Disciplina o castigo

Día 286
Job 5
Lectura de los libros poéticos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Elifaz, uno de los 4 amigos de Job que se quedó cerca de él 7 días sin decir nada, finalmente irrumpió el silencio y presentó su posición. Aquí se cumple el principio de la ley de la recompensa “Lo que se siembra así se cosecha” (4:7-9).  Su teoría es que Job sufre porque ha pecado y el pecado es el justo castigo de Dios por haberse apartado.  La solución para este problema está en el 5:8 “volver a buscar a Dios y todo saldrá bien”.  Luego el 5:17 dice: Dichoso el que recibe la reprensión (castigo) de Dios.  En fin, Dios juzga al injusto y prospera al justo.  Cuando el justo se aparta, Dios lo corrige con el sufrimiento.

¿Ya se dio cuenta lo que esta afirmando Elifaz?  Tácitamente afirma que Job está siendo castigado por Dios por causa del pecado en que ha estado.  La pregunta para Elifaz es, ¿Dónde está el pecado de Job si Dios mismo lo presento como aprobado, temeroso, perfecto, y recto?    Su posición es una mera opinión, o una teología tergiversada.   Es verdad la regla de la siembra y la cosecha, pero en este caso, según el testimonio que Dios da de Job, y lo poco que conocemos de este hombre, él no ha sembrado para cosechar enfermedad o sufrimiento.

Una cosa es disciplina pedagógica y otra cosa es castigo como consecuencia de.  La disciplina con fines pedagógicos es aquella que Dios la permite como prueba porque desea que nosotros crezcamos, y demostremos nuestra fidelidad.  Este es el caso de Job, él sin tener pecado que amerite castigo, fue expuesto a sufrimiento como prueba, Dios está probando no solo a Satán, sino al mundo entero que cuando se ama a Dios, se es fiel a la relación, identidad, a la fe, aun cuando sea sometido a la más dura prueba o sufrimiento.  Y como es prueba que viene de Dios, él está cerca para dar la resistencia, abrir una puerta para que pueda salir victorioso.   Es una disciplina con muchas enseñanzas para que crezcamos en la fe.

El castigo como consecuencia del pecado, es otra cosa.   Tome en cuenta, que siempre es un castigo que Dios permite y da a quienes él ama, a sus hijos.  La teoría de Elifaz en este sentido es correcta, que Dios castiga por el pecado, pero si lo hace con sus hijos que Dios ama, el castigo aunque es merecido, es para el bien del castigado.    Un ejemplo, Dios castigo a David por causa de su pecado con una mujer que no era su esposa, y David experimento las consecuencias durante 10 años, y él nunca dejo de ser hijo de Dios.     Hay castigos que viene a los que no son hijos de Dios, pero es consecuencia de su incredulidad. Tal es el caso de los habitantes de Sodoma y Gomorra, por no creer en Dios, y por dedicarse solo a pecar contra Dios, vino el castigo que terminó con toda la población.

Bienaventurado el que es disciplinado por Dios, porque Dios al que ama disciplina.   Muchas veces la disciplina viene no porque se esté en pecado, sino porque Dios busca que demos mejores frutos. Así que cuando os encontréis en diversas pruebas, si no habéis pecado, es porque Dios espera mucho más de ti, y por tanto, alaba a Dios, considérate dichoso porque es señal de que Dios te ama.

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