Desigualdad aquí y allá

Día 261
Eclesiastés 8:10-17
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

La desigualdad en esta vida es un problema humano que ha existido desde nuestros primeros padres, sigue dándose en este tiempo y con seguridad que se dará mientras estemos en la tierra.  Este problema humano lo saca a luz el proverbista porque él mismo lo pudo ver, y concluyó que de nada sirve hacer diferencias.  Desigualdad es ver, tratar, y hacer diferencias entre personas según status social, color, raza, religión, y/o nacionalidad.   En otras palabras, es hacer acepción de personas. Otros hasta podrían decir que es una discriminación, acción considerada como un delito o violación de los anunciados en la constitución de un país.   Ahora bien, si las leyes humanas ven estas acciones de desigualdad como no aceptables, mucho más nuestro Dios que es santo, y la Biblia que es inspirada por Dios, lo ven como un pecado.

Sabe que la acción de hacer distinción o practicar la desigualdad es más común de lo que nos podamos imaginar.   Lo triste y lamentable es que esas acciones de tratos desiguales se dan a nivel personal, pero  también a nivel gubernamental, en todos los niveles estructurados de la sociedad se da esto. A veces lo hacemos sin darnos cuenta, pero es malo cuando lo hacemos adrede.   Por ejemplo, observe como actuamos los humanos, v.10, a los malos los enterramos con glorias y honras, y a las personas humildes, generosas, santos, buenas personas los ignoramos.  En el v. 11 se declara que en algunos casos de sentencia de malos son favorables mientras que las de los inocentes son desfavorables.   Isaías dice que  a lo malo le llaman bueno y a lo bueno le llaman malo.   Esta es una realidad de la sociedad contemporánea, muy postmoderna, donde los valores morales, espirituales y de ética han sido cuestionados, y hasta sustituidos por inventos humanos sostenidos por opiniones legalista y liberales.

Sin embargo, para Dios no hay desigualdad en tratar a los humanos.  El alma que pecare esa morirá.   El impío, el malo, aun cuando prospere en este mundo, terminara sin nada y castigado por Dios (v.12-14).  Mientras que a la persona que teme a Dios, recibirá  recompensa. ¿Entiendo el v.14-15?  Léalos en esta otra versión: 14 En la tierra suceden cosas absurdas, pues hay hombres justos a quienes les va como si fueran malvados, y hay malvados a quienes les va como si fueran justos. ¡Y yo digo que también esto es absurdo! 15 Por tanto, celebro la alegría, pues no hay para el hombre nada mejor en esta vida que comer, beber y divertirse, pues sólo eso le queda de tanto afanarse en esta vida que Dios le ha dado.   Quien es justo, aunque le sucedan cosas como que si fuera malo, es Dios quien se encarga de vindicarlo, mientras que el malo aunque haga cosas buenas que parezca justo, sigue siendo malo, y Dios lo juzgará.

Así que, mis amados, nosotros que ya hijos de Dios, declarados justos por la sangre de Cristo, o sea, libres de culpa y de condenación; es menester que nuestra forma de tratar a los demás ha de ser con igualdad, con amor, tolerancia y equidad.   No juzguemos por apariencia o tan solo por un error cometido, veamos más de fondo, y actuemos como Jesús lo haría si estuviera en nuestro lugar.   No cambiemos de pensar, sentir y actuar solo porque nos pasan cosas que solo a los incrédulos les pasa, pues Dios sabe quiénes somos, y siempre está cerca para ayudarnos, no dejarnos caer, y si en caso caemos, ahí está para levantarnos, pues esa es su promesa.     Aunque los demás practiquen la desigualdad en el trato de los demás basados en estratos sociales, raza, color, lengua, religión o parentesco, tú y yo debemos ser diferentes, tratar a todos con amor.   Si, trata a todos como a ti te gustaría que te traten.

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Las ventajas de ser sabio

Día 260
Eclesiastés 8:1-9
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Usted recuerda que una petición que hizo Salomón a Dios antes de iniciar su reinado fue que le diera sabiduría para saber guiar a la nación de Israel.  Dios no solo le dio sabiduría sino mucha riqueza, y otras cosas más al ver el corazón de Salomón que no fue materialista ni ambicioso.    Sin embargo, Salomón olvidó una prohibición que Dios había dado a todo Israel, no aliarse con mujeres extranjeras para no ser desviado a un estilo de vida contrario al deseado por Dios, específicamente la idolatría.    Como resultado de su desobediencia, Salomón fracasó en su reinado por no saber usar la sabiduría que Dios le dio, sino que se confió en la sabiduría natural del humano o en sus propias decisiones al no tomar en cuenta a Dios.

