Así es nuestro Dios

Habacuc 3:17-19

El pasaje presenta tres “aunque” y tres “no, no, ni”, dos “haya” y dos ‘Falte”.  Son palabras que describen una situación totalmente negativa.  Lo está diciendo el profeta Habacuc, el profeta de Dios, escogido por Dios.   Esa terminología no es nada atractiva, alentadora y ni agradable al oído.   Lo dice porque desde el capitulo 1 hasta el 3 el pueblo de Israel vive en condiciones nefastas, desesperanza, con la clara expectación de juicio por su desobediencia.  Humanamente, el pueblo esta caído, no tiene nada que pueda salvarlo de la destrucción.  Ya no hay salida para este pueblo de Dios, les falta todo, no tienen nada, no saben qué hacer.

Pregunto, ¿Esta en una situación similar a la que Habacuc describe?  Posiblemente se siente en soledad, en grande preocupación, profunda tristeza, confundido porque no sabe qué hacer por lo que está pasando su familia.   Este pasaje me hizo recordar los días que mi familia y yo vivimos en los años 2003 a 2005 cuando llegamos a Guatemala sin saber qué hacer y ni porque estábamos allá.  Sin embargo, Dios si sabia porque estábamos allá y para que nos había movido de Estados Unidos llevándonos con casi nada.  Dios quería enseñarnos a nosotros como familia que él quiere que confiemos en él en todo tiempo, que vivamos contentos, satisfechos, agradecidos, felices, en cualquiera que sea la situación.   Que nuestra fe no cambien  aunque las circunstancias en que vivimos cambien.

Vuelva a leer los vv. 17 a 19, ¿Qué le hace pensar los 3 aunque, los 3 no, los 2 falte, y los dos haya?   Eso es lo que Dios quería enseñar a su pueblo por medio del profeta, que en todo tiempo debían confiar, y obedecer a Dios.   Es la misma enseñanza que hoy nos desea dejar, que por nada debemos dejar de confiar y alegrarnos en nuestro Dios, ya que él es la fuerza de nuestra vida.    El profeta dice, aunque me falte todo, aunque no tenga nada, yo siempre estaré contento, alegre, satisfecho y agradecido con Dios, porque él es el motivo, la razón, la fuerza, y la fortaleza de mi vida.    La convicción del profeta es profunda y verdadera.

Personalmente aprendo que debo confiar, reposar y esperar más en Dios.  Él está en control de todo, su voluntad y su plan para mi vida es perfecto.  Él jamás se olvida, ni se sale del plan que tiene para mi vida, aun cuando yo trate de salirme.    Dios ni se olvida, ni su palabra falla, porque todo lo que él dice y promete en su Palabra se cumple al pie de la letra.  Él es grande, soberano, poderoso, amoroso, sabio, y perfecto, si estoy en sus manos, yo estoy seguro.   Si tú has leído este pasaje 3 veces, te invito a leerlo nuevamente dejando que Dios te conforte y vive en contentamiento y satisfacción en cualquiera que sea tu situación.

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