Más sobre Contentamiento

Reflexión del Día

Primero es bueno leer Lucas 3:14-22.   Una de las cosas que más produce inconformidad, insatisfacción y descontento es el factor dinero, y específicamente el salario.  La económica en nuestros países menos desarrollados es tan fluctuante, que el salario mínimo es tan poco que no alcanza  para sobrevivir, ya que no es suficiente, y con frecuencia es congelado.  Aunque esto es una realidad, la inconformidad por causa de la insuficiencia económica o de salarios, es un problema que ha estado desde el inicio de la humanidad.

Jesús, quien está enseñando  en este pasaje acerca de la necesidad de estar contentos con lo que recibimos como salario a cambio del trabajo que hacemos.  ¿Estoy satisfecho, conforme, contento, con lo que recibo para vivir?  Cuando se está conforme, contento, satisfecho en lo económico, la perspectiva sobre la vida es otra.   El reto es que como cristiano, debemos aprender a saber vivir  confiando en Dios, agradecidos con Dios en toda circunstancia, contentos, satisfechos, sabiendo que Dios está en control de todo.   San Pablo dijo: “he aprendido a saber vivir en toda circunstancia, bonanza o escasez”.

 

¿Por qué algunas veces vivimos solo con quejas, llanto, lamento delante de Dios por la situación en que están pasando?  Nunca se logra la satisfacción y es porque no se ha aprendido a confiar en Dios, y a saber vivir la fe en Dios.  Personalmente, todos no estamos ajenos a este mal, y debemos pedir perdón a Dios por las muchas veces caemos en la tentación de la inconformidad.  Lograr el nivel de satisfacción en ti, es de gran bendición ya que internamente hay un estado agradecimiento y una actitud muy positiva sobre la vida.

Amado Dios, perdóname porque no una sola vez he caído en esta tentación de no solo pensar en quejarme por lo que me falta sino que  hasta he llegado a llorar por lo que estoy pasando. Cuando tu me has enseñado que todo está en confiar, depender y esperar en Dios, quien eres soberano, y dueño de todo, y velas por mí en todo tiempo (Fil. 4:4-6, 13,19).   Reto a todos para que cada día nos esforcemos por practicar la gratitud delante de Dios y vivir con una actitud positiva en vez de queja.

Salmo 37:3-7a

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La mejor manera de vivir mientras Cristo no regresa

Reflexión del día

2 Pedro 1:5-9

Dr. Luis Gomez

¿Quién es el que nos guarda, nos cuida, y vela por nosotros mientras vivimos sobre la tierra?  ¿Cuál debe ser la actitud de todo cristiano debe mantener mientras viva sobre la tierra?  Es mejor tener una actitud positiva, de contentamiento, de alegría y de agradecimiento independientemente de las circunstancias en que viva, en vez de quejarse, amargarse, y ser negativo y pesimista.  La clase de tiempo que estamos viviendo se presta para las dos actitudes, pero cada uno decide como vivir, independientemente de las circunstancias en las que se mueve.

El texto nos lleva a levantar la frente y vivir en alegría aun cuando se esté en medio de la prueba (v.6, 8).    Alegría como una convicción profunda e intima que es producida por el Espíritu Santo cuando se está en buena relación con Dios.  Este se debe tener en mente que cada prueba que bien a nuestra vida tiene un propósito definido, y es probar nuestra fe, para ayudarnos a crecer y para dar honra a Dios quien la permite.  No podemos negar que es muy difícil estar alegres, felices, contentos cuando estamos pasando duras crisis, cuando todo parece estar en contra de nosotros, cuando todo parece salir mal, cuando nos llueve sobre mojado.     Sin embargo, Dios merece ser glorificado por las mejores cosas que nos ha dado, la salvación, la fe y las pruebas; pues tenemos la seguridad que todo nos ayuda a bien.

Es por eso que, la mejor manera de vivir en esta tierra mientras Cristo no regresa por nosotros es con alegría y contentamiento.    Y claro, hay momentos y cosas  en la vida que no entendemos porque nos vienes, sin embargo, todo tiene un propósito, por lo cual, debemos descubrir el para que nos viene, la enseñanza que esto nos tiene, y esto nos ayudara a vivir mejor.     Dios desea que aprendamos  a confiar en él en cada prueba, que dependamos de él con alegría, y esperemos porque al final, y el final, siempre será bueno, según la promesa de Dios.

