La humildad en el servicio a Dios

Reflexión del día

1 Pedro 5:2-6

01-23-17

El pasaje de reflexión esta en un contexto especial donde el apóstol Pedro  enseña sobre cómo se ha de apacentar la grey de Dios en contra posición de la manera como no se ha de hacer.   La implicación lógica que bien a la mente al leer este pasaje es que existen personas que están realizando el ministerio de una manera incorrecta, inaceptable y que es reprobable.

Es interesante  que quienes estamos al servicio de Dios debemos reconocer y aprender a realizar el ministerio con humildad, ya que la ausencia de esta virtud, la cual ha sido llamada la madre de todas las virtudes, es que se realiza el ministerio por intereses personales, orgullo, soberbia, y despóticamente.    La exhortación del apóstol es a servir a Dios con voluntad, animo y con el ejemplo.

Al llegar a los vv. 5-6 encontramos un llamado especial a practicar la obediencia o sumisión.   Si continuamos con el hilo de pensamiento de los versículos anteriores, podemos concluir que no puede haber sumisión a menos que seamos humildes.   Lo increíble es que el llamado acá ya no es solo a los que son responsables de determinado ministerio sino  que el llamado es a cada miembro de la iglesia a aprender a vivir sometidos en el temor de Dios.

Es una filiación espiritual que se da.  Cuando los que han sido llamados a realizar determinado ministerio lo hacen con humildad y ejemplo< los miembros de la congregación aprenderán a someterse no solo a Dios sino a la dirección de los responsables de ministrar. Lo lindo de todo, como en Ef. 5:21, la sumisión es reciproca, porque todo se hace en el temor de Dios, en la dimensión de la guía del Espíritu Santo.

La invitación a tener una vida de sumisión es hecha ya que Dios “resiste” “enfrenta” “confronta” aun, hasta “castiga” a los rebeldes, a quienes se oponen a la dirección de Dios.  Todo es muy diferente con aquellos que en humildad se someten a Dios y a los demás en el temor de Dios.  A los humildes, dice Dios, les da gracia y los exalta. En otras palabras, Dios bendice a quien es obediente.  Cuando aparezca el príncipe de los pastores, es entonces cuando premiara, bendecirá, según su obediencia, fidelidad, y humildad.    Esto es para todos los hijos de Dios.

Así que, nuestra actitud, mi actitud, su actitud ante lo que nos toque vivir ha de ser de sometimiento, humildad, confianza y contentamiento en Dios.    Cuando aprendemos de Jesús, y de Moisés que fueron humildes, obedientes y ejemplo, esto nos ayuda a dejar de ser soberbios, y altivos.    Dios se agrada de nuestra humildad, obediencia y ejemplo.

Oración: “Señor, perdóname porque muchas veces he reaccionado negativamente en vez de ser agradecido solo por estar en circunstancias incomprensibles.  Perdóname porque me olvido  de tus promesas, de que tu eres soberano, todopoderoso y que están en control de cada detalle de mi vida.   Te ruego mi Dios que me ayudes a saber dejarte todo el espacio para que hagas tu voluntad en el momento tuyo y que yo aprenda a confiar más en ti y esperar con paciencia y en contentamiento hasta el final sin ser soberbio sino humilde. En Cristo Jesús, mi Salvador y Señor, amen”

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