La meta de Pablo

Dr. Luis Gómez Chávez

Uno de los aspectos de la vida cristiana más enfatizados por el apóstol Pablo es la necesidad de crecer día a día en Cristo (Ef. 4:13, Fil. 3:8-12,  2 Ti. 4:6-9, Fil. 1:21;  1 Co. 4:1-2).  La meta de Pablo era llegar a ser semejante a Cristo, ser hallado fiel, parecerse a él. Tristemente, en este tiempo donde la Iglesia ha sido envuelta por la influencia postmoderna, este aspecto, ha sido relegado a un segundo plano, cuando hoy más que nunca debería  ocupar un lugar predominante en la vida de cada cristiano y en el  ministerio de la Iglesia.  Crecer en la vida cristiana para llegar a ser como Cristo no solo debe  ser un deber natural de todo hijo de Dios, sino la máxima motivación; y el vivir en fraternidad ayuda a lograr este objetivo.

El creciendo  numérico de la iglesia es un ingrediente que revitaliza, anima, y promueve el entusiasmo de los demás pero éste normalmente viene acompañado de la responsabilidad de recibir, cuidar y atender la vida de cada uno de los nuevos miembros.  Integrar los nuevos miembros a la nueva comunidad fraternal es parte de formación espiritual que la iglesia debe realizar.   Así que, nos detendremos para reflexionar sobre lo que significa vida en comunidad de la iglesia cuando se está experimentando crecimiento.  Además, el costo de vivir en comunidad está en  la eliminación de las cosas que nos separan  y el fortalecimiento de aquellas cosas que los unen.

Este es un intento por reflexionar sobre la manera en que podemos integrar a los nuevos creyentes al estilo de vida de su nueva comunidad de convivencia como parte de la formación espiritual. El fin de todo es que cada cristiano avance responsablemente en su relación personal  con Dios por medio del crecimiento espiritual.

La primera comunidad que nos da un ejemplo de ese estilo de vida la encontramos en el libro de Hechos 2 al 4, refiriéndose la iglesia recién inaugurada por nuestro Dios a partir de la llegada del Espíritu Santo. Aunque en el AT, la palabra qahal expresa la idea de una asamblea reunida en un lugar de convivencia.   Personas de todas partes, de diferentes regiones, con otras costumbres y/o hasta con otros idiomas, al recibir a Cristo en sus corazones aprenden a vivir en comunidad.

¿Qué significa y qué implica vivir en comunidad?   ¿Hay más respaldo bíblico para que la Iglesia aprenda a vivir en comunidad y que cada vez que una persona reciba a Jesús de inmediato sea recibido  por la congregación para contribuir a su formación espiritual?  ¿Cómo podemos nosotros en este siglo imitar ese estilo de vida, el cual es súper necesario frente al postmodernismo avasallador?  Toda la iglesia ha de estar en un proceso de discipulado que la obligue a recibir, cuidar y atender con amor y responsabilidad a todo nuevo convertido que Dios agrega a la iglesia hasta que esté  dentro del proceso de crecimiento por el discípulo.

¿Qué hará usted para que los nuevos creyentes se sientan en confianza, en familia, en amistad, y en paz?   ¿Qué debemos hacer para atraer más personas a nuestra comunidad redentora y evitar que otros se nos vayan?

 

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