Prepárate hoy para mañana

Día 268
Eclesiastés 11:9-12:8
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Recuerdo con tanta frescura y nostalgia la edad de mi infancia. Un tiempo maravilloso, pero recuerdo perfectamente que yo quería ser joven, quería ser grande.  Hoy que he pasado de los cincuenta años de edad, digo, ni me di cuenta como paso tan rápido el tiempo de la niñez, y de la juventud.  Me pregunto, ¿aproveche la vida de niño, pre joven, joven y joven adulto?  ¿Entendí y alcance el propósito de Dios para cada una de estas etapas de la vida? ¿Me prepare en este tiempo para llegar a ser grande, esposo, y  papá? La verdad es que la vida es corta porque el tiempo pasa rápido, este no se detiene, y Dios ha definido para cada etapa de la vida un propósito que se debe perseguir.

Se deja de ser niño rápidamente y se convierte en joven, pasa esta etapa de la vida, se va como el viento, y se desvanece como la neblina.   Muchos se quedan con pesar por no haber aprovechado mejor esta etapa de vigor, energía, oportunidades, ventajas, y fuerza.   El joven piensa que nunca dejará de ser joven, de tener fuerza, de ser simpático,  y de tener las puertas abiertas para la aventura, la diversión, los retos, y desafíos.  Hace y deshace todo lo que se le antoja, va aquí, va allá, viene a tal hora, o se lanza de todo lugar como que si fuera invencible.   Habla como que si solo él sabe, solo él tiene razón, y solo él lo puede hacer.  Come, bebe, grita, salta, reta a competir, habla como quiere, cansa el cuerpo hasta ya no poder, y todo porque se considera joven.

De pronto, sin darse cuenta, ya no es joven, y la edad mejor de su vida donde todo estaba a sus pies pasó y no se preparó para la siguiente etapa de la vida.  Vivió solo por vivir, sin nada porque vivir.  Bueno lo más grave que un joven puede hacer es vivir esa etapa maravillosa de la vida humana sin tomar en cuenta a Dios, sin reconocer que todo lo que es y puede hacer se debe a la soberana voluntad de Dios.  Este es el llamado que el sabio escritor hace en Eclesiastés 11:9-12:8.   La verdad es que cada etapa de la vida de un ser humano pasa sin remedio, termina sin poder hacer nada para alargarla, con toda la ciencia y la tecnología que se tiene en este siglo XXI, nadie puede evitar la ley de la vida que es: nacer, crecer, desarrollarse y morir.   Las etapas de la vida están controladas y determinadas por la voluntad de Dios,    niñez, adolescencia, juventud, adulta, media vida, vejez, y tercera edad.   Lo mejor que se puede hacer en cada una de estas etapas es descubrir el propósito de la existencia, y el propósito que Dios ha dejado para cada etapa, y cumplirlo para satisfacer al dador de la vida.

Observe brevemente este pasaje porque está envuelto de un sentimiento de añoranza,  e insatisfacción por parte de Salomón.   Presiento que el rey no disfrutó de cada etapa de la vida y principalmente la de la juventud, o fue testigo del mal aprovechamiento de algunos jóvenes de su tiempo quienes vivieron sin tomar en cuenta a Su Creador, y no aprovecharon las ventajas, oportunidades, y lo privilegios que hay en esta etapa de la juventud. Hay una invitación a disfrutar la edad de la juventud pero con limitaciones, no es un despilfarre, o un libertinaje, no es vivir desordenada o irresponsablemente, sino vivir tomando en cuenta al Creador.  La edad de la juventud es la mejor para servir a Dios, para alegrarse, para realizarse, pero es corta, ilusoria, pasa rápidamente.  San Pablo dice, que estar solo es mejor para servir a Dios en comparación con el que está casado que es responsable de sus deberes conyugales.

La descripción y explicación que Salomón hace en Eclesiastés 12 sobre la manera como el cuerpo va perdiendo sus propiedades, funciones, y habilidades es hasta aterrador cuando no se tiene un concepto adecuado de la vida.  Yo he creído que cada etapa de la vida tiene su atractivo, belleza, y propósito y por lo cual se debe desfrutar, gozar, y aprovecharla para honrar a quien permite que la vivamos.  Podemos tomar una actitud fatalista, pesimista y negativa de la vida, pero esto solo hará más difícil la vida, y con todo, no podremos hacer nada ni para acortarla o alargarla.  Dios ha puesto los linderos a nuestra vida, y nadie las puede sobrepasar sin el permiso de Dios.  Tomar una actitud positiva, optimista y de contentamiento es lo mejor, porque aun en medio de las cosas difíciles, siempre se encuentra el sentido positivo y el propósito pedagógico que Dios tiene para cada uno.

La edad después de los 60 si no se ha sabido vivir en la juventud, joven adulto, media vida, hasta la 50 años, el resultado se comenzara a sentir y ver desde los 60 en adelante, donde no habrá contentamiento en las personas.   En otras palabras, quienes no han vivido para Dios desde la juventud, y han cometido desarreglos antes de llegar a los 60 o 70, y no previnieron, no se prepararon, no pusieron una base inteligente, la vejez será difícil, nada agradable, nada satisfactoria, será difícil.   Aquí esta la razón del llamado de Salomón que hace a los jóvenes y a los jóvenes adultos, a vivir para honrar a Dios, porque esa es la mejor preparación.     Después de los 45 se necesitan lentes para ver mejor, después de los 70 hasta con lentes en algunos casos ya no se puede ver.    Después de los 60 las piernas ya no son ágiles y no pueden moverse con la misma agilidad.   Dijo un siervo de Dios, de más de 93 años de edad “no me gusta escuchar el sonido de los zapatos cuando los arrastro porque no los puedo levantar como antes”.  Ya no se puede comer tortilla bien tostada, menos chicharrones tostados, o caramelos de maní, porque no hay buen dentadura, casi toda se ha caído.

Mis muchachos, mis consiervos, mis amigos, aprovechemos bien el tiempo, cuidemos bien la vida, el cuerpo, la salud, la energía.  Amemos a Dios cada día, mejor dicho cada momento, y aprovechemos el tiempo para servir a Dios, gastemos la energía para que el evangelio avance.  Dele mucha agua a su cuerpo, evite las comidas grasosas, evite lo dulce en cantidad, duerma lo que el cuerpo necesita, como de todo pero en porciones pequeñas, balancee la comida.  Sonría más que enojarse, hable solo lo que se necesita, pero no se quede como mudo cuando debe hablar, pero hable con sabiduría.  Busque y camine con los buenos amigos, no cuentes los secretos de tus amigos a quienes no le ayudarán, pero por sobre todas las cosas, ama a Dios con todo el corazón.   Haz esto todo los días, y vivirás bien todo el tiempo, y aun en la vejez fructificaras, serás como el búfalo o las palmeras, fuertes, alegres, vigorosas y en plena satisfacción. Cuando se vive bien desde la juventud, cuándos se es anciano se vive en contentamiento inigualable, feliz y satisfecho por lo que Dios le permitió hacer, ser y vivir. Prepárate hoy para el mañana, prepárate tomando en cuenta a Dios y mañana él responderá por ti.

El fin de todo mi discurso es, teme a Jehová y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre. Ecl. 12:13.

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