Tiempo para valorar

Dr. Luis Gómez Chávez

La muerte de Michael Jackson  fue una noticia que  dio vuelta alrededor del mundo.  Jackson fue considerado por el presidente Obama como una de las estrellas más famosas de todos los tiempos y del mundo.  Millones no solo de Estados Unidos de América, sino de todo el mundo estuvieron al tanto del entierro del astro musical.  Su muerte fue lamentada por tantas personas que todos los medios de televisión americana y de todo el mundo estuvieron muy pendientes.  La vieja casa donde se crió Jackson en Indiana fue convertida en un pequeño museo en su honor.  Es tanto el reconocimiento que pasaron por alto la muerte de otros personajes importantes de Estados Unidos como fue la de una de las actrices que participaron en la serie “Los Ángeles de Charlie”.

¿Es malo lo que hicieron por Michael Jackson?  Por supuesto  que no es malo.  El problema es el tiempo cuando lo están haciendo.    Él vivió  50 años y los últimos 15 años los paso en su mayoría en su casa, cortes y hospitales.   ¿Por qué no celebraron su grandeza mientras él estaba en vida?  ¿No es injusto que esperen que una persona muera para reconocer lo valiosos que fue?  Esto es lo paradójico de la vida y del accionar humano.

Jamás olvidaré las palabras de mi hermano Esaú el día que me recogió en Nueva Concepción el 27 de Agosto de 1986 cuando íbamos al entierro de nuestro padre en Potero Sula, Chalatenango, El Salvador. Luis, “anoche, cuando velamos a papá, el lugar estaba lleno de personas y todos decían que él fue una buena persona”.   Qué bueno, pero porque no se lo dijeron cuando él estaba con vida, sino que esperaron que muriera para decir cosas bonitas de él.

Lo mismo pasó en México con  Pedro Infante, Cantinflas, y con Jackson. Lo mismo pasó con mi papá y lo mismo pasa con todos los que mueren hoy.   ¿Será que esta es una característica natural  de los humanos?     Puede ser, pero no es la correcta.   Mi  filosofía es que si habrá de reconocer el valor de una persona, es mejor que se haga mientras está con vida.   Es más, no se debe esperar que se retire, que sea viejo y que este enfermo para expresarle el amor, la admiración,  y la gratitud.

Jesús dijo:”Dad al  Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.  Este proverbio del Maestro  contiene el principio de dar reconocimiento a quien merece reconocimiento en el tiempo correcto, cuando se tiene vida, cuando la persona disfrutará de ese reconocimiento.  Dicho reconocimiento es parte de la recompensa en esta vida y si es una persona que ha vivido y sigue viviendo para el Señor, es justo, loable y admirable que sea reconocido en esta vida porque de las recompensas eternas Cristo se encarga.

Vea a su alrededor  y evalué a las personas que de alguna forma ejercen influencia en su vida y están dedicados a hacer algo por la generación  presente.   Pueden estar en su casa, en la escuela, en el trabajo, en la  vecindad, o en la Iglesia.  Identifíquelas y haga algo para reconocer lo que ellos hacen por usted.   No espere que sea tarde para expresar su amor, gratitud, agradecimiento y admiración  por esa persona especial.  No espere que se vayan las personas para decirles cuando los admira y los ama.

Reconocer es felicitar, admirar, agradecer, estimular, dar, abrazar, sonreír y apreciar cuando la otra persona hace algo que le beneficia.   El tiempo para valorar es el presente.  No espere que la gente se retire, se aleje, enferme, envejezca o muera para decir lo valiosa que era para usted   “Decir muchas gracias no cuesta nada pero vale mucho”

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