Señor, ayúdame a vivir en contentamiento, alegría, y confiar en ti, todos los días de mi vida, sea que vengas mañana, pasado, la otra semana, el próximo mes, en 10 años, en 100 años.   Ayúdame a vivir alegre, satisfecho, positivo, optimista, sin quejarme, sin renegar, sino solo en agradecimiento no importa que viva en circunstancias de agonía y de dolor.   La actitud positiva y de agradecimiento ayuda a sobrellevar las pruebas, porque Dios siempre está con nosotros para ayudarnos. No sé cómo este tu este día, no sé lo que estás viviendo, pero si se que si confías verdaderamente en Dios, todo será mejor, ligero y pasajero. Vamos, ven a su trono, y cuéntale lo que tienes, sientes, y él te ayudará. Es dolor, enfermedad, soledad, e incomprensión, ven a él.

Cuando se ama se es fiel

Luis Gómez Chávez

La palabra en el AT para lealtad es “hesed” puede traducirse como misericordia, fidelidad y amor. En este caso, tomaremos la traducción de lealtad con relación a la conducta y el comportamiento del cristiano o de cualquier persona en particular, está estrechamente relacionado con fidelidad y amor. Después de leer 1 Pedro, puedo darme cuenta que este Apóstol está enfocado en hacernos el llamado a tener un comportamiento digno de la vocación y la nueva posición en Cristo. Somos hijos de Dios, y como tal, nuestro comportamiento debe ser santo, justo, correcto, coherente a la posición. Lo único que se requiere pagar un costo muy elevado.

La lealtad del hijo de Dios, en primer lugar es hacia Dios. Los capítulos uno y dos detalla en qué consiste el comportamiento: santo, apartado del pecado, comprometido en pensar, sentir y hacer solo las cosas que agradan a Dios. El 1:13-16  declara que la obediencia es la máxima expresión de la lealtad. Como hijos de Dios que somos, debemos ser leales a todo lo que está escrito en la Palabra de Dios. Esto significa según el 2:1-10 tres acciones: desechar lo malo, desear lo bueno, y acercarse al Único bueno, a Jesús, viviendo en intima relación y comunión con él. ¿Cuántas cosas malas debemos dejar como muestra de nuestra lealtad a nuestra profesión y posición en Cristo? ¿Qué cosas debemos desear como hijos de Dios que somos?

La lealtad del hijo de Dios, en segundo lugar debe ser demostrado en las relaciones familiares. El capítulo 3 está dedicado a la familia, y el deseo del apóstol es que como esposos vivamos en profunda lealtad. Cuando el esposo es fiel, honesto, sincero y transparente en su relación con Dios; mantiene un comportamiento y relaciones saludables, ejemplares y santas con su esposa. ¿Qué tan bien se tratan como esposos?¿Continúan admirándose como cuando se unieron en matrimonio? ¿Disfruta su matrimonio como lo fue desde el primer día?  Esposa, ¿es feliz y se siente totalmente realizada y valorada por su esposo o hay algo que le gustaría decir? Esposo, ¿su esposa lo hace sentir como el hombre más valioso de esta tierra, lo respeta, le da su lugar, y todo el tiempo lo hace sentir importante ante todos, o sencillamente lo ha descuidado? Cuando el matrimonio es leal a Dios, cumplirá con lealtad su función dentro del hogar, y sus hijos no tendrán que buscar amor, aprecio, comunicación, amistades, etc., en otros lados.

Por último, la lealtad del hijo de Dios, debe mostrarla con su comportamiento y conducta en el ministerio que realiza, lealtad hacia la iglesia. Los capítulos 4 y 5 los dedica el apóstol a los que estamos en ministerios, no importa cuál sea, todo ministerio es un ministerio para Dios y por lo cual merece el mismo nivel de lealtad, santidad, y buena relación familiar. Todos hemos sido bendecidos por lo menos con un don espiritual que Dios nos lo ha dado como recurso para servirle. Este debe desenvolverlo con lealtad, fidelidad, eficiencia y sinceridad. Sin embargo, al llegar al capítulo 5, este es dedicado exclusivamente para los encargados de dirigir una iglesia, en este caso, son los ancianos y pastores. Ningún anciano o pastor es apto y está aprobado para cumplir este ministerio si su comportamiento y su conducta no es santa, recta, leal, ejemplar, y si su matrimonio y familia no es ejemplo.