Como usted ya se dio cuenta, Salomón nos ha compartido la experiencia que vivió por no seguir la sabiduría de Dios y de cómo poco a poco fue llevado al fracaso en su relación con Dios (cap. 1-7).   Hay una sabiduría humana que por muy buena, moral, piadosa y religiosa que sea, al final termina en el mismo lugar de todos los que declaradamente se oponen a Dios.  Hay una sabiduría de lo alto, que es espiritual, que viene de Dios y solo se tiene si hay una relación personal con Dios, pero que si no se obedece, practica y se sigue se llega al fracaso espiritual.  Esto es lo que paso con Salomón,  comenzó bien y le iba súper bien, pero al apartarse de la sabiduría de Dios y hacer las cosas sin el temor de Dios, terminó en un vacio que lo llevo a buscar la felicidad en todo lo que tenia, fama, dinero, mujeres, bienes, sin poderlo lograr.

Es por eso que en el capítulo 8 Salomón  habla de las ventajas que tiene la persona que decide vivir bajo la influencia y dirección de la sabiduría de Dios.  ¿Quién como el sabio? (v.1) ¿Quién como el que sabe las declaraciones de las cosas?  En el v. 2 hace una fuerte recomendación, guardar el mandamiento del rey, y la palabra del juramento de Dios.   El único que es soberano y decide hacer las cosas sin preguntar o pedir permiso es Dios que es soberano perfecto, y al rey se le ha delegado cierta soberanía para decidir qué hacer, cuándo y cómo hacerlo (v.4).  Quien obedece los mandamientos no tendrá problemas, y el sabio tiene la bendición y ventaja de poder discernir sobre los tiempos y las consecuencias por no obedecer.

Cuando dejamos que la sabiduría de Dios nos controle, se sabe tomar las mejores decisiones, se sabe el cuándo, el porqué y el para qué, y aun el cómo.   A veces no son las decisiones que humanamente se desean, pero si son las que Dios quiere, seguro es que eso es lo mejor.  Esa es una de las grandes ventajas de vivir bajo la sabiduría de Dios (v.6-7).   Aunque vivir bajo el control de la sabiduría de Dios, o el temor de Dios no es fácil, pero es lo más beneficioso para cada uno.  Atrévete a dejarte guiar por la sabiduría  y el temor de Dios, y seguro que cada decisión que tomes, cada cosa que hagas, tendrá mucho menos riesgo de fracaso.

Acepta tu responsabilidad

Día 259
Eclesiastés 7:9-29
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Es muy interesante reconocer que desde el principio, la primera pareja de seres humanos, Adán y Eva, ya tenían esta costumbre, la de no reconocer su culpabilidad.   Bueno, esta mala práctica recién había comenzado en ellos, en el momento de desobedecer, la naturaleza pecaminosa inició en ellos, la cual nos ha sido imputada.    En fin, me refiero al hecho de no reconocer sus propias faltas sino culpar a la otra persona.    Dios dijo a Adán, ¿quién te dio de comer del fruto del árbol del bien y del mal que Dios les había prohibido comer?  Adán respondió, “La mujer que me distes por compañera me dio del árbol, y yo comí”.  Culpa a Eva quien le dio del árbol, y culpa a Dios por haberle dado esta compañera por mujer.  Luego Dios pregunta a Eva, ¿Qué es lo que has hecho? Ella responsabilizó del pecado a la serpiente, ella me engañó.

Con seguridad podemos encontrar otros ejemplos a lo largo de la literatura bíblica.   Es más, es probable que usted conozca a alguien que suele tener esta práctica de no aceptar responsabilidad cuando algo sale mal. En los niños es algo común, y sin darse cuanta se justifican. No es cierto que solo en los niños se vea esto, todos hemos caído en esta mala práctica y es probable que usted ya lo haya hecho más de alguna vez.    Esta es una costumbre como parte de la naturaleza pecaminosa, y ahora, con excepción de Adán y Eva, todos desde que nacemos ya traemos esa tendencia pecaminosa imputada por nuestros primeros padres, Adán y Eva.  Sin embargo, la responsabilidad de nuestras acciones, no es culpa de ellos, sino de quien las hace.

