¿Entiendes lo que lees?

Pastor Luis Gomez

Hechos 20:1-16 enseña que el ministerio es efectivo en la iglesia cuando hay continuidad en hacer lo que Dios nos ha encomendado, dependencia para hacer la voluntad de Dios, trabajo en equipo y profunda disposición para servir en todo lo que se nos pida.

Leí varias veces este pasaje sin entender lo que leía. Felipe dijo al etíope de Candase, ¿Entiendes lo que lees? quien leía una porción del libro de Isaías. Jesús enseñó a las grandes multitudes en parábolas para que muchos de ellos no entendieran lo que escuchaban. Con frecuencia nos pasa lo mismo con la palabra que leemos y escuchamos. Creemos haberla entendido cuando fue predicada, pero en realidad no pudimos captar lo que Dios quería decir y menos lo que esperaba de nosotros. Resultado de ello es que un poco tiempo después, o hemos olvidado lo que fue predicado o simplemente no practicamos lo escuchado.

¿Entendió lo que escuchó en la prédica del domingo pasado o lo que leyó ayer en la Palabra de Dios? Una cosa es leerla, otra es escucharla, pero una cosa muy aparte es entenderla. Es probable que del 100% de lo que se predicó hace 8 días, este día recuerda menos del 50%. Bueno, el principio es este, que no todos los que dicen haber escuchado y entendido la Palabra predicada, realmente la han entendido. En otras palabras, cuando una persona dice que entiende lo que lee o lo que es predicado es quien al regresar a su casa, ir al trabajo, al hablar con los amigos, ir de compras al súper mercado, cuando habla sobre otras personas, recuerda la verdad que Dios le exhortó que viviera y la practicara como un estilo de vida.

Vuelvo con ustedes, ¿recuerda usted los cuatro aspectos que permiten tener un buen ministerio en la Iglesia según Hechos 20:1-16? Pero si no los pudo decir de memoria, repáselos: el ministerio es efectivo en la iglesia cuando hay continuidad en hacer lo que Dios nos ha encomendado, dependencia para hacer la voluntad de Dios, trabajo en equipo y profunda disposición para servir en todo lo que se nos pida. ¿Cree que entendió el mensaje de Pablo para tener un buen ministerio? Aquí está la prueba de fuego, esta es la real evaluación en cuanto a si entendimos lo que leemos y escuchamos. Esta es la hipótesis, no todos los que dicen haber entendido el mensaje predicado lo entendieron por el simple hecho de repetir de memoria los cuatro aspectos.

Probaré esta hipótesis con un pasaje de la Biblia que urge poner atención en obedecer, practicar y vivir lo que oímos y leemos. Lo enseñó nuestro Señor Jesucristo en la parábola del Sembrador en Mateo 13. Jesús menciona que hay cuatro clases de terrenos donde es sembrada la semilla, mismos que representan a cuatro clases de personas que escuchan la Palabra en la iglesia. En los v.1-9 describe las cuatro clases de terrenos donde el sembrador siembra la semilla. En ese momento, todos oyeron la parábola pero no la entendieron. En los v.18-23 Jesús mismo da la explicación que comprueba que escuchar y memorizar la palabra no es suficiente. Jesús dice:

“Cuando alguno oye la Palabra del reino y no la entiende, viene el malo y arrebata lo que fue sembrado en su corazón”. Este es un tipo de personas que oyen la palabra y corresponde a la semilla que cayó junto al camino y los pájaros se la comieron. Solo la oyó y no fue capaz de memorizarla. El segundo tipo de persona es la que en el momento de oír la palabra la recibe con gozo, pero por no tener convicciones cuando vienen las aflicciones o persecuciones por causa de la Palabra, no continúan en la fe. Esta representa a los pedregales donde cayó la semilla pero por no tener profundidad la tierra pronto la quemó el sol. El tercer tipo de persona es la que oye la Palabra, pero por no practicarla por fe sino que sigue mezclada con el mundo, no llega a dar fruto y es la que corresponde a la semilla que cayó entre los espinos fue ahogada o no prosperó. Hasta este punto, Jesús ha enseñado que no basta con oír, recibir y memorizar la palabra para ser un buen cristiano, es necesario más que esto, se necesita practicar o vivir lo que ha escuchado y memorizado.