¿Es fácil ser leal a Dios, a la familia y al ministerio? Es por ello que Pedro dice, como Dios es santo, sed santos vosotros en toda vuestra manera de vivir. Si aceptas el llamado a un ministerio, recuerda, debes ser ejemplo de tu relación con Dios, de tu relación con la familia y de tu relación con la iglesia. Es menester, ser leal en las tres relaciones, porque ese es el costo a pagar para agradar a Dios, ser ejemplo a la familia y poder ejercer un ministerio eficaz.

 

Una Iglesia sin amor no hay poder

Luis Gómez Chávez

El domingo pasado compartí acerca del la exégesis de la palabra amor en 1 Juan 4:7-22.   Resultado de la lectura, relectura y observación  de este pasaje es que uno puede llevar a concluir que el amor tiene un rol de suma importancia en el ser y quehacer de la iglesia para que justifique su identidad  y existencia.  Si lee las epístolas escitas por el apóstol Pablo, en casi todas insiste que hay tres elementos que describe a una iglesia madura, saludable,  que justifica su identidad y existencia: amor, fe y esperanza.   Sin embargo, es 1 Corintios 13 que da la declaración más contundente, sumatoria  y de autoridad. Es en el último versículo de ese capítulo que Pablo dice que tres elementos son necesarios en la vida de la iglesia, pero uno es el mayor, el indispensable, porque sin este, nada de lo que se es, se hace y se tiene, vale, y es el amor.

El amor hacia Dios es lo que nos permite vivir según el deseo divino. Ahora nos damos cuenta con mayor seguridad, que esta virtud del amor es lo que más  debe cuidar el cristiano, los jóvenes, los niños, y toda las personas.  Primero porque esta ha estado antes, esta hoy y estará siempre con nosotros.  Segundo, porque esta virtud puede ser expresada a todas las personas de toda edad, y es muy beneficiosa.  Sin embargo, la última razón por la que debemos cuidar la virtud del amor porque esta nos ayuda a vivir conforme el deseo de Dios.

Juan dice, “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Jn. 2:15). No podemos amar al mundo al punto de olvidarnos de Dios.   ¿Por qué no podemos amar las cosas de este mundo?  Primero, porque no proceden (viene) (estin en el Patros) de Dios. Si no vienen de Dios, dice Stg. 1, no agradan a Dios, porque de Dios viene solo lo bueno. Segundo, esas cosas con el mundo terminaran, pero el amor permanecerá para siempre.

           El contexto mediato e inmediato de este capítulo 13 de 1 Corintios es de pleitos, envidias, celos, rivalidades, abusos, carnalidad, inmoralidad, deslealtad y muchas otras cosas que no son muestras de amor.  Todo esto se da entre las mismas personas que se reúnen supuestamente  para adorar a Dios.   Todo esto se estaba dando entre las personas que confesaban haber recibido a Cristo en sus corazones y el amor de Dios también.

Es por todo lo anterior y por lo que la Biblia enseña, que Pablo presenta una cátedra magistral acerca de lo que es el amor, que tan mal ha sido confundido y usado en nuestro tiempo.  La premisa que se desea exponer y explicar hoy es que el amor es el valor más indispensable en las relaciones interpersonales.   Y es lo que trato de decir, si todos los cristianos hemos recibido el amor de Dios, y si se nos ordena muchas veces amarnos como Cristo nos amor, y que todo sin el amor no tiene valor alguno; es justo y natural que la Iglesia sea una comunidad donde se enseña acerca del amor, se practica el amor y se demuestra el amor hacia todas las personas.

Una iglesia sin amor no agrada a Dios. Un cristiano que no ha aprendido no agrada a Dios.  Una iglesia sin amor, un cristiano sin amor, una familia sin amor, carece del poder que puede impactar al mundo.

Hacia la transformación en Cristo

2 Corintios 3:18, 2 Pedro 1:5-9
Reflexión del día
Dr. Luis Gómez Chávez

¿Cuál es la acción que debe dar todo cristiano para experimentar transformación en su vida en Cristo?   a) Mirar con el rostro descubierto, b) Reflejar la gloria del Señor  como en  un espejo.   Esto podría relacionarse con Hebreos 12:1 puestos  los ojos en Jesús el autor y consumador de la fe.   Primer paso es  mirar a Jesús con fe para creer y segundo, que sea Cristo en nosotros quien se refleje ante el mundo.

