Contentamiento, el placer de vivir satisfecho
Salmo 37:7, Salmo 149:4.
Reflexión del día
Dr. Luis Gómez Chávez

La palabra contentamiento, como un sustantivo, solo aparece una vez en el Nuevo Testamento (1 Ti. 6:6), pero en su equivalente aparece en otros pasajes.  Es más, el significado específico puede ser encontrado en muchos otros pasajes de la Biblia.  ¿Qué es contentamiento? ¿Cómo se relaciona con el salmo 37:7? ¿Qué palabra de este salmo tiene el significado de contentamiento?

Contentamiento en este pasaje está ligado a confianza, seguridad, dependencia y satisfacción que se tiene en Dios y en sus promesas.   ¿Cómo guardamos silencio y esperamos tranquilos en Dios y su palabra cuando las circunstancias parecen estar en contra de uno, son de sufrimiento, dolor y pena?  Este es el reto implicado en este texto que es el significado de contentamiento.   Aprender a sentirse satisfecho, contento, completo y confiado en Dios aun cuando las cosas, los planes, el ministerio, las circunstancias que nos rodean no son favorables, porque son negativas.   Significa, dejar de depender de uno mismo, de los demás, de las cosas, para confiar solo en Dios.

Es probable que usted coincida con esta oración. “Señor, necesito aprender a vivir en contentamiento”.  Si contentamiento se define como seguridad absoluta de que Dios ha suplido todo, el salmo 149:4 me enseña que debo buscar todos los días el contentarme, agradar y satisfacer a Dios.    Al mismo tiempo que Dios tiene contentamiento, satisfacción de nosotros; nosotros también sentimos contentamiento y satisfacción en Dios.

La verdad es que se es más feliz, productivo y se experimenta mayor crecimiento espiritual cuando sabemos que Dios está siendo agradado con nuestras vidas y acciones.  Es por eso que la petición en cada día debe ser el tratar de mantener contento o satisfecho a Dios.  La pregunta es, ¿Qué obstáculos podemos encontrar en el camino de contentar o satisfacer o agradar a Dios con nuestra vida?

“Señor, reconozco que no siempre te he agradado con mi vida y mis acciones, te pido perdón.   Pero te agradezco con todo mi corazón por la oportunidad y el privilegio que me das de poderte agradar.   Muchas gracias por ser mi contentamiento, mi satisfacción, mi alegría, y mi felicidad. Te doy gracias por darme el placer de vivir satisfecho, en el nombre de Jesús, amen”.

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