Cuando estamos en la casa de Dios

Dr. Luis Gómez Chávez

¿Cuántas cosas podría enumerar usted que forman parte del irrespeto hacia Dios mientras estamos en Su casa?    Solo piense usted en la casa de oración donde se congrega y haga una lista de 10 cosas que pueden considerarse como acciones irrespetuosas delante de Dios.   Gracias por su honestidad al pensar en solo 10.  Ahora, mi deseo es que se  esfuerce para respetar a Jesús, la casa de Dios, y a los demás pues esto ayudara a la formación de la cultura de respeto de la nueva generación.  Salude, pida permiso, hable con sabiduría, sea honesto (a), sea puntual, no interrumpa, no venda cosas en la casa de Dios, no preste con intereses a sus propios hermanos, etc.    Siempre que entre a la casa de Jehová, guarde silencio, apague el celular, concéntrese en adorar a Dios, no platique, cuide que su corazón este limpio y en plena honestidad.

El templo fue construido para adorar a Dios (1 Cro.28:2-10, 2 Cro. 6:2) Juan dice “y vosotros la habéis convertido en un mercado”. En un mercado se compra, se vende, y se intercambia productos; se habla de todo, se come, bebe, grita y hay mucho ruido. Un mercado acarrea suciedad, demasiadas cosas, todos buscan su propio objetivo, entra toda clase de personas, se permite toda clase de negocio, delincuencia, ladronismo, trampas, vicios, y toda clase de pecado. ¿Es aceptable o normal que en el templo dedicado para adorar a Dios se hagan estas cosas? ¿Es lógica y justa la reacción de Jesús ante semejante perversión sobre el uso del templo?

Algunas veces venimos al templo como que si fuéramos a otro lugar: no hay preparación, expectación, propósito y razón. El Salmo 27:4 explica que a la casa de Dios se viene para “contemplar la hermosura de Dios”, adorar, celebrar, engalanar, hacer sentir a Dios y para “inquirir, estudiar, examinar e investigar, gustar, disfrutar Su Palabra”. Es lo que más anhela y espera David, estar en la casa de Dios. Más de 25 veces lo dice en los Salmos. Efesios 5:18-20 declara que cuando somos guiados por el Espíritu, la adoración a Dios es completa.

A Dios se le falta el respeto cuando no hacemos lo que él nos ha ordenado hacer. Cuando no somos puntuales, cuando lo dejamos por otra actividad, cuando aun estando en la casa de Dios lo hacemos a la fuerza, por obligación, o compromiso. Cuando hacemos un ministerio guardando actitudes incorrectas en el corazón, cuando no estamos bien con los demás, cuando no somos honestos, cuando tenemos un interés personal, cuando solo buscamos ser vistos. Ahora imagínese como deshonramos a Dios, cuando dejamos de asistir al templo por hacer otras cosas, cuando asistimos a la casa de Dios mal vestidos, cuando servimos a Dios mientras hablando mal de los demás, o no damos lo que le pertenece a Dios, cuando cantamos solo con los labios, cuando mentimos a los mismos hermanos, etc.

Cuando no hay temor hacia Dios, y los intereses son otros u otras motivaciones nos dominan; nos olvidamos del respeto hacia Dios y hacia las personas, del lugar, del momento. No olvidemos, el templo es la casa de Dios, le pertenece a Dios y es para honrar el nombre bendito de Dios.

 

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