Es verdad que Adán y Eva nos trasmitieron esa naturaleza pecaminosa, que es el conjunto de tendencias naturales de la carne que nos incitan a hacer todo aquello que va en contra del carácter santo de Dios, que es denominado pecado.    Sin embargo, cada cosa que hacemos que va en contra del carácter santo de Dios, es responsabilidad nuestra y no de Adán y Eva.  No podemos culpar o responsabilizarlos por nuestros errores, pues cada persona es responsable de sus hechos.   De igual manera, cuando hacemos algo que no agrada a Dios, que va en contra de la moral, no podemos culpar a nuestros padres biológicos, ni mucho menos a otra persona, sino que debemos tener el carácter y la decencia de aceptar nuestra responsabilidad y por ende las consecuencias que esto trae.

Dios hizo al hombre perfecto, Adán y Eva fueron creados perfectos, sin pecado, pero ellos de su propia voluntad decidieron desobedecer a Dios comenzando allí la naturaleza pecaminosa. Desde entonces, todos nacemos con esa naturaleza (7:20), es el hombre quien la trasmite, todas las mujeres la tienen, pero es el hombre al engendrar transmite esa tendencia a hacer el mal. Es por ello que Jesús al nacer nace sin esa naturaleza, porque el Espíritu lo engendró, y María aunque tenía la naturaleza pecaminosa por haber nacido de sus padres, ella no podía transmitir esa tendencia natural a hacer el mal.

La razón por la que todos debemos tener el carácter de hacernos responsables de nuestros hechos, y no culpar a nuestros padres Adán y Eva o a otra persona, es porque Dios nos creó con personalidad que incluye la capacidad para pensar, sentir y decidir. Nosotros tenemos la inteligencia para analizar cada acción a tomar, nos da los sentimientos para percibir que cosas no son agradables a Dios, y la capacidad de tomar las mejores decisiones.   Es por eso que, cada vez que hacemos algo en contra de Dios, somos responsables porque nosotros decidimos hacerlo, y por consiguientes somos responsables del hecho y de las consecuencias.

Dice Eclesiastés 7:27-29, “pesando  las cosas una por una para hallar la razón; lo que aun busca mi alma y no la encuentra.   He aquí, solamente esto he hallado; que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones”. Luego regrese una página, y en el 7:20 “Ciertamente no hay un hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque”.  Esto va de la mano con Romanos 3:9-10.  Es Eze. 18:20 confirma que cada uno es responsable por su pecado, ni el padre ni la madre podrá hacerse responsable del pecado de sus hijos, ni los hijos por los de sus padres, cada uno dará cuente por sus pecados.

Así que, mi querido (a) compañera de lectura de la Biblia, Saloman sigue la travesía de su vida buscando la explicación a sus desvaríos, a sus fracasos, a sus insatisfacciones después que ha buscado la razón, la explicación de la verdadera felicidad en cada cosa.   Lo bueno es que él se hace responsable de sus hechos, ha probado en todo, ha buscado en todo, ha experimentado en todo, y siempre ha terminado sumido en una decepción, desilusión, y en un vacío cada vez más profundo.   Es que por ser un hijo de Dios, todo lo que hay en este mundo, aunque de satisfacción temporal, el que es hijo de Dios, nunca sentirá satisfacción plena, siempre el Espíritu Santo no lo dejará tranquilo hasta dejar todo, y volverse a su Creador. Y eso es lo que hace el Rey Salomón, después de todo su desvió espiritual, él reconoce su error, fracaso, desobediencia, y termina solo, con la gran verdad, el todo del hombre está en temer a Jehová y apartarse del mal (Ecle. 12:13).

Vamos, nunca es tarde para reconocer nuestros errores, y aceptar con carácter nuestra responsabilidad. La misericordia y la gracia de Dios es mayor que nuestra desobediencia, y el pecado.  Solo que después del perdón, debemos apartarnos del pecado.  Para ti es esto también, si algo parecido está pasando en tu vida, reconoce delante de Dios, y disfrutaras la paz del perdón, y podrás levantar tu frente con libertad, y por las noches dormirás tranquilo.  A eso se refiere Salomón, y eso se llama sabiduría, temer a Jehová (7:18).

