¿Valdrá la pena esperar?

Día 272
Cantares 2:1-7
Lectura de Cantares 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Para los judíos era un valor incalculable, y lo esperaban con toda la emoción y formalidad que se requería, era como un tesoro de gran precio que no podía ser tocado y mucho menos tomado. Generalmente se requería solo de las mujeres, y muy poco se menciona de los hombres. Sin embargo para ser justos, esto debe ser aplicado a los hombres también. Ellos deben esperar, cuidar, y velar hasta el momento correcto de ver, tocar y tomar ese gran tesoro, pero ellos mismos también como tesoros deben cuidarse y no dejar ser atrapado antes del tiempo. Para las generaciones hasta de los años 80’s, que yo recuerde, se creía, se pensaba y se practicaba de la misma forma. Me refiero al valor de la “castidad” o “la virginidad”.

Muchos hoy dirán que esto es una cosa de viejos o anticuada, el hecho de que las jovencitas y los jovencitos se guarden vírgenes, y puros (a) hasta llegar al matrimonio. La Biblia enseña, que tener relaciones sexuales antes del matrimonio es fornicación, y a eso la Biblia llama pecado. Violar esta ley divina es desvalorar y abusar de la persona, aun cuando se haga con consentimiento mutuo, siempre es pecado, porque el matrimonio es el único marco legal y espiritual donde Dios permite que el acto sexual sea algo limpio, puro, sagrado, y santo. Es en esta dimensión sagrada del matrimonio es donde quienes se casan pueden disfrutar de uno de los dones más maravillosos que Dios ha hecho, para que la pareja tenga deleite sexual.

La cultura postmoderna, liberal, tolerante, y sin valores por su decadencia espiritual ha desvirtuado a esta noble y valiente decisión que un joven y una señorita toman de no tener relaciones sexuales antes de llegar al altar del matrimonio vestidos de blanco como señal de lealtad y fidelidad a Dios, a ellos mismos, a la Biblia, y a la sana costumbre que se ha enseñado de generación a generación. Las estadísticas dicen que a nivel mundial, la mayoría de los jóvenes empiezan a tener relaciones sexuales antes de cumplir los 18. ¿Quién les enseña esto? La mima sociedad lo permite, los mismos padres lo toleran, los mismos chicos lo buscan y todo porque se ha perdido el valor de saber esperar, el valor de la pureza, el valor del matrimonio, el significado de la satisfacción de entregarse puros al ser amado, el valor de respetar a Dios, a la Biblia, y a la fe cristiana.

Mis hermanos, esta es la realidad. Pero este principio de continencia ha de enseñarse y exigirse de ambos, joven y jovencita. Se ha de enseñar como una convicción espiritual, como una norma bíblica, como una enseñanza de Dios, como un valor que pone en alto la fidelidad, la lealtad, la pureza, la santidad, y lo belleza del matrimonio. Eso es lo que Salomón está enseñando en el libro de Cantares. Bueno, este libro fue motivo de grandes debates entre los críticos y estudiosos de los libros inspirados y canónicos. Muchos se oponían a que el libro de Cantares fuera incluido entre los libros inspirados por Dios por tratarse de un tema que no necesariamente era bíblico. Es más, Cantares fue denominado el patito feo del Antiguo Testamento, pero después de todo, fue incluido y más tarde muy reconocido como Palabra de Dios.

Todo el libro de Cantares describe los pasos claros que debe dar un hombre y una mujer desde la amistad hasta la luna de miel después del matrimonio. En el capítulo 1:1-3:5 encontramos la etapa del noviazgo. Y es en esta parte donde el 2:7, 3:5 dice “Que no despiertes ni hagas velar el amor antes del tiempo”. La enseñanza es muy clara, durante el noviazgo, aun durante la despedida de solteros, la Biblia enseña que no se ha de tener relación sexual antes del matrimonio porque es una relación ilegal que la Biblia llama fornicación y eso es pecado delante de Dios en todas partes del mundo que esta por sobre toda cultura liberal u ortodoxa.

Esta enseñanza no es cultural, sino bíblica, no por el simple hecho de guardar la virginidad o la castidad en el hombre, sino por el hecho de que tener relación antes del matrimonio es fornicación. Resultado de ello, opuesto a lo que muchos científicos, doctores o encuestas dicen, hay muchos embarazos no deseados, carreras profesionales truncadas, sentimiento de culpabilidad y baja autoestima que dura toda la vida, transmisión de enfermedades venéreas, desobediencia y mala relación con los padres, la sociedad desvalora a las chicas o chicos, la autoridad moral se pierden, tendrán que mentir toda la vida a las personas con quienes finalmente se unen, pero lo más grave de todo, es que cometen pecado contra Dios.

¿Valdrá la pena esperar hasta el matrimonio? Esto es un asunto de obediencia y buena relación con Dios. El esperar hasta el matrimonio es un asunto de valor, virtud, convicción, decisión que engalana a la misma persona dentro de sí, y fuera de sí. Esto sin tomar en cuenta que Dios es honrado, elogiado y esto garantiza la bendición de Dios. No quiere decir que quien no lo haga Dios se olvidará de la persona, no, Dios perdona, pero la satisfacción de haber respetado a la otra persona, de haber respetado a los padres de la otra persona, da mayor satisfacción moral y espiritual.

Estoy consciente que muchos no estarán de acuerdo con esta posición, pero quiero decirles que no es mi posición, es la de Dios, es la que Dios enseña en su Palabra, la Biblia. Ninguna pareja debe tener relación sexual antes del matrimonio, por lo que significa el acto mismo de la sexualidad según la Biblia. La responsabilidad de los padres es enseñar a sus hijos a respetar a la otra persona, es un asunto de amor, el amor respeta y sabe esperar, cuidar, proteger y valorar la pureza de la otra persona como el tesoro más grande y deseado. La iglesia debe enseñar no la costumbre, sino lo que la Biblia ordena. Disfrutar todo lo que implica casarse en santidad, pureza y con la satisfacción de haber sido fiel a Dios, a la novia (o), a los padres, a la Biblia, el evangelio y a la iglesia, vale más que todo lo que el mundo te pueda decir u ofrecer.

Debemos oponernos a las opiniones liberales, tolerantes, modernistas, antivalores, que hablan de la libertad de derechos cuando están violando todos los derechos de los demás, o el máximo derecho de Dios que siendo el Dueño de todo soberana y sabiamente estableció los parámetros para el noviazgo, matrimonio, y el mismo acto sexual. Como padres, debemos enseñar estos valores, mientras se pueda, tengamos oportunidad, porque esa es nuestra responsabilidad ante Dios, pero si los hijos no lo acatan, la responsabilidad es de ellos con Dios.

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