¿Cuánto debo cambiar?

Luis Gómez Chávez

Un adolescente confundido dijo: ¿“Pastor, puedo desbautizarme, es que robe unas naranjas”?  Otro dijo, “me cambio del evangelio porque ya no puedo venir a la iglesia”.   Nicodemo dijo, ¿cómo puede una persona ya grande volver al vientre de la madre?  Estos son cambios imposibles, no podemos hacer cambio  hacia atrás.   Es más, podemos  volver a la historia para conocerla pero no  para hacer  cambios.  El cambio es en el presente y en el futuro.

¿Puedo cambiar algo del pasado?   Puede volver al pasado para evaluar el presente y proyectarse hacia el futuro.  El apóstol Pablo, muchos años después de  su conversión de fe camino a Damasco, escribió unas palabras que declaran que todavía seguía cambiando en su vida.   Por ejemplo en Fil. 3:12 “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús”.  Luego al leer sus últimas palabras en 2 Ti. 4:7 “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”.

Nunca dejaremos de cambiar y todos los días necesitamos cambiar.  La pregunta es ¿estoy cambiando para bien? ¿Estoy transformándome cada día hacia la imagen de Jesucristo? ¿Es Cristo quien me está cambiando?  ¿Qué cambios  estoy haciendo según los que me rodean? ¿En qué áreas de mi vida necesito seguir cambiando para ser un mejor hijo de Dios, un esposo (a), padre, madre, hijo, vecino, trabajador, amigo (a), y miembro de la iglesia?

Hace un buen tiempo aprendí un coro que tiene mayor sentido cuando se canta con ademanes.  Usted lo sabe, así que, cántelo conmigo. “Transformándome está, cada día cambia algo en mí, en solo una semana el universo creó, la luna, el sol, la tierra y el mar y las estrellas mil. Pero tratándose de mí, transformándome está.  Quisiera colocar, un rótulo en mí, que Dios no ha terminado aún, su trabajo en mí, más yo seré perfecto algún día sí Señor, la mano del Señor me cambia a mí”

Esta es una gran verdad, ¡Dios sigue cambiando tu vida porque él sigue formándose en ti basado al plan individual que tiene para cada uno según su voluntad eterna.  Tu responsabilidad es dejarle a Dios que haga el trabajo que ha planeado hacer por medio del Espíritu Santo.  Lo mejor es no  oponerse, no se lo impida, él sabe lo que hace, mejor deja que él te controle y te irá mejor!

              Con mucha honestidad, haga una lista de las cosas que necesita cambiar en su vida delante de Dios para que cada día se ajuste más a la voluntad de Dios.   Luego en oración haga un compromiso delante  de Dios que cambiará estas cosas y proponga la manera de cambiar.  Un cambio, por muy pequeño que parezca, es un cambio y no solo vale la pena sino que eso agrada a Dios.  Comience por las cosas más pequeñas y una a la vez.  El cambio debe comenzar en usted, luego en su familia, después en la iglesia.

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