¿A quién te pareces tu?

Día 258
Eclesiastés 7:1-8
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Si usted ya se dio cuenta, Salomón ha tratado de encontrar la felicidad o la satisfacción en la vida.   Lo ha buscado en diferentes maneras y medios, sin poder alcanzar dicha satisfacción aun.  Si usted recuerda, este hombre escogido por Dios para ser rey de Israel, intento ser feliz por medio de la riqueza, la fama, las mujeres, los placeres, la religión, y todo cuando hay en la tierra pero no la encontró.    Cuando llegamos al capítulo 7, vemos que está tratando de decirnos que también busco la satisfacción de la vida por medio de la moralidad, o tratar de ser buena persona, pero sin el temor de Dios, solo de manera natural, y no pudo sentir felicidad, ni satisfacción en su vida.

Si usted revisa a su alrededor, aunque hay muchas personas que hacen muchas cosas malas delante de Dios por no tener a Cristo en su corazón, también hay muchas buenas personas, buenos vecinos, que son educados, respetuosos, generosos, serviciales, muy bien portados. Ser buena gente no basta.  Dice el v. 1 “Mejor es la buena fama que el buen ungüento y mejor el día de la muerte que el día del nacimiento”.  Quédese solo con la primera parte del versículo, que ser famoso de ser buena persona, no es suficiente para sentirse feliz y realizado.   V. 2 “Mejor es ir a la casa de luto que a la casa del banquete.” Las personas moralistas siempre están apoyando al necesitado, al que están en dolor, y en prueba para dar fuerza con su presencia.   Mejor es el pesar que la risa (v.3) y luego vv. 4-8 amplían la idea.

Salomón  nos está contando que él mismo trato de comportarse como un buen vecino, un buen amigo, un gran generoso, y muy moralista pero que aun con hacer buenas obras, no pudo desaparecer el vacío espiritual que llevaba.  Él quiso parecerse a las personas piadosas, moralistas, educados, de tal manera que los demás podían felicitarlo por su humanidad. Él creyó que con eso, sentiría paz, satisfacción, felicidad, alegría, la total felicidad en su corazón por ser buena gente, pero termino sintiendo lo mismo, con un profundo vacio.

En este tiempo muchas personas pretenden ganarse el cielo siendo buenas personas. Son educadas, respetuosas, generosas, no tienen vicios, hacen bien a quien se lo pide, es más, hasta son fieles asistentes a las iglesias, participan en las actividades comunitarias, participan de proyectos de ayuda y beneficencia, y en fundaciones caritativas.   Todo esto está muy bien, pero no es suficiente para terminar con el vacío espiritual que nos dejo Adán Y Eva, el cual nos separa de Dios, porque aunque seamos 100% buenas gentes, seguimos siendo 100% pecadores y nunca seremos totalmente felices y ni estaremos satisfechos si no tratamos de ser feliz por el único camino, el cual el mismo Proverbista descubrió, y es el temor de Jehová.

Como cambian las cosas, cuando ya buscamos ser felices y tener satisfacción en Cristo, aun un vaso de agua que regalemos tiene mucho valor, Dios lo toma en cuenta, y eso nos hace  feliz.  Un cristiano que es moralista, trae mayor satisfacción.  Un cristiano que es educado, respetuoso, generosos, bondadoso, temeroso de Dios, y muy buena gente con todo, wow, Dios llena su corazón de felicidad y contentamiento.    Así que, es mejor ser un hijo de Dios bien educado, misericordioso, generosos, respetuosos y honrado.

La satisfacción de hacer misiones

Dr. Luis Gómez Chávez

Todos hacemos misiones siempre que damos a conocer el evangelio de Cristo a otra persona, pues ese es el significado de cumplir la misión que Jesús dejó a los discípulos.  Él les dijo, “id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”.  La prioridad de Jesús, el misionero por Excelencia, fue dar a conocer a Dios a todas las personas, y quien llegaba a conocerlo, y creía en él, recibía el regalo más grande que alguien pueda recibir, el regalo de la vida eterna.    La prioridad de el segundo gran misionero de la Iglesia Primitiva fue San Pablo, quien como filosofía ministerial se propuso llevar el evangelio a donde no se había predicado, y todo el que escuchaba y recibía el evangelio por fe, lo discipulaba  y lo preparaba para que hiciera lo mismo, predicar el evangelio.

