Frutos de un buen hablar

Proverbios. 16:13

“Los labios justos complacen a los reyes… estos aman a los

 que hablan con rectitud”

En este corto versículo hay varias palabras importantes.   La primera, “labios” la cual tiene que ver con palabras, hablar y comunicar.   La segunda, “justos y rectos” que se refiere a carácter,  actitud, forma de vida y personalidad.   La tercera, “complacer, y amar” que son el resultado en este caso por el buen hablar, el sabio hablar, el hablar para edificar.   Son los justos y rectos los que hablan bien, y son ellos mismos los retribuidos con amor, con admiración, y con agrado por parte de quienes le escuchan hablar bien.

Ya en otro devocional me referí al arte de hablar con sabiduría.   En este caso, en el versículo que nos detiene, hay dos acciones que se recalcan al referirse a los justos y rectos por ser temerosos de Dios en sus corazones.  Quien teme a Dios, se espera por lógica que su forma de hablar corresponda a su nueva posición o naturaleza en Cristo. Cuando se tiene conocimiento de la Palabra de Dios, se sabe aplicar dicha palabra a la circunstancia que le toca vivir, y sabe diferenciar entre lo bueno y lo malo.  Eso, es lo que hace un justo y recto delante de Dios.

Ahora pregunto, ¿Cómo complacer o contentar a Dios?  No solo viviendo correctamente, en justicia, sino practicándola por medio de nuestra forma de hablar.  Cuando se es justo y recto delante de Dios y en toda la manera de vivir, cada palabra que sale de su boca, contribuye, anima, ayuda, edifica, motiva a quienes le escuchan, y la recompensa para el justo que habla bien, es sentirse complacido porque quienes le han escuchado se sienten agradados y complacidos.

Hay ciertos tips para evitar el hablar mal y por ende no complacer a Dios ni a quienes nos escuchan.  1) Piense un poquito antes de lo que va a decir.  2) Hable solo lo necesario, cuando te lo pidan.  3) Hable siempre con un propósito, el de contribuir para bien, edificar, ayudar. 4) No diga palabras ambiguas que se prestan a doble sentido o palabras incultas, fuera del contexto en que se está. 5)  Hable con palabras claras, y pida la ayuda de Dios para un saber hablar.

 

Que al final de lo que le escuchan, puedan decir de usted, “Has hablado bien, breve y sustancioso”

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La verdad del contentamiento

Provebios 12:22

Dr. Luis Gómez

Nuevamente, Dios me lleva a pensar en esta enorme y significativa palabra en la vida de todo hijo de Dios.   Contentamiento y  aunque en este pasaje la versión Reina Valera la traduce como contentamiento, sin embargo, el significado original es “complacencia” que si lo vemos como un gerundio es la acción de “complacer” a Dios.    Surge la pregunta lógica, ¿Quién o qué es lo que complace, satisface, o alegra  a nuestro Dios?  El texto  da dos opciones, por favor, vuelva a leer el versículo y conteste la pregunta.

Los labios mentirosos son abominación a Jehová;
Pero los que hacen verdad son su contentamiento
.

La respuesta puede ser un poco más profunda.  Los que complacen a Dios son los que hablan la verdad o los que actúan conforme la verdad.   Es más, quienes agradan a Dios no son los que hablan la verdad porque aunque las esté diciendo es probable que en su corazón no viva esa verdad.  Esto lo convierte en un mentiroso a quien Dios abomina o sea no los acepta. Lo que verdaderamente satisface a Dios y lo complace es el que por vivir y conducirse conforme la verdad tiene el derecho y la autoridad moral para hablar de la verdad y la verdad.

¿Qué se necesita para actuar, vivir, conducirse conforme la verdad? Estar en primer lugar en buena relación con Dios.  Controlado por el Espíritu Santo.  Estar llenos de la Palabra de Dios.  Estar controlados por el temor de Dios.  Estar sometidos a la voluntad de Dios.  Estar saturados del amor de Dios.  Y estar comprometidos con la misión de Jesucristo.

