Solución para  matrimonios en crisis

Dr. Luis Gómez Cháve

Hace unos días, vi por televisión un debate sobre el matrimonio versus lo innecesario del matrimonio. Quien defendía el matrimonio como la relación más bella, tierna y completa que Dios ha dejado es un artista mexicano que antes de creer en Cristo estuvo a punto de separarse de su esposa, pero una vez Cristo fue integrado en la vida de ellos, el matrimonio ha vuelto a ser una alianza sagrada en presencia de Dios, una sociedad con derechos compartidos, una relación o unión consciente y voluntaria para toda la vida al estilo de Dios y un compromiso que requiere lealtad. Por el otro lado, estaba el que abogaba porque no hay necesidad del matrimonio, que es mejor la unión libre, y que él había vivido casado 10 años, pero que ahora que está separado, él ve que no hay necesidad de casarse pues al vivir ligados por un documento comienzan los pleitos. La audiencia dio su opinión la cual favoreció al matrimonio. Escuche lo que dijo quien se oponía al matrimonio al final del debate: “saben, quiero decirles algo, que los diez años que vive casado, son los diez años más felices y hermosos que he vivido en toda mi vida”.

La atención del núcleo más importante y de la Institución más valiosa de la sociedad, la familia,  es algo que no puede esperar más tiempo.  La lista mayor de los problemas que enfrenta la iglesia no es por el dinero, no es por el edificio, no es por la cantidad de personas, no es por el trabajo, no es por los estudios, salud, casa, etc.  El problema es por la poca atención que se le está dedicando al matrimonio-familia y la incorrecta educación que se le está brindando.  Este fue el error de Jacob con los doce hermanos que vendieron a José, fue el mismo error del sacerdote Elí con sus dos hijos que murieron en la guerra y fue el mismo error que cometió el rey David quien tuvo todo pero no supo educar a sus hijos. Ese mismo error se está cometiendo hoy en día, la familia o mejor dicho los padres, en vez de impulsar los valores, las prioridades, las virtudes y la responsabilidad, está gastando mayor tiempo y esfuerzo en el trabajo, en lo material  y en lo que es secundario.

La familia es un producto creado directamente por Dios, quien  es Poderoso, Amoroso, Creativo, Soberano, Sabio y Bello.  Es el Arquitecto y Dueño de todo (Sal. 24:1). Dios es quien DISEÑÓ el matrimonio, la familia y cada miembro en particular, por lo tanto, si Dios hizo al hombre y a la mujer, el matrimonio y la familia, todo es perfecto y debe funcionar perfectamente bien. La pregunta lógica que surge de inmediato es, si lo anterior es verdad, ¿Por qué hay tantos problemas en el matrimonio y la familia hoy más que nunca?   Porque se han olvidado del Creador y se han apartado de las normas, reglas y lineamientos originales establecidos por Dios.  Como Dios es quien los ha hecho, él sabe cómo funcionan bien, lo único que nos queda es obedecer y seguir las instrucciones del fabricante eterno.

El impase es este, aunque fue creada por las manos de Dios, si no aprende a vivir en las manos de Dios no podrá alcanzar su máxima felicidad, realización y satisfacción en este mundo.  Así que, el matrimonio y la familia necesitan vivir controlados, dirigidos y protegidos por Dios todos los días porque solo cuando se vive así, podrá transmitir a esta sociedad los valores fundamentales: verdad, santidad y fidelidad.

 

 

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