Armonía matrimonial

Dr. Luis Alberto Gomez Chavez

La unidad familiar es un valor preventivo que en el contexto norteamericano tiene ciertas fisuras por cuestión cultural.   Por ejemplo, las leyes con facilidad quitan los hijos a los padres, los padres en la tercera edad son llevados casas de ancianos, los divorcios se dan con mucha facilidad, etc.   Sin embargo, como responsables delante de Dios, debemos ser defensores de la estructura e institución más  antigua y más saludable para una sociedad, la familia.

La familia es la unidad más pequeña pero más completa de una sociedad.  ¿Cómo debe ser el comportamiento y el estilo de vida de la familia para que responda a las dos demandas: la de Dios y la de la misma familia inmersa en una sociedad expectante?  La familia debe mantenerse unida, lo cual no significa perfección donde no se escucha un reclamo  o alguna discusión.   Armonía familiar puede definirse como el vínculo que une a toda la familia, lo cual les regula, guía y produce principios de dirección, disciplina, comprensión, respeto y relación. Cuando se experimenta armonía, hay control, amistad y comunicación adulta que permite la conversación y la confrontación sin que esta esté en peligro.  Lo maravilloso de la unidad familiar es que se convierte en un muro que protege la fidelidad, lealtad y la estabilidad.   Para alcanzarla y mantenerla, hay un precio que  ha de pagar cada miembro que la integra.

La armonía familiar solo es posible por la presencia de Cristo.

Significa que si una familia anhela vivir en paz, relación, comunicación, acuerdo y bienestar por mucho tiempo, el primer paso que ha de dar es permitir que Cristo se convierta en el Salvador y Señor de cada miembro.   Es poner a Cristo como el centro del hogar pues de no hacerlo, todo lo que hacemos por lograr la armonía será en vano (Salmo 127:1).  ¿Qué significa y qué implica tener a Cristo como centro del hogar?

No se puede ser feliz por el solo hecho de cambiar costumbres, actitudes y carácter, ya que se necesita primero cambiar el corazón y eso solo lo puede hacer Cristo (Prov. 1:7; Ecle. 12.13).  Antes de ser buenos miembros de una familia es necesario ser buenos hijos de Dios.  En otras palabras, solo cuando recibimos a Cristo como Salvador y dejamos que él guía la totalidad de nuestra vida es que podremos vivirlo en el hogar y esto equivale a vivir en armonía familiar. Significa que cada miembro debe esforzarse por cultivar y mantener una íntima, fresca y auténtica relación con Cristo donde dependemos solo de él y entonces tendremos un defensor del hogar.

Nadie puede unir una familia sino solo Cristo.  Todo sin Cristo es sin valor, y todo sin valor con Cristo tiene valor.  Solo con Cristo en el corazón se  puede ser tierno, comprensivo, amable, cariñoso y cooperar para mantener la unidad.  Solo quien está viviendo en el temor a Dios buscará el bienestar de los demás y estar en armonía con todos.  Solo controlados por el temor de Dios se tiene conciencia fresca y sensible de la presencia de Dios en el hogar y llegamos a reconocer que dentro de la familia debemos practicar el amor, el respeto y la unidad.  En resumen, Cristo debe estar en el corazón de cada miembro, quien a su vez decide vivir bajo el temor de Dios  por medio del amor y la obediencia.

La armonía familiar demanda entrega permanente a Dios

¿Cuál es el reto más grande que enfrenta el matrimonio y los padres para edificar hogares modelos en armonía?  Mantener la armonía cuesta mucho, se debe pagar un precio alto y permanente, donde se necesita la ayuda de Dios y el esfuerzo o la entrega de todos los miembros de la familia.   Si buscamos en Prov. 1:7, 2:1-11 significa e implica buscar todos los días la sabiduría de Dios y disfrutar y saber usar los resultados del temor de Dios.  Dios da a cada familia temerosa, sabiduría, su Palabra, el Espíritu Santo como recurso para vivir en unidad, más toda a cada familia esforzarnos para vivir, demostrar y practicar el temor de Dios.

Hay dos aspectos que deseo mencionar en este apartado, uno es lo que significa la entrega y dos, lo que implica dicha entrega en su calidad permanente.  El primero, entrega solo se da cuando hay renuncia “dejar algo”, lo segundo, entrega implica “dar, hacer algo”.  Para mantener la unidad familiar se debe aprender a “dejar todo lo que no ayuda o contribuye a la armonía familiar”, y se debe aprender a “dar todo lo que tenemos para alimentarla, fortalecerla y mantenerla”. No puede darse la armonía familiar a menos que estemos dispuestos a reconocer nuestros errores y ceder nuestros derechos.