¿Qué acciones nuestras contradicen la verdad que decimos vivir o de la cual hablamos?  La hipocresía, el actuar con fingimiento, el no hacer el bien cuando sabemos que podemos y debemos hacerlo, decir medias verdades, no decir lo correcto cuando amerita que lo digamos, cuando culpamos a otro sin ser el culpable.  En fin, todo lo que hacemos sin amor, sin fe, sin santidad, estamos desagradando a Dios.

Esto me lleva a tomar la decisión de esforzarme por complacer a Dios no solo diciendo la verdad, sino que antes de decirla, debo vivirla, encarnarla.  De manera general, debo evitar el pecado.  Debo ser honesto en todo y con todos.   Cuando hable, poner atención en lo que diré para decir lo que es correcto.   Es necesario alimentarme, llenarme de la Palabra de Dios cada día, para que cuando hable sea la Palabra de Dios la que brote de mis labios.    Dios mío, ayúdame para no ser imparcial, para amar a todos por igual, a decir no cuando el no te complace a ti aunque  a los demás no, que pueda decir si porque esa es tu voluntad aun cuando todos me critiquen o me señalen. Terminar con relaciones y contactos que nos llevan a no vivir y practicar la verdad, eso satisface a Dios.

Mantener contento a Dios con nuestra vida requiere vivir en la verdad, vivir la verdad y decir  solo la verdad.

Habla para edificar

1 Timoteo 1:5:7, 3:2-3

En mis 30 años de ministerio pastoral, una de los aspectos que se debe cuidar es la forma de hablar. Ya que se puede hablar sin mala intención o con propósito pedagógico pero el receptor puede entender todo lo contrario.   En mi primer ministerio a tiempo completo hace 30 años, di un estudio de Romanos.  Al terminar el estudio de una de las noches, se acerco a mí el presidente de los diáconos y me dijo: Pastor, lo que has enseñado es tan sencillo que hasta un niño lo puede entender, necesitas hablar con más profundidad.   Seguí caminando y me encontré con el padre de este diacono y que era el fundador y anciano de la Iglesia y me dijo: pastor, su estuvo tan elevado  y profundo que no todos lo pueden entender, necesita que lo haga más sencillo.

Ya se dio cuenta lo difícil y delicado que es el hablar.   Y es más delicado cuando se enseña o se habla ante una audiencia de diferentes países.  ¿Cómo hablar sin ofender o confundir? Es delicado cuando se habla con acento de enojo y se usan palabras de doble sentido o se está haciendo en forma de broma o ironía.    Hay personas muy sensibles y a veces hasta delicadas, porque no les gusta bromear, con poco se resienten por una palabra mal dicha o dicha.   Por otro lado, la Biblia dice que en la abundancia de las palabras hay pecado, y eso es verdad, quienes hablamos mucho corremos el peligro de hablar hasta de más.

Es por eso que el consejo de la Biblia es saber hablar.  Hablar con un lenguaje correcto, con una intención sincera, con propósito de edificar, y evitar aquello que aunque es bueno pero parece malo.   Hablar con un corazón limpio, limpia conciencia y con una fe no fingida.  Algunas reglas de comunicación son:  no hablar más de lo que se le pide, pedir permiso al hablar, no hablar de las personas si no están presentes  pero al estar presente, hablar con amor, sinceridad, honestidad, y con sabiduría.  Espere que la otra persona termine de hablar, desarrolle un solo tema al mismo tiempo, no se justifique, busque el bien, no ataque, hable para edificar.

¿Cuál es el resultado si no practicamos un amor como el que describe Timoteo? Lo que decimos son solo palabrarerias, discusiones inútiles, sin sentido, sin propósito pedagógico, solo por hablar, con cierta arrogancia o soberbia considerándonos que todo lo sabemos y eso es pura jactancia.    Esto es muy peligroso, hablar con las personas o de las personas con orgullo, jactancia y arrogancia.   Esto como dice Santiago causa un incendio y es capaz de ofender, dañar, lastimar aun cuando las demás personas sean maduras espiritualmente.  Todos podemos caer en estos errores si no tenemos cuidado con la lengua.