¿Qué implicaciones hay como resultado de mirar  a Cristo con el rostro descubierto, y reflejar la gloria del Señor como en un espejo?  Definitivamente, acá esta el significado de la transformación que toda persona que Cree en Cristo experimenta cambios internos.   Lo que se espera en toda persona que cree en Jesús genuinamente, como su Salvador, ha de experimentar cambios de conducta, pensamiento y de acciones.   Es lo que afirma 2 Corintios 5:17 “de modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí, todas son hechas nuevas”.

¿Qué significa el hecho de que Cristo nos va transformando a su imagen, por la acción del Espíritu Santo?    Cuanto creemos en Jesús, el Espíritu Santo viene a morar en nuestro corazón con el firme propósito de guiarnos, mantenernos separados de la vida pecaminosa,  y ayudarnos para que cada día nos parezcamos más a nuestro Salvador.  Este proceso de mantenernos separados del pecado, y apartados solo para agradar a Dios es lo que se llama la santidad progresiva.

Mis amados, ¿Qué es lo que Dios espera que hagamos para experimentar la transformación en Cristo? a) Obediencia b) Obediencia c) Entrega d) Entrega. Eso nos lleva a preguntarnos, ¿Qué cambios ha hecho el Espíritu Santo en mi vida desde que creí en Jesús como mi Salvador? ¿Mantengo y practico cosas aun sabiendo que a Dios no le agradan, que están en contra de la Biblia, que no dan buen testimonio del evangelio y que no me ayudan a crecer espiritualmente?

Si usted desea ser honesto (a) con Dios, hoy mismo en oración, dígale a Dios las cosas que hace que están afectando el proceso de transformación que él comenzó en su vida desde que creyó en Jesús. En la medida que seamos honestos o sinceros (as) con Dios y miremos a Cristo con cara descubierta, es entonces donde Cristo se reflejará más en nuestra vida, y el mundo podrá ser impactado. Vamos, ore a Dios, pida perdón por las cosas malas que aun hace y dígale que desea que él le siga cambiando hasta llegar a la imagen de Cristo (Ef. 4:13).

Exégesis del amor de Dios

Luis Gómez Chávez

Hablar del tema del amor de Dios, es incursionar a un tema interminable, inexplicable e incomprensible en todas sus dimensiones cuando se refiere a Dios.  Tratar de entender las dimensiones del amor de Dios, es imposible.  En 1 Jn. 4:7-21 podemos hacer una breve exegesis para descubrir las abundantes enseñanzas que allí hay sobre el amor de Dios.  La primera sorpresa es la frecuencia de la palabra amor como verbo, sustantivo y adjetivo.  Hay verbos en tiempo presente, pasado, pasado perfecto, y también hay gerundios y verbos en modo imperativos y genitivos.  Hay pronombres personales y de reciprocidad.  También un fuerte llamado a demostrar el amor de Dios como un estilo de vida, porque ya somos hijos de Dios, a quienes nos hizo para amar.

Observe cuidadosamente el pasaje de 1 Juan 4:7-21 porque solo en estos  catorce versículos encontramos quince veces la palabra amor en forma de verbo, dos en forma de adjetivo y doce en forma de sustantivo.  La frecuencia habla de la preponderancia del tema del amor en todo el pasaje. Pero también sobresale una frase con una imponente enseñanza que contiene el llamado para que vivamos saturados de ese amor como un estilo de vida.  Por ejemplo, vea las frases resaltantes: “amémonos unos a otros” “el amor es de Dios” “todo el que ama es nacido de Dios” “Dios por amor envió a Jesucristo”.  Esto tiene que ver con la demostración del amor de Dios en nuestras relaciones interpersonales, en nuestras relaciones diarias, en nuestras acciones cotidianas.

