían a alguien a quien cuidar.  Eso es maravilloso, yo  admiro y  celebro esto de un líder o miembro de la iglesia que todo el tiempo anda una persona a su lado para enseñarle lo que significa ser hijo de Dios, lo que significa ser un discípulo, y esto es un discipulado vivencial, no metódico y hermético sino espontáneo y diario.

Cuidar de alguien es un reto grande y urgente para la iglesia del siglo XXI; requiere tiempo, paciencia, amor, sacrificio y creer en la otra persona.   Es un reto urgente y delicado “el cuidar a los demás en la fe” para cada uno de los que leen esta reflexión por varias razones.  Primero, porque es una orden expresa y directa de Dios en su Palabra para cada cristiano “id y haced discípulos” (Mt. 28: 19).  Segundo, si alguien me ha ayudado a crecer en la fe, esto me hace responsable en hacer lo mismo con otra persona (2 Ti. 2:2).  Tercero, la Biblia dice que como muestra de mi nueva identidad, santidad, obediencia, debo ayudar a los demás (Ga. 6:2). Cuarto, cada uno tiene una función que cumplir como parte del Cuerpo de Cristo y tiene que cumplirla para lograr su desarrollo natural y saludable (Ef. 4:15-16).  Por último, es la manera más clara, sencilla y efectiva para que la iglesia crezca integralmente (Ef. 4:13-16).

De manera que, usted que ha leído este devocional, en oración diga a Dios que acepta el reto de buscar a una sola persona que no conoce a Cristo, compartir el evangelio y luego consolidar su fe hasta el punto que esta nueva persona pueda repetir el proceso con alguien más. Tómese todo el año para cumplir esta tarea de cuida a una persona para Cristo.  ¡Conviértase en una nodriza delante de Dios para cuidar a recién nacidos considerándose empleados de Jesucristo!  Esto es lo mejor que una persona puede hacer por los demás.

 

De uno en uno crece la Iglesia formando  discípulos de Jesús.

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