Si hay algún parecido, te invito a hacer esta oración conmigo: “Señor, mira mi corazón, mi conciencia, mi amor, mi fe y mis intenciones al orar.  Dime, como estoy, como me calificas.  Por favor, mira mi actitud cuando hablo, ¿tiene algún parecido a estos falsos maestros de los que habla Timoteo que eran hipócritas, arrogantes y soberbios?  Perdón mi Dios, porque en algunas veces consciente o inconsciente seguro que he caído en esta maligna actitud y con seguridad he hecho sentir mal a algunas personas. Te ruego que me perdones.  Ayúdame a cambiar mi forma de hablar, a hacerlo con sabiduría, con más cuidado, con respeto y que sea para edificar y que lo haga todo con el  amor verdadero.   Ayúdame a ser humilde y hablar solo lo necesario, con propósito edificativo, y que por sobre todo, honre tu nombre, edifique la iglesia y de a conocer el amor de Dios, en el nombre de Jesús, amen”.

El anhelo de Dios ha de ser mi anhelo

Dr. Luis Gómez Chávez

Es probable que cuando lea este devocional, de inmediato se identifique con la editorial y el sermón dominical.  Esa es mi intención, que cada lector conjugue el pensamiento vertido en la editorial y en el sermón del domingo.   Hoy nuevamente insisto que Dios siempre ha deseado con  profundo anhelo formar un pueblo santo que  le reconozca.  Sin embargo, si en caso, se le escapo o se le olvido leer el editorial del domingo, le recuerdo que el anhelo de Dios aunque eterno y celestial, es presente y real.  En otras palabras, todo creyente puede alcanzar un nivel de santidad que le capacite a vivir de acuerdo al deseo de Dios.   Cuando dice Pedro, “Sed santos porque yo soy santo” es una verdad para todos, y más cuando dice, “en toda vuestra manera de vivir” es una exigencia inclusiva.

Ese es el deseo eterno y presente de Dios, que todo hijo suyo viva apartado de lo que ofende a Dios, de lo que denigra al evangelio, de lo que interrumpe la consecución de las buenas nuevas, de lo que no ayuda para que las relaciones interpersonales en amor se desarrollen con eficacia.    El anhelo de Dios es que todos sus hijos le honren con integridad, le adoren con sinceridad, le exalten con espontaneidad.  La Biblia dice, ¡Oh ignoráis que vuestro cuerpo es templo el Espíritu Santo!

¿Es el anhelo de Dios su  anhelo?  ¿Se esfuerza con intensidad  vivir apartado  del pecado?  ¿Qué cosas recuerda usted que en esta semana se abstuvo de hacer porque vino a su mente la nueva identidad que tiene en Cristo?   Por ejemplo, José, con tal de honrar a Dios, dejo la ropa en las manos de la esposa de Potifar quien quería hacerlo pecar.   Juan prefirió ser encarcelado antes de desobedecer a Dios cuando le prohibieron hablar de Jesús.   Esteban se dejo apedrear manteniendo su boca cerrada con tal de honrar a Dios.   Juan el Bautista murió degolladlo por señalar el pecado de Herodías.

¿Quién ha dicho que vivir en santidad para honrar a Dios es fácil?   Pablo le dijo a Timoteo que tuviera cuidado de sí mismo, que se mantuviera sobrio, firme y proclamara el evangelio aunque implicara sufrimiento.    Cumplir el anhelo de Dios    no es fácil pero es lo que da mayor satisfacción.   Atrévase a obedecer este sublime anhelo de Dios.   Haga que el anhelo de Dios queme, impulse,  guie,  controle todo su ser y sea su máximo anhelo.   Haga de este anhelo la filosofía de vida y  ministerio.

Ya para terminar, le ruego que examine esto con mucho cuidado y responda con responsabilidad.  ¿Es el anhelo de Dios mi anhelo personal?  ¿Busco con esmero el hacer la voluntad de Dios viviendo apartado del pecado?

Propóngase en esta semana poner más esfuerzo por agradar a Dios con todo lo que piensa, desea y hace.  Porque cuanto más apartado este de lo que desagrada a Dios, más estará contribuyendo para que la Iglesia avance.