Finalmente, Jesús dice, “Más la que fue sembrada en buena tierra, es el que oye y entiende la Palabra, y da fruto, y produce a ciento, a setenta, y a treinta por uno”. Este es el gran deseo de Dios, y el anhelo de todo pastor que cada cristiano y toda la congregación al oír la Palabra que es predicada la entiendan perfectamente. ¿Cómo se sabe que una persona ha entendido la predicada? Jesús lo dice en estas palabras “da fruto y produce”, Santiago dice: “es hacedor y no solo oidor de la Palabra”. En mis palabras, digo que una persona entendió la palabra predicada cuando la obedece, practica y vive al salir de la puerta del templo y la encarna en su corazón de una manera tan profunda que la practica como un estilo de vida.

Pregunto, ¿entendió usted lo que predicó el pastor el domingo? ¿Vive usted de acuerdo a toda la palabra escuchada en todo el tiempo de ser hijo de Dios? ¿Es una persona diferente en su forma de hablar, pensar, actuar y tratar a los demás como resultado de que obedece lo que dice la Palabra? ¿Está ayudando usted con su ejemplo para que los más nuevos creyentes crezcan en la vida espiritual? ¿Pueden los demás hermanos dar buen testimonio de usted?

Vamos, Dios es un Dios de misericordia, perdón y amor. Si usted ha fallado, doble su rodilla, ore a Dios pidiendo perdón, humíllese ante él y será exaltado. En este momento usted habrá entendido la palabra.

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UN TESORO  EN VASOS DE BARRO

Dr. Luis Gómez Chávez

2 Co. 4:7 dice: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”.  Estudiando el termino llegamos a la conclusión que el tesoro es el evangelio y los vasos de barro somos los hijos de Dios.  ¿Cómo puede un tesoro de gran valor (el evangelio) residir en un vaso tan frágil y delicado (cuerpo)? ¿Acaso un vaso frágil  (cuerpo) llega a tener tanto valor, estimación y honor como para que pueda ser la habitación del más grande tesoro de toda la historia de la humanidad (el evangelio)?  A Dios no le importo lo insignificante que éramos, sino que se proyectó más allá.  Dios ya no son ve como lo que éramos sino como santos, instrumentos, vencedores y guerreros, nos ve como sus hijos,  como lo que seremos cuando Cristo venga.

Lo interesante e incomprendido por nosotros los humanos, es que necesitamos ser probados, purificados, refinados, y bien formados.  Las vasijas  se ponen al fuego, donde son cocidas y endurecidas. Como la vasija, nosotros también somos puestos al fuego – el horno de las luchas y adversidades de la vida. No nos gusta el horno – es muy caliente. Aparentemente intolerable, pero si nos resistimos, podemos arruinar los resultados de un proceso notable.

¿Cuántas veces se ha sentido deprimido (a), triste, solo (a), desvalorado (a), desilusionado (a) por las cosas que no ha podido hacer u obtener o por causa de no sentirse satisfecho (a) consigo mismo?  ¿Cuántas veces ha deseado haber nacido en otro lugar, en otra condición social, con otras virtudes, con otros padres? ¿Se ha sentido inútil alguna vez? ¿En alguna ocasión casi se ha quejado o ha renegado contra Dios porque no tiene todo lo que quisiera tener? ¿Se ha sentido despreciado (a), discriminado (a) o menospreciado (a) porque siente que no tiene  habilidades como los demás?  ¿Se siente cansado (a) de la clase de vida que lleva? ¿Vive la vida solo por vivir, sin propósito, sin anhelo, sin ninguna meta?  ¿Se siente a veces desdichado/a y/o menos que los demás?

Hay vasos de barro como el viejo jarrón en la esquina del Lobby de la iglesia en Londres que  solo la usaban para guardar cosas viejas o paraguas, por no haber descubierto el valor y la utilidad que tenía de manera natural.  Otras están dormidas,   indiferentes olvidándose que Dios las creo con un propósito. Tal es el adormecimiento y la indiferencia que no se han dado cuenta del valor que tienen, del honor, privilegio y utilidad que Dios les ha concedido, pero por no estar dispuestos a ser sometidos al fuego de la prueba, a los retos de la experiencia, a las demandas del evangelio y las responsabilidades de la vida cristiana, continúan viviendo solo por vivir.  Cuando es sometido a duras experiencias, a fuertes desafíos, a las demandas y disciplinas de Dios es descubierta la razón de nuestra existencia.

Amados lectores, siéntanse bienaventurados cuando se hallen en diversas pruebas porque en ese momento estas siendo sometido al fuego como vasija para reforzar tu fe, fortalecer tu relación con Dios y contribuir a tu crecimiento espiritual.   A más dolor, prueba, sufrimiento, dificultades, mayor oportunidad  para que Dios cumpla su voluntad en ti.  Da gracias a Dios por ser frágil, delicado,  barro, porque allí es donde el poder de Dios se perfecciona.   Alaba a Dios por todo lo que te pasa en tu vida, da  honor y honra a Jesús quien habita en ti todos los días para garantizar la victoria, solo esfuérzate por ser fiel, valiente y buen representante del evangelio en la tierra.

