El Inicio de la Gran Victoria

Luis Gómez Chávez

Génesis 3:15 es un versículo de suma importancia en toda la Biblia.  Lo es por varias razones.  La primera es la promesa o profecía que ahí Dios nos revela.  Dicha profecía viene a ser la esperanza soteriológica para toda la humanidad a través de Jesús quien, al morir en la cruz por nuestros pecados, nos libra de la muerte eterna.   Los judíos, esperaban el cumplimiento de la promesa de la llegada del Mesías que les daría libertad completa. A lo largo y ancho del Antiguo Testamento la esperanza mesiánica es la motivación de todo judío, porque en el Mesías estaba su confianza.

Sin embargo, este mismo versículo es fundamental en el argumento de la venida del Redentor porque augura una guerra en contra del plan de Dios.  La literalmente vemos en Génesis 3:15 una lucha entre dos descendencias, entre la descendencia de Set de la cual vendrá Jesús con el objetivo de salvar al hombre de la muerte eterna   y la descendencia de Caín comandada por Satanás quien se opondrá a Dios, para evitar que Jesús llegue a la cruz, pues de lograrlo, Jesús cumplirá la gran promesa, y será el inicio de la Gran Victoria.

La Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén que es descrita en los cuatro evangelios no solo es el cumplimiento fiel de la promesa de la llegada del Mesías anunciada por primera vez en Génesis 3:15 sino que es ratificada, ampliada, y confirmada por varios de los profetas del Antiguo Testamento como Isaías, Miqueas, Jonás, y otros más.   Pero también, es el inicio de la gran victoria de Jesús sobre Satanás, el pecado y la muerte que es lo que San Pablo dice en 1 Co. 15.

La entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén, es el inicio de la semana de sufrimiento final de Jesucristo que termina en la cruz.  También es el inicio de la máxima expresión del rechazo que termina en su muerte en la cruz (Lc.19:39. Jn. 1:11).  No obstante, el cumplimiento de esta promesa, es la gran oportunidad de Jesús para demostrar su amor en su máxima expresión, que es amor demostrado por el dolor, sufrimiento y sacrificio por el mundo pecador (19:41-44).

Así que, pensar en este acontecimiento, es básicamente conmemorar el inicio de la gran semana, la llamada semana santa donde Jesucristo nuestro Dios dio su vida por nosotros al morir en la cruz.  La muerte de Cristo no es el final de la vida de Jesús y el truncamiento del plan de Dios, ni la victoria de Satanás.  Es todo lo opuesto, la muerte de Jesús es la gran victoria que nos permite a nosotros recibir la gran oportunidad de ser liberados de la condenación eterna.   Alabamos a Dios, por haber enviado a Su Hijo para que montara el asno, porque es el inicio de la Gran Victoria.

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