El anhelo de Dios ha de ser mi anhelo

Dr. Luis Gómez Chávez

05-21-17

Es probable que cuando lea este devocional, de inmediato se identifique con la editorial y el sermón dominical.  Esa es mi intención, que cada lector conjugue el pensamiento vertido en la editorial y en el sermón del domingo.   Hoy nuevamente insisto que Dios siempre ha deseado con  profundo anhelo formar un pueblo santo que  le reconozca.  Sin embargo, si en caso, se le escapo o se le olvido leer el editorial del domingo, le recuerdo que el anhelo de Dios aunque eterno y celestial, es presente y real.  En otras palabras, todo creyente puede alcanzar un nivel de santidad que le capacite a vivir de acuerdo al deseo de Dios.   Cuando dice Pedro, “Sed santos porque yo soy santo” es una verdad para todos, y más cuando dice, “en toda vuestra manera de vivir” es una exigencia inclusiva.

Ese es el deseo eterno y presente de Dios, que todo hijo suyo viva apartado de lo que ofende a Dios, de lo que denigra al evangelio, de lo que interrumpe la consecución de las buenas nuevas, de lo que no ayuda para que las relaciones interpersonales en amor se desarrollen con eficacia.    El anhelo de Dios es que todos sus hijos le honren con integridad, le adoren con sinceridad, le exalten con espontaneidad.  La Biblia dice, ¡Oh ignoráis que vuestro cuerpo es templo el Espíritu Santo!

¿Es el anhelo de Dios su  anhelo?  ¿Se esfuerza con intensidad  vivir apartado  del pecado?  ¿Qué cosas recuerda usted que en esta semana se abstuvo de hacer porque vino a su mente la nueva identidad que tiene en Cristo?   Por ejemplo, José, con tal de honrar a Dios, dejo la ropa en las manos de la esposa de Potifar quien quería hacerlo pecar.   Juan prefirió ser encarcelado antes de desobedecer a Dios cuando le prohibieron hablar de Jesús.   Esteban se dejo apedrear manteniendo su boca cerrada con tal de honrar a Dios.   Juan el Bautista murió degolladlo por señalar el pecado de Herodías.

¿Quién ha dicho que vivir en santidad para honrar a Dios es fácil?   Pablo le dijo a Timoteo que tuviera cuidado de sí mismo, que se mantuviera sobrio, firme y proclamara el evangelio aunque implicara sufrimiento.    Cumplir el anhelo de Dios    no es fácil pero es lo que da mayor satisfacción.   Atrévase a obedecer este sublime anhelo de Dios.   Haga que el anhelo de Dios queme, impulse,  guie,  controle todo su ser y sea su máximo anhelo.   Haga de este anhelo la filosofía de vida y  ministerio.

Ya para terminar, le ruego que examine esto con mucho cuidado y responda con responsabilidad.  ¿Es el anhelo de Dios mi anhelo personal?  ¿Busco con esmero el hacer la voluntad de Dios viviendo apartado del pecado?

Propóngase en esta semana poner más esfuerzo por agradar a Dios con todo lo que piensa, desea y hace.  Porque cuanto más apartado este de lo que desagrada a Dios, más estará contribuyendo para que la Iglesia avance.

Tiempo para valorar

Dr. Luis Gómez Chávez

La muerte de Michael Jackson  fue una noticia que  dio vuelta alrededor del mundo.  Jackson fue considerado por el presidente Obama como una de las estrellas más famosas de todos los tiempos y del mundo.  Millones no solo de Estados Unidos de América, sino de todo el mundo estuvieron al tanto del entierro del astro musical.  Su muerte fue lamentada por tantas personas que todos los medios de televisión americana y de todo el mundo estuvieron muy pendientes.  La vieja casa donde se crió Jackson en Indiana fue convertida en un pequeño museo en su honor.  Es tanto el reconocimiento que pasaron por alto la muerte de otros personajes importantes de Estados Unidos como fue la de una de las actrices que participaron en la serie “Los Ángeles de Charlie”.

¿Es malo lo que hicieron por Michael Jackson?  Por supuesto  que no es malo.  El problema es el tiempo cuando lo están haciendo.    Él vivió  50 años y los últimos 15 años los paso en su mayoría en su casa, cortes y hospitales.   ¿Por qué no celebraron su grandeza mientras él estaba en vida?  ¿No es injusto que esperen que una persona muera para reconocer lo valiosos que fue?  Esto es lo paradójico de la vida y del accionar humano.

