El reto de la educación Familiar

Dr. Luis Gómez Chávez

La educación familiar a nivel mundial se está deteriorando sin precedencia. Ej: En USA, cada año se divorcian más de un millón de matrimonios. Se hace muy poco esfuerzo por mantenerse casados. La deserción escolar es escalofriante. La delincuencia en los centros educativos es el pan de cada día. La proliferación de la verdad y los valores absolutos están erosionando los valores espirituales aún dentro de las mismas iglesias. El resultado irremediable de todo esto es que los hijos faltan respeto a sus padres, se fugan de sus hogares y de las escuelas porque han perdido el valor de la educación.

Las causas para este problema son: la TV, internet, revistas, música, ideologías y movimientos que están atacando los principios y los valores de la familia. Movimientos feministas, revolución homosexual, prostitución, lesbianismo, liberalismo, el postmodernismo o la nueva tolerancia, el mucho trabajo, la poca amistad en la familia y el cristianismo superficial. Profesionales liberales, abortos y divorcios fáciles, padres alcahuetes, falta de disciplina correcta, hijos desobedientes y rebeldes con sus padres. Gobiernos carentes de sensibilidad y poco celo por la moral, la verdad, la justicia y la ética bíblica. Todo esto ha desvalorado el fundamento y la pureza del matrimonio y de la familia.  La iglesia, la familia y los padres hemos caído en el error de no preocuparnos por la educación familiar integral que los hijos necesitan.

Es necesario reevaluar los componentes de la educación familiar y el desempeño de los principales responsables: los padres, las escuelas, la iglesia y los hijos. Es necesario trabajar como un solo equipo y volver a los valores y principios eternos de Dios en la Biblia para renovar la educación familiar de esta sociedad. Elaboren un plan de acción que contrarreste este problema que pueda no solo aplicarse no solo desde el púlpito sino enseñarle a la iglesia y las familias  como practicarlo.

Al escudriñar la voluntad de Dios escrita en su Palabra, es fácil afirmar que la sociedad en que vivimos ha canjeado fácilmente los valores familiares, morales y espirituales por unas pocas lentejas (monedas) que ya ni siquiera son de oro. Desde el púlpito hasta los hogares existe muy poca preocupación por someterse como familias al diseño divino y vivir regidas por las normas eternas plasmadas en la Biblia. Desde Génesis hasta Apocalipsis, Dios está buscando un pueblo santo que proclame el auténtico mensaje transformador  respaldado por una ética santa.

La desintegración familiar en el siglo 21 es alarmante. Lo más delicado de dicho problema es que se ha infiltrado abiertamente en los círculos cristianos. Es por ello que el matrimonio cristiano tiene no solo la responsabilidad sino el reto de conducirse de acuerdo a la voluntad de Dios. El rol del matrimonio y la familia cristiana tiene un mapa con rutas muy definidas y claras, pero sobre todo tiene una guía que conoce perfectamente el camino. El matrimonio y la familia tienen funciones, responsabilidades, principios y objetivos descritos claramente en la Biblia para saber vivir sobre la tierra.

Cuando la sociedad pierde de vista e ignora las normas, reglas, principios, y valores divinos que rigen a la familia, es cuando comienza a experimentar el fracaso irreversible.

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