El cambio comienza en ti

Dr. Luis Gómez Chávez

La misma palabra metamorfosis indica cambios en la forma, y que en este caso se refiere a una persona que recibe a Cristo como su Salvador, quien experimenta cambios espirituales.   Físicamente no cambia, aunque el cambio interno lo llevará a cambiar por fuera.  La forma de vestir, de hablar, de pesar, de reaccionar, y aun de caminar, experimenta ciertos cambios.  En cuanto al tipo de actividades, hábitos, disciplina, y aun hasta el tipo de amistades llega a cambiar, debido a que el Espíritu no se siente tranquilo cuando estamos en medio de personas malcriadas, o con vicios mundanos.  Estos son cambios externos que  experimenta toda persona que genuinamente reconoce a Jesús como su Salvador.

La metamorfosis se refiere a los cambios que experimenta algunos animalitos como la oruga, y el renacuajo.  Hay cambios en apariencia, color, estilo y siempre para mejorar.  El verbo morfo se traduce como producir la formación real e interna de la naturaleza esencial de una persona.  Pablo usa este verbo en Gálatas, “hasta que Cristo sea formado en ustedes”.  También cuando escribe a los hermanos en Roma, les dice que Dios los ha predestinado para ser transformados según la imagen de su Hijo.  El crecimiento espiritual es un proceso que dura toda la vida.  Sin embargo, la palabra que enfoco en esta reflexión es metamorfosis, la oruga que se arrastra como los gusanos y es transformada en una mariposa capaz de volar.

Me encanta este detalle, de una oruga que se arrastra como un gusano, incapaz de levantarse del suelo, y convertirse en una hermosa mariposa capaz de volar por largas distancias.  ¿No es eso lo que Dios desea de nosotros, que nos levantemos de cualquier condición de decadencia espiritual y emprendamos el proceso de transformación hasta alcanzar los más altos niveles de la vida espiritual que se asemeje al diseño original de nuestro Señor Jesucristo?  ¿No es esa la enseñanza central del apóstol Pablo al usar esta palabra en Romanos, pero que en Efesios 4:13-16 establece el ideal, llegar a ser como Jesucristo?

Alcanzar el estado morfeo, no solo se hace lo que Jesús habría hecho sino que se siente deseos  por  hacerlas. La meta primordial de la vida espiritual es la transformación del ser humano.  Este es el gran reto o desafío no solo de toda la iglesia, sino de cada hijo de Dios.   Siendo hijos de Dios, necesitamos dejar de arrastrarnos en el mundo, viviendo como los del mundo, haciendo las cosas que se hacen en el mundo, pensando, sintiendo, mirando, hablando, caminando y vistiendo como todos los del mundo.   La parálisis espiritual llega cuando hay decadencia y descuido en la relación con Dios. Cuando emprendemos el proceso de formación con esfuerzo, interés, disposición e intención, aunque tengamos obstáculos, los venceremos y volaremos como el águila, con fuerza, y autoridad.

El cambio inicia en el corazón y la mente.   Pablo insiste en el cambio interno, en la forma de pensar de la vida cristiana, en lo que significa ser un hijo de Dios.  Dar seriedad a esa posición en Cristo, de hijos de Dios.   Conceder el derecho y la libertad al Espíritu, al despojarnos de lo viejo, carnal y humano, y cediendo el espacio al nuevo hombre en Cristo.   La metamorfosis espiritual inicia en ti, tú decides arrastrarte o volar como el águila o la mariposa. Tú decides si vivir en decadencia o en victoria, en fracaso o en triunfo, en conformismo o en satisfacción.

 

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