Generalidades sobre los diez mandamientos

Luis Gómez Chávez

Por muchos años se nos ha enseñado sobre los diez mandamientos.  Lo sabemos por nuestros padres, por la historia, por películas, o por leer  u oír la Biblia.  Tratemos de enumerarlos en orden sin mirar la Biblia.    Ahora miren las dos partes en la Biblia. Lo que se ha aceptado históricamente es que estos fueron escritos para un tiempo específico, la dispensación de la ley y para un pueblo especial, el pueblo de Israel.  Es por ello que muchos han dejado su enseñanza solo para el pueblo de Israel.   Sin embargo, al estudiar el contenido, aprendemos que hay una enseñanza para la vida diaria de todo ser humano de todos los tiempos.  Atender y practicar la enseñanza de estos mandamientos hoy  es  urgente necesidad.

Literalmente son diez palabras “decálogo”, “deca” de donde viene década, diez y “logos”  palabras (Ex 34:28, Dt. 4:13, 10:4).  Estos mandamientos se dieron en un contexto de “pacto”.   Dios hizo ocho pactos con el pueblo de Israel, y en el que dio los diez mandamientos  es el  mosaico después de la liberación del pueblo judíos de Egipto.  Este pacto  contiene, el decálogo,  el derecho civil que eran estatutos para gobernar, la ley ceremonial para ofrendas, la vida religiosa y las leyes espirituales. Según las escrituras, Moisés estuvo en el monte cuarenta días y cuarenta noches y en ellos le dio Dios escritos en dos tablas de piedra los diez Mandamientos. Cuando bajaba, vio al pueblo que estaba adorando al becerro de oro y enfadado las rompió.

El decálogo  era lo más sagrado para Israel.  Era la ley moral de acuerdo a la voluntad justa de Dios (Ro. 7:12), el camino de la vida y del bien (Dt. 30:15-20).  En total son 603  leyes más que se derivaban de los diez mandamientos.  Estos forman el manual de conducta para todo judío que quería agradar a Dios y por la obediencia.  Tanto Éxodo 20 como Deuteronomio 5  se refiere a dos generaciones diferentes del mismo pueblo judío.   La que salió de Egipto pero que por su desobediencia murió en el desierto, y la nueva generación que es la que alcanzo a llegar a la tierra prometida con la guía de Josué.

El pacto sinaítico o mosaico tenía tres partes: mandamientos, juicios y ordenanzas.  El propósito era dirigir al pueblo hacia una vida moral, asocial y religiosa e imponer castigo cuando no se obedecía.  La ley mosaica se volvió en el marco religioso y de conducta durante la dispensación de la ley que termina con Cristo.  Así que, de los 613, los diez mandamientos expresan la voluntad de Dios (Ex. 20:1-20), los juicios se relacionan con la vida moral-social-cívica de Israel (Ex. 21:1-24:11).  El propósito de la ley es revelar el pecado que hay en el ser humano  y reforzar la ética del pueblo que Dios escogió como su pueblo.

Dios quería que Israel, su pueblo fuera santo, desde Jerusalén, Centro de las Misiones para el Mundo entero, fuera luz a las naciones, ejemplo de santidad, centro de adoración a Dios.  Pero fracasó por no seguir las instrucciones de los diez mandamientos.   Los primeros 4 mandamientos tienen que ver con la relación del hombre con Dios, y el resto describen la relación del hombre con el hombre.  Que Jesús los resumió en dos, amar a Dios y amar al prójimo.    ¿Quiere amar a Dios? Obedezca sus mandamientos.

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