Nunca es tarde para aprender

Día 279
Cantares 7:1-13
Lectura de Cantares 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Recuerdo haber escuchado de expertos sobre el matrimonio que una vez un matrimonio pase los primeros siete años, hay garantía de que dicho matrimonio durará.  La idea es que los primeros 7 años son una buena prueba de la consistencia de la pareja, ya que en ese tiempo es donde se da generalmente el ciclo de la locura, conflictos y más conflictos por causa de la adaptación, conocimiento y conexión de dos personas súper diferentes y que tendrán que aprender a vivir juntos, como una sola persona por toda la vida.

No estoy tan seguro de esta teoría, pero tiene cierto grado de probabilidad.   De algo si estoy seguro que en esos primeros 7 años hay encanto, romance, disposición, valorización, aventura, creatividad, y mucho goce como pareja.  Sin embargo, esto suele darse pero con mucha frecuencia, que en la medida que pasan los años de casados, la creatividad, la renovación, la frescura, la disposición, el deseo, el anhelo y las palabras encantadoras van quedando atrás.  Un mayor porcentaje de los matrimonios poco a poco van adquiriendo un grado de rutina, monotoneria, poca creatividad, palabras encantadoras, de tal manera que el encanto del matrimonio y de contentamiento se vuelve secundario.

Salomón y la Sulamita nos dan una tremenda lección acerca de ello, nunca es tarde para comenzar.   Bueno, para los matrimonios que mantienen la frescura, la creatividad, el encanto y el romanticismo va una palabra de felicitación y de ánimo para continuar así.   Sin embargo, para quienes ya se acostumbraron al matrimonio rutinario, aburrido, nada novedoso, es una invitación a renovar las relaciones entre ustedes como esposos, pues nunca se es viejo, ni es demasiado tarde para comenzar (Prov. 5:15-19).

Observe con cuidado la cátedra que nos dan estos esposos en cuanto a cómo debe ser el trato, las relaciones, creatividad y el ambiente que se ha de vivir como esposos no importa los años que se tengan de estar casados.   Salomón es todo un poeta, soñador y enamorado del cual todos los que somos casados debemos tomar ejemplo para mantener vivo, fresco, renovado y dinámico el matrimonio.    Desde el v. 1 hasta el 8 Salomón hace una descripción formidable de su esposa, la conoce muy bien y lo hace de manera poética pues va comparando cada parte del cuerpo de su esposa con muchas de las bellezas de la naturaleza.  Un estilo propio de su tiempo y de su especialidad, estilo poético, que no es pertenencia de él, todos los esposos podemos hacer uso de ello en nuestras relaciones matrimoniales.

En los vv.9 al 13, responde la Sulamita a tan profundo encanto, y lo hace de una manera hermosa… al punto de insistir en la seguridad que tiene en su esposo, que él es su amado, que él le pertenece y que ella pertenece a su amado.   Ahora es ella, quien ya está sumamente preparada, lo invita a salir al campo, y ahí, dice ella, te daré mis amores (v.13b).  ¿No es esto maravilloso lo que sucede en un matrimonio donde hay palabras bellas, cariño, encanto, reconocimiento, admiración, valorización?   El ambiente cuando se demuestran amor, y respeto dentro de un matrimonio, es lo que hace fuerte, estable, duradero y agradable a un matrimonio.

Mis amados, yo no sé cómo esta su matrimonio, lo que si se es que el matrimonio es para toda la vida.  Por consiguiente, se debe cuidar como un jardín, regarlo, podarlo, y amarlo.   Nunca es tarde para comenzar  y no se es viejo para aprender.

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