Juan es bien específico, “si decimos que creemos en Dios, debemos  tener y demostrar ese amor hacia Dios y hacia los demás. Sin embargo, la frase sobresaliente que sirve de parámetro para nuestro comportamiento es “Dios es amor” por naturaleza y esencia.  Nada de lo que Dios hace esta separado de su misma naturaleza de amor. Es así que cada hijo de Dios y la iglesia misma que dice creer en Dios, es fruto del amor de Dios y su tarea sublime es mostrar y compartir ese amor a los demás que aun no lo tienen.   Dice el v.9 y 10, “En esto se mostro su amor” “En esto consiste el amor” ¿En qué consiste en amor de Dios y como lo demostró él? (v.9-14, Jn. 3:16, Ro. 5:8).  ¿En qué otras formas cree usted que Dios ha demostrado y sigue demostrando su gran amor por nosotros?

¿Cómo puede explicar, entender, y describir el amor de Dios según Efesios 3:14-21? La medida, la anchura, la profundidad y el alcance del amor de Dios no puede ser determinado.  Es que el amor de Dios es grande, sublime y eterno.   Ese mismo amor, la Biblia dice que es derramado en el corazón de la persona en el momento que cree en Jesús como su salvador personal.  Es eso mismo, impulsado por el Espíritu Santo es lo que nos hace cambiar en la forma de pensar, sentir, hablar, y actuar. Algo divino es milagrosamente implantado dentro del corazón del que cree que hace que su mente tenga una perspectiva diferente hacia este mundo,  la vida y  la forma de vivir.

¿Cómo entender las verdades que Juan enseña en los vv.8, 11, 13, 15,16, y 20-21?   Primero, los vv.8, 13, 15 establece que todo el que ha creído en Jesús como su Salvador, se convierte en morada del Espíritu Santo, quien en esencia es amor.   Segundo, los v.11, 16,20, y 21 declara que es obligación de todo cristiano amar como Dios le ha amado; primero a Dios, luego a su familia biológica, luego a la familia de la fe, y finalmente al prójimo, que no necesariamente son amigos, se debe aprender a amar hasta al enemigo.

Contentamiento, el placer de vivir satisfecho
Salmo 37:7, Salmo 149:4.
Reflexión del día
Dr. Luis Gómez Chávez

La palabra contentamiento, como un sustantivo, solo aparece una vez en el Nuevo Testamento (1 Ti. 6:6), pero en su equivalente aparece en otros pasajes.  Es más, el significado específico puede ser encontrado en muchos otros pasajes de la Biblia.  ¿Qué es contentamiento? ¿Cómo se relaciona con el salmo 37:7? ¿Qué palabra de este salmo tiene el significado de contentamiento?

Contentamiento en este pasaje está ligado a confianza, seguridad, dependencia y satisfacción que se tiene en Dios y en sus promesas.   ¿Cómo guardamos silencio y esperamos tranquilos en Dios y su palabra cuando las circunstancias parecen estar en contra de uno, son de sufrimiento, dolor y pena?  Este es el reto implicado en este texto que es el significado de contentamiento.   Aprender a sentirse satisfecho, contento, completo y confiado en Dios aun cuando las cosas, los planes, el ministerio, las circunstancias que nos rodean no son favorables, porque son negativas.   Significa, dejar de depender de uno mismo, de los demás, de las cosas, para confiar solo en Dios.

Es probable que usted coincida con esta oración. “Señor, necesito aprender a vivir en contentamiento”.  Si contentamiento se define como seguridad absoluta de que Dios ha suplido todo, el salmo 149:4 me enseña que debo buscar todos los días el contentarme, agradar y satisfacer a Dios.    Al mismo tiempo que Dios tiene contentamiento, satisfacción de nosotros; nosotros también sentimos contentamiento y satisfacción en Dios.

La verdad es que se es más feliz, productivo y se experimenta mayor crecimiento espiritual cuando sabemos que Dios está siendo agradado con nuestras vidas y acciones.  Es por eso que la petición en cada día debe ser el tratar de mantener contento o satisfecho a Dios.  La pregunta es, ¿Qué obstáculos podemos encontrar en el camino de contentar o satisfacer o agradar a Dios con nuestra vida?

“Señor, reconozco que no siempre te he agradado con mi vida y mis acciones, te pido perdón.   Pero te agradezco con todo mi corazón por la oportunidad y el privilegio que me das de poderte agradar.   Muchas gracias por ser mi contentamiento, mi satisfacción, mi alegría, y mi felicidad. Te doy gracias por darme el placer de vivir satisfecho, en el nombre de Jesús, amen”.