La verdad del contentamiento

Provebios 12:22

Dr. Luis Gómez

Nuevamente, Dios me lleva a pensar en esta enorme y significativa palabra en la vida de todo hijo de Dios.   Contentamiento y  aunque en este pasaje la versión Reina Valera la traduce como contentamiento, sin embargo, el significado original es “complacencia” que si lo vemos como un gerundio es la acción de “complacer” a Dios.    Surge la pregunta lógica, ¿Quién o qué es lo que complace, satisface, o alegra  a nuestro Dios?  El texto  da dos opciones, por favor, vuelva a leer el versículo y conteste la pregunta.

Los labios mentirosos son abominación a Jehová;
Pero los que hacen verdad son su contentamiento
.

La respuesta puede ser un poco más profunda.  Los que complacen a Dios son los que hablan la verdad o los que actúan conforme la verdad.   Es más, quienes agradan a Dios no son los que hablan la verdad porque aunque las esté diciendo es probable que en su corazón no viva esa verdad.  Esto lo convierte en un mentiroso a quien Dios abomina o sea no los acepta. Lo que verdaderamente satisface a Dios y lo complace es el que por vivir y conducirse conforme la verdad tiene el derecho y la autoridad moral para hablar de la verdad y la verdad.

¿Qué se necesita para actuar, vivir, conducirse conforme la verdad? Estar en primer lugar en buena relación con Dios.  Controlado por el Espíritu Santo.  Estar llenos de la Palabra de Dios.  Estar controlados por el temor de Dios.  Estar sometidos a la voluntad de Dios.  Estar saturados del amor de Dios.  Y estar comprometidos con la misión de Jesucristo.

¿Qué acciones nuestras contradicen la verdad que decimos vivir o de la cual hablamos?  La hipocresía, el actuar con fingimiento, el no hacer el bien cuando sabemos que podemos y debemos hacerlo, decir medias verdades, no decir lo correcto cuando amerita que lo digamos, cuando culpamos a otro sin ser el culpable.  En fin, todo lo que hacemos sin amor, sin fe, sin santidad, estamos desagradando a Dios.

Esto me lleva a tomar la decisión de esforzarme por complacer a Dios no solo diciendo la verdad, sino que antes de decirla, debo vivirla, encarnarla.  De manera general, debo evitar el pecado.  Debo ser honesto en todo y con todos.   Cuando hable, poner atención en lo que diré para decir lo que es correcto.   Es necesario alimentarme, llenarme de la Palabra de Dios cada día, para que cuando hable sea la Palabra de Dios la que brote de mis labios.    Dios mío, ayúdame para no ser imparcial, para amar a todos por igual, a decir no cuando el no te complace a ti aunque  a los demás no, que pueda decir si porque esa es tu voluntad aun cuando todos me critiquen o me señalen. Terminar con relaciones y contactos que nos llevan a no vivir y practicar la verdad, eso satisface a Dios.

Mantener contento a Dios con nuestra vida requiere vivir en la verdad, vivir la verdad y decir  solo la verdad.

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