Contentamiento Matrimonial

Cantares 7:10

En este pasaje es la esposa quien dice que su esposo tiene “satisfacción, contentamiento” en ella.  En otras palabras, ella dice que su  esposo esta completo, es feliz, está satisfecho al tenerla como esposa.  ¿Por qué dice esto ella? ¿Sobre qué base hace tan profunda afirmación? ¿Qué implicaciones podemos extraer de dicha afirmación de que el esposo encuentra o tiene contentamiento o satisfacción en su esposa?  Y claro, así debería de ser en todo matrimonio.

Por un lado, ella debe ser una excepcional esposa, sumisa en el temor de Dios y seguro que ha de confiar totalmente en su esposo.  Ella le ofrece todo lo que el esposo necesita y puede desear en el marco del matrimonio.  Por el otro lado, el esposo debe confiar, amar, cuidar y tratar a su esposo de la mejor manera a tal grado que ella está decidida a siempre ser el contentamiento de él.   Cuanto tanto el esposo como la esposa se aman, se cuidan, se protegen y se dedican en cuerpo y alma a amarse como Dios lo ordena, y como se espera de dos personas que han unido sus vidas para siempre, ambos deben buscar la satisfacción y el contentamiento mutuo.

Cuando hay vacios que no se están llenando, cuando hay áreas del matrimonio que no se están reforzando, cuando el cónyuge no es la prioridad de su vida y de sus relaciones después de Dios, es seguro que no habrá contentamiento o satisfacción por muchas otras cosas que se hagan.  La joven esposa de Salomón sabía, que su mayor responsabilidad era satisfacer o contentar a su esposo, y Salomón sabía que su deber era satisfacer en todo sentido a su esposa. Cuando ambos buscan lo mismo, y se esfuerzan porque en su matrimonio haya contentamiento, ese matrimonio va por un buen camino.

Hay algunas cosas que podemos aprender de un matrimonio que recíprocamente buscan contentamiento para su cónyuge.   1. Hay buena comunicación y buena relación como esposos. 2. Ambos, tanto el esposo como la esposa practican la fe en Dios, están sometidos a Dios y su palabra y son fieles y leales a su cónyuge.  3.  Tanto el esposo como la esposa están cumpliendo su función dentro del matrimonio con mucha responsabilidad.   4.  El pan de cada día en su matrimonio es la fe y el amor en Dios y practican diariamente el arte del contentamiento mutuo.

Usted que ya es casado, pregúntese.  ¿Estoy satisfecho (a) en mi matrimonio? ¿Está satisfecha (o) ella (él) conmigo?  ¿Qué cosas debo dejar de hacer, y que cosas debo comenzar a hacer, y que cosas debo mejorar para que mi esposo (a) viva satisfecho (a)?   MI consejo para mejorar las relaciones de matrimonio, y estar en contentamiento pleno, es orar por su cónyuge, recordar los días especiales en su matrimonio, esforzarse por amar a su cónyuge incondicionalmente aunque pasen los años, aunque haya cambios físicos, emocionales, etc.

Esfuércese por satisfacer a su cónyuge, sin esperar nada a cambio, porque Dios recompensa a quien busca el bien o lo mejor para su cónyuge.

 

Por Luis Gomez, DMin

Palabras que edifican

Pastor Luis Gomez

1 Timoteo 4:6,12-13, 5:1-2

Es muy normal y frecuente que nos encontremos con personas que cada palabra que dicen edifica, bendicen, animan, fortalecen, y motivan. También no podemos negar que hay personas que con mucha facilidad producen lo contrario al escucharles porque son pesimistas, negativas, ofensivas y muy descuidadas para hablar. Todos podemos experimentar momentos difíciles que nos pueden llevar a hablar descuidadamente y también tenemos momentos en los cuales nos es muy fácil congraciarnos con quienes nos escuchan porque somos positivos, animadores, amigables, sociables y muy cuidadosos o sabios al hablar.

La pregunta es, ¿Cómo puedo hablar de tal manera que edifique a quienes me escuchan? Una de las maneras es al estar nutridos, llenos, alimentados de la Palabra de Dios (v.5). Dos grandes pilares de la vida cristiana es la Palabra y la oración (Hechos 6:4). ¿Cómo nutrirme de la Palabra de Dios cada día? 1) Leyéndola para conocerla, 2) Meditarla para disfrutarla, 3) Memorizarla para recordarla, 4) Estudiándola para entenderla, 5) Obedeciéndola o vivirla para poderla aplicar en los momentos que nos sea necesario. Cuando estamos llenos de la Palabra de Dios, nutridos de su voluntad, esta misma es la que controla no solo nuestras vidas y nuestro hablar sino que nos asegura tener menos riesgos de hablar de manera que no edifique a quienes nos escuchen.

