La muerte no pudo con Jesús

Luis Gómez Chávez

Hablar de la muerte es hablar de un tema  que no es nada agradable para la mayoría de las personas.  Es más, la mayoría de nosotros los cristianos, a pesar de que sabemos lo que dice la Biblia sobre la muerte, que esta es agradable a Dios, generalmente, no nos gusta pensar en el momento de nuestra muerte. Primero porque humanamente es muy doloroso, no solo el momento en sí, sino porque es una separación definitiva y sin remedio.  Dios ha establecido esta ley que todos muramos, sea a los 70, 80 o un poco más, pero todos, nadie escapa de esta ley de la vida.   Y aunque lo sabemos, nunca nos preparamos humanamente para este acontecimiento, aun cuando espiritualmente estemos listos.

Amamos la vida, a pesar de que este mundo es demasiado malo, cruel e injusto, me refiero a la sociedad, no a la tierra, me refiero al sistema de cosas, no al planeta tierra.   La muerte llega cuando menos lo esperamos, llega por enfermedad, accidentes, violencia, o por enemistades, pero llega cuando tiene que llegar.  Llega sin que la busquemos, y muchas veces llega sin avisar,  todos tenemos un día para morir.   Nadie puede vencer la muerte, nadie puede escapar de la muerte y nadie puede comprar la vida para evitar llegar a la muerte.  Contra esta verdad, esta ley que Dios estableció en Génesis 3, ninguno puede hacer algo.

Solo una persona en la historia ha podido vencer y burlarse de la muerte, Jesús de Nazaret (1 Co. 15:55-57).   Y lo maravilloso es que nosotros también podemos hacerlo en su nombre, así dice la Biblia, que también al morir resucitaremos como resucitó Jesucristo.  El poder de la muerte que Jesús venció es el poder de la muerte comandada por Satanás quien quiere que todo el que muera sea condenado para siempre, pero en Cristo, todo el que muere tiene vida eterna. Así que, por eso dice el Salmo 116:15 que la muerte de sus hijos es olor fragante a Dios, ya que cada vez que un cristiano muere, es declarado victorioso en Cristo porque ha pasado de muerte a vida.   Así que, morir en Cristo, es ganancia.

Sin duda alguna, las últimas horas de Jesús como humano fueron súper dolorosas, sin embargo, las últimas siete frases que dijo estando en la cruz, demostró  no solo su obediencia, lealtad y fidelidad a su Padre, sino su gran amor por nosotros los pecadores.  Él sabía que vino a este mundo a morir por nosotros los pecadores,  pero que al tercer día resucitaría; significa que tenía que pasar tres días bajo tierra, bueno su cuerpo, porque su espíritu estuvo trabajando antes de subir al cielo.   Descendió hasta las partes más bajas para proclamar con autoridad su victoria sobre Satanás.  Es así como hoy, con alegría, jubilo, alabanza y canto decimos que Jesús no está muerto, él vive, él vive, él vive. Demos gloria al Padre por haberlo resucitado de entre los muertos y hacerlo Salvador, Señor y Rey  sobre todo.

La tumba no le encerró, Cristo, mi Cristo…..Cristo la tumba venció, y con gran poder resucito, del sepulcro la muerte es vencedor, vive para siempre nuestro Salvador, gloria Dios, Gloria a Dios, él Señor resucitó.    La muerte no pudo con Jesús, y la muerte ya no puede más con nosotros los hijos de Dios.   Todo el que cree en Jesús como su Salvador, aunque muera físicamente, vivirá por siempre, porque Dios lo levantara, lo resucitara, y vivirá eternamente con él.    La manera de prepararse para la muerte es creer en Jesús como Salvador personal.

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