Jamás olvidaré las palabras de mi hermano Esaú el día que me recogió en Nueva Concepción el 27 de Agosto de 1986 cuando íbamos al entierro de nuestro padre en Potero Sula, Chalatenango, El Salvador. Luis, “anoche, cuando velamos a papá, el lugar estaba lleno de personas y todos decían que él fue una buena persona”.   Qué bueno, pero porque no se lo dijeron cuando él estaba con vida, sino que esperaron que muriera para decir cosas bonitas de él.

Lo mismo pasó en México con  Pedro Infante, Cantinflas, y con Jackson. Lo mismo pasó con mi papá y lo mismo pasa con todos los que mueren hoy.   ¿Será que esta es una característica natural  de los humanos?     Puede ser, pero no es la correcta.   Mi  filosofía es que si habrá de reconocer el valor de una persona, es mejor que se haga mientras está con vida.   Es más, no se debe esperar que se retire, que sea viejo y que este enfermo para expresarle el amor, la admiración,  y la gratitud.

Jesús dijo:”Dad al  Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.  Este proverbio del Maestro  contiene el principio de dar reconocimiento a quien merece reconocimiento en el tiempo correcto, cuando se tiene vida, cuando la persona disfrutará de ese reconocimiento.  Dicho reconocimiento es parte de la recompensa en esta vida y si es una persona que ha vivido y sigue viviendo para el Señor, es justo, loable y admirable que sea reconocido en esta vida porque de las recompensas eternas Cristo se encarga.

Vea a su alrededor  y evalué a las personas que de alguna forma ejercen influencia en su vida y están dedicados a hacer algo por la generación  presente.   Pueden estar en su casa, en la escuela, en el trabajo, en la  vecindad, o en la Iglesia.  Identifíquelas y haga algo para reconocer lo que ellos hacen por usted.   No espere que sea tarde para expresar su amor, gratitud, agradecimiento y admiración  por esa persona especial.  No espere que se vayan las personas para decirles cuando los admira y los ama.

Reconocer es felicitar, admirar, agradecer, estimular, dar, abrazar, sonreír y apreciar cuando la otra persona hace algo que le beneficia.   El tiempo para valorar es el presente.  No espere que la gente se retire, se aleje, enferme, envejezca o muera para decir lo valiosa que era para usted   “Decir muchas gracias no cuesta nada pero vale mucho”

“El valor del compromiso”

Dr. Luis Gómez Chávez

El compromiso es un valor que da personalidad, identidad y credibilidad. Comprometerse va más allá de cumplir con una obligación, es poner en juego nuestras capacidades para sacar adelante todo aquello que se nos ha confiado. Dios no solo nos ha confiado una tarea sino que nos ha dotado de capacidades. El compromiso que tenemos es doble, ser fieles administradores de los recursos y de cumplir la tarea que se nos ha encomendado. Por tanto, ninguno tiene salvedad, todos somos responsables, nadie puede escaparse, estamos obligados, y como parte de la iglesia que somos, todos estamos comprometidos a ser fieles a Dios, a la fe, al evangelio, y a la Palabra.

Buscando encontrar una manera práctica y sencilla de aplicar el significado de “compromiso”, reflexione sobre los compromisos que toda persona tiene cada día, desde que se levanta hasta que se acuesta. Como padres de familia: no basta con proporcionar lo material, los hijos necesitan que les dediquen parte de su tiempo para jugar, conversar y enseñar. ¿Cuántas veces hemos cancelado un compromiso personal para estar con la familia? El compromiso implica buscar la amistad de los hijos, pero más que ello, ser modelos a seguir. ¿Cuándo fue la última vez que usted se acercó a su hijo (a) y le dio un abrazo, lo (a) besó y le dijo, hijo (a) me siento súper orgulloso (a) de ti, te amo y recuerda, puedes contar con migo siempre? Papas, delante de Dios y la sociedad que nos vigila como atalayas nocturnas, tenemos un compromiso, el de ser padres modelos, ejemplos para nuestros hijos. No hay mayor compromiso que les mostremos el camino hacia la vida eterna en Cristo (Prov. 22:6; Sal. 127:1).

