Una búsqueda desesperada

Salmo 63:3-8

Reflexión del día

Dr. Luis Gómez Chávez

¿Qué quiso enseñar David al comparar su anhelo y su deseo por estar con Dios en el santuario que es como estar “en tierra seca y árida” donde no hay agua?  La profundidad de su anhelo y de su deseo por estar en la misma presencia de Dios, por tener una relación íntima es admirable.   Hay un contraste en estas expresiones al ser comparadas con otras que él mismo ha dicho en el Salmo 42:1 “Como el ciervo  brama por las aguas”, pero ambas  describen con mucha imaginación del deseo profundo por estar con Dios, es una búsqueda desesperada.

¿Qué desea David y que es lo que promete? (v.3-8). 1) Mis labios te alabarán, 2) Con ese anhelo te bendeciré en mi vida. 3) En tu nombre alzare mis manos, 4) Con labios de júbilo te alabará mi boca, y en las noches meditaré  en ti. 5) y en la sobra de tus alas me regocijaré. ¿Qué ha sido Dios para David?  1) Mi socorro has sido, 2) Tu diestra me ha sostenido, 3) Mi alma esta apegada a ti.

Las palabras que expresa David motivan  de inmediato a anhelar, desear y buscar desesperadamente esa relación íntima con Dios, tal como la tenía él.    Sin embargo, para alcanzar esa relación íntima con el Dios santo, es necesario reconocer que la búsqueda de Dios debe desearse con mucho anhelo y desesperación.   Yo invito a cada uno de quienes leen esta reflexión a que hagamos la siguiente oración:

“Señor, te ruego que me perdones porque mi búsqueda de ti, mi deseo de estar en tu presencia, por tener una relación estrecha contigo no ha sido mi prioridad, ni ha sido profunda y responsable.   Sin embargo, agradezco a Dios, pues a pesar de este error, tu gracia, tu amor, y tu fidelidad lo he podido comprobar en mi vida cada día.  Quiere decir entonces,  que si yo me esfuerzo por mantener una relación intima contigo demostrado en el deseo profundo por agradarte en toda mi forma de vivir, y mantener una búsqueda desesperada e incansable de ti todos los días; mi vida será bendecida, y creceré mucho más para semejarme a Jesús, en cuyo nombre he orado a Dios, amen.”

Gracias  Señor por ser mi Socorro y mi Dios Eterno.   Entiendo, buscar tu rostro cada día es una bendición, un privilegio, y una responsabilidad de cada hijo de Dios que le ayudará a crecer espiritualmente y vivir conforme al deseo de Dios.   La búsqueda más segura, es el buscar estar bien con Dios todos los días, antes de todo lo que se ha de hacer cada día.

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