La entrega  significa “dejar” e implica “dar” es personal, matrimonial y familiar (Ro.12:1-2; Ef. 5:18; Ef. 5:21; Jos. 25:14-15; Sal. 127,128).  Esta entrega primero es hacia Dios, luego hacia el cónyuge y por último hacia los hijos.  Efesios 5:18 es un llamado a dejarnos controlar por el Espíritu Santo y dicho control no será posible a menos que “dejemos o renunciemos a todo lo que se opone al control del Espíritu”.  El esposo, la esposa, el papá, la mamá y los hijos, todos necesitan dejarse controlar por el Espíritu y de esta manera, la unidad interna y externa será una fortaleza.   Efesios 5:21 exige sometimiento como pareja a Dios y recíprocamente para que estén unidos en mente, corazón, alma, cuerpo y proyección.  ¿A qué cosas necesito renunciar para estar en armonía con mi cónyuge o mis hijos? ¿Qué cosas necesito hacer con más frecuencia para vivir en un ambiente de paz y armonía en el hogar? ¿Qué derechos legítimos debo ceder con tal de estar bien en casa? ¿Qué cosas se evitan cuando reconozco mis errores, cedo mis derechos y mutuamente nos dejamos controlar por el Espíritu santo?  Lea el Salmo 127:1; 128 bajo esta perspectiva y descubra el elemento que mide, controla y determina la armonía familiar.  Es una entrega del 100% de cada uno.

La armonía familiar es una inversión  con resultados inmediatos y mediatos, a corto y largo plazo.

¿De qué sirve tener un buen trabajo, el mejor carro, muchos amigos, ser aplaudido por el jefe, salir en el periódico, ser invitado por el presidente de la república, tener  las mejores calificaciones y ser el mejor si cuando llega a casa encuentra reclamos, gritos, insultos, desprecios, discusiones acaloradas, y un ambiente tenso, e insoportable?  Esto debe ser invertido, ¿No importante que pase todo lo que está afuera si cuando llego a la casa mi esposa e hijos me esperan con un beso, una sonrisa, y aunque no se tenga todo, hay comprensión, paz, tranquilidad, confianza, libertad, amistad y mucho amor.  El diablo, como el enemigo número uno de la estructura del matrimonio y la familia bajo el diseño original de Dios, sabe que la manera de debilitar esta estructura una santa institución es desacreditarla, relativizarla, ponerla en tela de duda su eficacia atacando  a los hogares que viven, practican y disfrutan la armonía familiar.

Ya mencionamos que el precio para mantener la armonía es elevado, pero vale la pena por varias razones. Una porque es lo que Dios ordena hacer.  Además, contamos con todos los recursos para vivir en armonía.   Tercero, es la estructura que Dios ha dejado para dar sentido y estabilidad a la humanidad.   Por último, la armonía familiar ofrece muchas bendiciones a corto y largo plazo, inmediata y mediatamente.   Es verdad que mantener la unidad familiar no es cosa fácil, pero es delicioso vivir en unidad.  Es la idea que ofrece el salmo 133 y 128.   El ambiente es único, delicioso, agradable y bello cuando una familia está de acuerdo, tienen buena relación, caminan juntos hacia un solo lugar, y saben cómo resolver los conflictos naturales de una familia.  ¿Cómo es el ambiente que describe el Salmista en este salmo 133? ¿Qué triple bendición hay para una familia que se esfuerza en vivir en armonía basados en el salmo 128?

 

SALMO 133 SALMO 128
Un  ambiente bueno, delicioso y agradable 1. v.1
Un ambiente refrescante y edificante 2. v.2
El óleo y el rocía trae frescura, da vida y renueva 3.v.3-4

 

Así que, vale la pena que todo matrimonio y toda familia pague el precio de la unidad, se esfuerce diariamente por estar en paz y armonía con cada miembro del hogar.  Este es un valor significativo para la vida presente y preventiva para la vida futura.  ¿Vale la pena cultivar la unidad familiar no importando las culturas y los contextos en que se esté?  Solo la familia unida es bendecida por Dios en todo sentido.  Esto da solidez y estabilidad no solo a la misma familia sino a la iglesia.  La unidad de la familia hace que el testimonio de la iglesia más efectivo y los riesgos de fracaso menos.   El deseo de Dios es que cada miembro de la familia se esfuerce para mantener la unidad familiar.

¿Qué hacer para lograr la armonía familiar?

1. Renunciar a nosotros mismos, 2. Esforzarnos por enmendar los errores, 3. Entregarnos más a Dios.

 

¿Cuáles son los problemas más comunes en su familia que no permite vivir en armonía permanentemente?

 

 

 

 

 

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