Como esposos: Partiendo de la fidelidad como algo indispensable, es necesario avivar el amor y la comprensión: cuidar el aspecto personal como antes de casarse; hacer pequeños obsequios: flores, dulces; salir juntos al cine o a cenar; terminar una pequeña riña con un beso y un abrazo… detalles que parecen olvidarse con el paso del tiempo y que están incluidos en los votos de compromiso que nos hicimos cuando nos casamos. Con frecuencias se escuchan, “mi esposo es más seco que saber que” “siquiera mi esposo fuera así”.

Hombres casados, hablemos como colegas, yo tengo curiosidad en saber, ¿Cuándo fue la última vez que le regaló flores a su esposa o la llevó a un restaurante, o le susurró al oído palabras bonitas o simplemente le dijo, ¡que linda estas en este día! Si un compromiso tenemos que cuidar con fidelidad delante de Dios es este, no dejar que se apague el amor. Proverbio 5:15 al 19 en una versión diferente a la Reina Valera dice: “Si quieres disfrutar del amor, disfrútalo con tu esposa. Guarda tu amor solo para ella! ¡No se lo des a ninguna otra! No compartas con nadie el gozo de tu matrimonio. ¡Bendita sea tu esposa! ¡La novia de tu juventud! ¡Es como una linda venadita; deja que su amor y sus caricias te hagan siempre feliz!

Como hijos: Además de la sinceridad, la obediencia, la ayuda en el hogar y el esfuerzo en los estudios, ¿qué otra cosa haces? Los padres también necesitan cuidados, detalles de cariño y pequeños servicios, los cuales no piden y sin embargo, estarían muy agradecidos de recibirlos. ¿Hasta qué edad los hijos tienen compromisos hacia sus padres? Ustedes los hijos, lo mejor que pueden hacer para sus padres es ser temerosos de Dios, dedicados al estudio, respetuosos de los demás, y orgullosos de sus padres. ¿Cuándo fue la última vez que su hijo le dio un beso y le dijo, papito, mamita, te amo? Muchachos, porque no se animan hoy y le hacen un regalito a su papá o a su mamá. ¡Piense! ¿Qué le gustaría a su padre recibir de usted? “Honra a tu padre y a tu madre porque es el primer mandamiento con promesa para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra” (Ef. 6:1-3).

Como cristianos: Dios no solo espera que asista a todos los cultos del domingo, que de fielmente el diezmo y esté involucrado en un grupo de crecimiento, más que eso, lo que Dios desea y espera de cada uno de los cristianos es que viva en santidad, manteniendo una vida de integridad, apartada del pecado, y fortalecido por una estrecha, sincera, transparente y fresca relación con Jesucristo. Más que lo que usted hace y tiene, Dios está más interesado en lo que usted es. ¿Qué pide Dios de usted? Que le ame, obedezca, sirva, adore con toda la fuerza (Dt. 10:12-13).

El gran reto para usted apreciado lector es que no se quede en el nivel de compromiso que ya ha alcanzado. Esfuércese por buscar los niveles de mayor compromiso con Dios y nunca se arrepentirá de haberlo hecho. Esto requiere, fe, amor, entrega, disposición, reconocimiento y mucho esfuerzo disciplinado. ¡Vamos, busque otro nivel de compromiso aunque implique cambios de horarios, hábitos, disciplinas, amistades, relaciones, y despojos! Son los valientes y atrevidos los que desafían lo desconocido y solo el que se arriesga tiene la probabilidad de triunfar.

Hoy lo desafío, lo reto a que se una a mí permanecer en el nivel de los comprometidos de la iglesia practicando tres hábitos espirituales durante tres meses a partir de este día: tener un devocional todos los días de por lo menos 10 minutos, oiga, todos los días. Segundo, de dar no el diez por ciento sino el 11% de lo que Dios le da al mes. Último, involucrarme en un grupo de crecimiento con todo interés para que el grupo crezca y mejor.