Palabras que edifican

Pastor Luis Gomez

1 Timoteo 4:6,12-13, 5:1-2

Es muy normal y frecuente que nos encontremos con personas que cada palabra que dicen edifica, bendicen, animan, fortalecen, y motivan. También no podemos negar que hay personas que con mucha facilidad producen lo contrario al escucharles porque son pesimistas, negativas, ofensivas y muy descuidadas para hablar. Todos podemos experimentar momentos difíciles que nos pueden llevar a hablar descuidadamente y también tenemos momentos en los cuales nos es muy fácil congraciarnos con quienes nos escuchan porque somos positivos, animadores, amigables, sociables y muy cuidadosos o sabios al hablar.

La pregunta es, ¿Cómo puedo hablar de tal manera que edifique a quienes me escuchan? Una de las maneras es al estar nutridos, llenos, alimentados de la Palabra de Dios (v.5). Dos grandes pilares de la vida cristiana es la Palabra y la oración (Hechos 6:4). ¿Cómo nutrirme de la Palabra de Dios cada día? 1) Leyéndola para conocerla, 2) Meditarla para disfrutarla, 3) Memorizarla para recordarla, 4) Estudiándola para entenderla, 5) Obedeciéndola o vivirla para poderla aplicar en los momentos que nos sea necesario. Cuando estamos llenos de la Palabra de Dios, nutridos de su voluntad, esta misma es la que controla no solo nuestras vidas y nuestro hablar sino que nos asegura tener menos riesgos de hablar de manera que no edifique a quienes nos escuchen.

Otra manera que nos ayuda para que de nuestros labios salgan palabras que edifiquen es teniendo un comportamiento ejemplar. ¿Considera usted que es fácil ser ejemplo de los demás? Una manera que ayuda para ser ejemplo de los creyentes es con nuestra conducta, con nuestra manera de hablar, por medio de nuestro amor, nuestra fe, nuestra pureza. Es ocupándonos de la lectura de la Biblia, de la consejería, y de la enseñanza. Pablo le aconseja a Timoteo tener cuidado de él mismo. John Maxwell dijo una vez que el único que echaba a perder todo lo que él hacía era él mismo, ya que él era la sombra de sí mismo.

¿Cómo soy? ¿Cómo vivo? ¿Cómo amo? ¿Cómo me relaciono? ¿Cómo siento? ¿Cómo pienso? ¿Cómo hablo? ¿Cómo creo? Determina la manera como me conduzco, y de todo esto resulta el buen ejemplo. Es por ello que los mejores consejos sobre el hablar es, pensar antes de hablar, mientras habla hágalo con sabiduría, y después de hablar evalúe lo que ha dicho, si es necesario corregir, o pedir perdón por algo mal dicho, hágalo que eso le hace ganar puntos.

Así que, establezca como meta personal: nutramos nuestra vida con la Palabra de Dios, esta me ayuda a mi formación espiritual. Insistamos en tener una vida ejemplar. Finalmente, cultivamos el buen hábito de la oración.

Mi Señor, ayúdame a estar consciente que antes de exigir de los demás un buen trato hacia mi; soy yo quien necesita evaluar lentamente mi forma de hablar. ¿Cuál es su forma de hablar? ¿Qué dice la gente sobre como es usted habla? Dios ayúdame para que en cada vez que abra mis labios, hable de manera que edifique, anime, motive, ayude, conforte. Que cada palabra esta sazonada de sabiduría, amor, y compasión.

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