Otra manera que nos ayuda para que de nuestros labios salgan palabras que edifiquen es teniendo un comportamiento ejemplar. ¿Considera usted que es fácil ser ejemplo de los demás? Una manera que ayuda para ser ejemplo de los creyentes es con nuestra conducta, con nuestra manera de hablar, por medio de nuestro amor, nuestra fe, nuestra pureza. Es ocupándonos de la lectura de la Biblia, de la consejería, y de la enseñanza. Pablo le aconseja a Timoteo tener cuidado de él mismo. John Maxwell dijo una vez que el único que echaba a perder todo lo que él hacía era él mismo, ya que él era la sombra de sí mismo.

¿Cómo soy? ¿Cómo vivo? ¿Cómo amo? ¿Cómo me relaciono? ¿Cómo siento? ¿Cómo pienso? ¿Cómo hablo? ¿Cómo creo? Determina la manera como me conduzco, y de todo esto resulta el buen ejemplo. Es por ello que los mejores consejos sobre el hablar es, pensar antes de hablar, mientras habla hágalo con sabiduría, y después de hablar evalúe lo que ha dicho, si es necesario corregir, o pedir perdón por algo mal dicho, hágalo que eso le hace ganar puntos.

Así que, establezca como meta personal: nutramos nuestra vida con la Palabra de Dios, esta me ayuda a mi formación espiritual. Insistamos en tener una vida ejemplar. Finalmente, cultivamos el buen hábito de la oración.

Mi Señor, ayúdame a estar consciente que antes de exigir de los demás un buen trato hacia mi; soy yo quien necesita evaluar lentamente mi forma de hablar. ¿Cuál es su forma de hablar? ¿Qué dice la gente sobre como es usted habla? Dios ayúdame para que en cada vez que abra mis labios, hable de manera que edifique, anime, motive, ayude, conforte. Que cada palabra esta sazonada de sabiduría, amor, y compasión.

El reto de la educación Familiar

Dr. Luis Gómez Chávez

La educación familiar a nivel mundial se está deteriorando sin precedencia. Ej: En USA, cada año se divorcian más de un millón de matrimonios. Se hace muy poco esfuerzo por mantenerse casados. La deserción escolar es escalofriante. La delincuencia en los centros educativos es el pan de cada día. La proliferación de la verdad y los valores absolutos están erosionando los valores espirituales aún dentro de las mismas iglesias. El resultado irremediable de todo esto es que los hijos faltan respeto a sus padres, se fugan de sus hogares y de las escuelas porque han perdido el valor de la educación.

Las causas para este problema son: la TV, internet, revistas, música, ideologías y movimientos que están atacando los principios y los valores de la familia. Movimientos feministas, revolución homosexual, prostitución, lesbianismo, liberalismo, el postmodernismo o la nueva tolerancia, el mucho trabajo, la poca amistad en la familia y el cristianismo superficial. Profesionales liberales, abortos y divorcios fáciles, padres alcahuetes, falta de disciplina correcta, hijos desobedientes y rebeldes con sus padres. Gobiernos carentes de sensibilidad y poco celo por la moral, la verdad, la justicia y la ética bíblica. Todo esto ha desvalorado el fundamento y la pureza del matrimonio y de la familia.  La iglesia, la familia y los padres hemos caído en el error de no preocuparnos por la educación familiar integral que los hijos necesitan.

Es necesario reevaluar los componentes de la educación familiar y el desempeño de los principales responsables: los padres, las escuelas, la iglesia y los hijos. Es necesario trabajar como un solo equipo y volver a los valores y principios eternos de Dios en la Biblia para renovar la educación familiar de esta sociedad. Elaboren un plan de acción que contrarreste este problema que pueda no solo aplicarse no solo desde el púlpito sino enseñarle a la iglesia y las familias  como practicarlo.

Al escudriñar la voluntad de Dios escrita en su Palabra, es fácil afirmar que la sociedad en que vivimos ha canjeado fácilmente los valores familiares, morales y espirituales por unas pocas lentejas (monedas) que ya ni siquiera son de oro. Desde el púlpito hasta los hogares existe muy poca preocupación por someterse como familias al diseño divino y vivir regidas por las normas eternas plasmadas en la Biblia. Desde Génesis hasta Apocalipsis, Dios está buscando un pueblo santo que proclame el auténtico mensaje transformador  respaldado por una ética santa.

