¿QUÉ BUSCA DIOS DE MI?

Dr. Luis Gómez Chávez

Con frecuencia nos encontramos en circunstancias donde realmente no sabemos lo que Dios busca o lo que él quiere de nosotros. Es posible que ya haya escuchado esta historia.  Un día viernes el padre y sus hijos fueron al Departamento de Inmigración  para pedir una extensión de la visa R-2 para los hijos porque no habían salido de este país por razones de tiempo.  Sin embargo, la gran sorpresa fue que sin mediar palabras, sin dar razones y sin pérdida de tiempo, un agente de inmigración canceló las visas de toda la familia que les permitían residir en USA por 10 años, según la visa original.  Lo tremendo fue que solo les dieron dos días para salir voluntariamente de este país.  Así que, el lunes 6 de enero del 2003, con 4 maletas y $ 400.00 dólares, toda la familia regresaba a a su país sin saber lo que Dios buscaba de ellos y sin nada que los esperara en el país.

Lo más difícil de esta experiencia fue  descubrir lo que Dios buscaba.   ¿Cómo estar contentos, satisfechos y tranquilos cuando todo parecía difícil?  Juan 15 fue una de las palabras que Dios usó para mostrar su voluntad.   “Árbol que da fruto será podado para que dé más frutos”.   El fruto que Dios buscaba no era lo que la familia podía  hacer o lo que podía aguantar, sino la salud espiritual.  Dios buscaba que cada uno aprendiera el contentamiento, la fe, y la dependencia de Dios.

Lo que rebalsó la copa de la incomprensión en el proceso de la Escuela de Formación fue que al llegar al consulado americano para que les diesen la visa de residencia 2 años y 7 meses después, uno de los agentes consulares les dijo y les mostró que las visas de religiosos jamás fueron canceladas en el sistema consular de inmigración  ¿Se puede imaginar lo que estaba pasando?  ¿Cómo recuperar los casi tres años? ¿Cómo aliviar los efectos psicológicos de la familia? ¿Qué hacer con las pérdidas materiales?  ¿Quién pagaría  todas las lágrimas que salieron de sus ojos por mucho tiempo por no entender la razón de los acontecimientos? ¿A quién reclamarle, a Dios o a Inmigración?  Finalmente, ¿quien  permitió todo esto y para qué?

Dios siempre busca de nosotros lo que aún no le hemos entregado. Tarde o temprano tendremos que entregarlo, es mejor que  seamos dóciles a su voluntad como muestra de nuestra salud espiritual para no pasar por valles y  desiertos.  No se necesita estar en pecado o ser malos para que seamos expuestos a experiencias difíciles, solo que Dios, como un minero en busca del metal precioso, el oro, trabaja hasta encontrarlo.  Esta búsqueda implica desechar, depurar, pulir y seleccionar. El valor del oro ya refinado y moldeado en la forma escogida es mucho más alto que el oro en bruto.

Ahora, piense en usted y haga la pregunta, ¿Qué busca Dios de mí? ¿Qué quiere Dios de mí?   Dios desea que se mantenga en salud espiritual, que sea dócil a su voluntad, a su plan, a su Palabra.  Él desea formarlo a la imagen de Jesucristo. Y resultado de la salud espiritual es  el crecimiento integral.

 

¡Vamos¡, le invito a ponerse en las manos del Alfarero.

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