La desintegración familiar en el siglo 21 es alarmante. Lo más delicado de dicho problema es que se ha infiltrado abiertamente en los círculos cristianos. Es por ello que el matrimonio cristiano tiene no solo la responsabilidad sino el reto de conducirse de acuerdo a la voluntad de Dios. El rol del matrimonio y la familia cristiana tiene un mapa con rutas muy definidas y claras, pero sobre todo tiene una guía que conoce perfectamente el camino. El matrimonio y la familia tienen funciones, responsabilidades, principios y objetivos descritos claramente en la Biblia para saber vivir sobre la tierra.

Cuando la sociedad pierde de vista e ignora las normas, reglas, principios, y valores divinos que rigen a la familia, es cuando comienza a experimentar el fracaso irreversible.

Perfectos en Cristo

Colosenses 1:28-29, 2:6-7

27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,

28 a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre;

29 para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.

2:6-7

Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él;

arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.

                  Son textos maravillosos, más aun cuando logramos atrapar el significado que Dios le dio en el momento que lo inspiro y lo dio por medio de Pablo a  su audiencia original.    Sin duda alguna, y la razón de un pobre, superficial y a veces hasta decadente cristianismo, es porque aun no hemos conocido realmente a Dios, y no hemos entendido lo que es ser cristianos con todo lo que acá se dice en estos pasajes.   Pues estamos completos, perfectos en Cristo, nada nos hace falta para ser felices y complacer a Dios y cumplir la razón de nuestra existencia.   Una vez lo entendamos, nuestro andar o estilo de vivir no solo será como Cristo  vivió sino que la sociedad en que vivimos lo verá, lo sentirán, y serán influenciados.

Pregunto, según estos versículos, ¿Cuál es la meta de Cristo, de Pablo y que todo cristiano debe tener en cuanto al desarrollo espiritual?    Ser  perfectos en Cristo al vivir o andar cada día arraigados, sobreedificados y confirmados en la fe.   ¿Qué significa e implica vivir de esta manera?    Observe, ¿Qué hace san Pablo para alcanzar esta meta según Fil. 3:1-16?  Se despoja, abandona todo lo que no ayuda, pero se propone así mismo conocer verdaderamente a Jesucristo.    Él renuncio a todo lo de su vieja vida, y se entrego a todo lo de la nueva vida, y es así como logro asir aquello para lo cual había sido asido por Jesucristo.

No se puede llegar a ser como Jesucristo, o ser perfectos en Cristo, a no ser que haya renuncia, entrega  y compromiso con la nueva vida en Cristo (2 Co. 5:17).  ¿Por qué el cristianismo de hoy no tiene poder de convocación, influencia, y poder?  ¿Por qué el crecimiento de las iglesias es un crecimiento sin el poder de influenciar, y lograr cambios en la sociedad? La verdad es que aun no hemos entendido lo que implica ser hijos de Dios, no hemos conocido ni tenemos la relación con Dios en el nivel como él lo desea.   Esto requiere rendición, revisión, implementación, proyección, e imitación de Jesucristo y lealtad.

El asunto del desarrollo espiritual para Pablo no fue instantáneo ni automático.   Él se sometió a un profundo proceso de discipulado con Jesucristo que duro 3 años, y el discipulado experimental de todos los días por medio del Espíritu Santo, los retos, desafíos, conflictos, y pruebas de cada día.   Él luchó, trabajó y se esforzó para alcanzar el más alto nivel en su desarrollo espiritual no solo de él, sino de todos los cristianos.   Ese debe ser el mismo espíritu, anhelo, meta, y reto de todo cristiano de este tiempo, el buscar cada día un mejor nivel en el desarrollo de su vida espiritual para llegar a ser perfectos en Cristo.

¿Por qué no anhelar, luchar, y trabajar por un mejor desarrollo de la vida espiritual a nivel personal, familiar y eclesial?  Comience revisando la calidad de vida espiritual que está teniendo hoy, desahogase de lo que no le ayuda a crecer en Cristo. Luego implemente nuevas cosas a su vida para mejorar como leer mas su Biblia, dar más tiempo para orar, cambiar su actitud en cuanto a la vida cristiana y el ministerio en su iglesia, proyéctese en grande para ser mejor hijo de Dios, y comprométase con Jesucristo en que será leal a la Palabra, a el Espíritu, al amor de Jesús y la misión de Jesús que justifica su existencia sobre la tierra.

¿Quiere ser perfecto en Cristo?   Comience hoy.