La mayor satisfacción de hacer misiones no está en tener frutos porque eso es obra de Dios, sino por estar haciendo lo que Dios nos ha ordenado hacer.   La satisfacción no está en que nos feliciten, nos reconozcan, nos aplaudan por lo que hemos hecho, porque al fin de cuenta solo hacemos lo que Dios nos ha ordenado hacer.  La satisfacción en hacer misiones es por el hecho de obedecer a Dios, porque al estar cumpliendo la misión, Dios se complace por nuestra obediencia.  Este es el gran desafío para toda iglesia, para todo cristiano, no en tener frutos, no en pretender hacer más de lo que se la comisionado, sino en la acción de obedecer a Dios.  Una iglesia obediente, un cristiano obediente, siempre estará cumpliendo la misión.

Recuerdo el equipo de jóvenes, señorita y hermanos de nuestra Iglesia que participaron en el proyecto misionero a Florida hace unos años, no fueron a evangelizar como prioridad, ni tuvieron frutos de conversión, su trabajo fue ayudar a pintar casas de personas que necesitaban.  Muchas de las personas beneficiadas no siendo cristianas, recibieron el evangelio por medio del testimonio. La satisfacción del equipo estuvo en el hecho de obedecer al ir a otro lugar bajo la dimensión de hacer misiones.

Los jóvenes que este año fueron a un caserillo del municipio de Nueva Concepción, Chalatenango, El Salvador y las señoritas que fueron uno de los pueblitos alejados de las grandes ciudades de Honduras;  disfrutaron la satisfacción de estar obedeciendo a Dios al ir a otro lugar para dar a conocer el evangelio.  La satisfacción no estuvo en la felicitación, en los aplausos, en el reconocimiento, sino al saber que estaban obedeciendo a Dios, y al ver que las personas eran bendecidas por su obediencia.  La Iglesia al participar en los proyectos en El Salvador, Honduras, y el seminario de Chimaltenango en Guatemala donde unos 20 estudiantes recibieron una donación de la Iglesia, y el Seteca con donaciones, su mayor satisfacción está en que estamos obedeciendo la misión de Jesús.

Jesús recalco varias veces, que su comida era hacer la voluntad del Padre, quien lo envió a darlo a conocer. La satisfacción de Jesús se puede ver mientras está colgado en la cruz y en las últimas palabras antes de morir, “consumado es”.   San Pablo, unos meses antes de morir en manos de los romanos, expresó la satisfacción de haber obedecido al decir: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” 2 Ti. 4:7.  ¿No cree usted que esa debe ser nuestro mayor anhelo, el obedecer a Dios todos los días?   Si le obedecemos, seguro esta que cumpliremos la misión y donde sea estaremos haciendo las misiones.  El mayor y mejor fruto que Dios espera de nosotros es nuestra obediencia.

La insuficientica de la religión, la riqueza y la vida

Día 257
Eclesiastés 6
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

¿Qué consejos da el predicador sobre la verdadera relación con Dios 5:1-7? No olvidar que el tiempo en que escribe no es el mismo que cuando lo vive.  Él pasó por toda esa experiencia pedagógica para luego reconocer sus errores y dar consejos oportunos sobre lo que es correcto.  Puede encontrar un consejo adecuado en el v.1, 2, 4,7.  Pero ¿Cuál será la principal enseñanza que desea dejar sobre la relación del hombre con Dios? Como conclusión de estos consejos, tras compararlo con v. 3, el Predicador exhorta a temer a Dios (v. 7); como diciendo: ‘Haz del respeto a Dios la norma de tu conducta y evitarás los defectos de que te he hablado y, al mismo tiempo, no incurrirás en la ira de Dios.  ¿Qué valor tienen las riquezas si estas son pesadas en la balanza de la perspectiva de Dios?  Estas no satisfacen v.8-20, ocasionan dificultades v.13-17, estas vienen de Dios por lo tanto deben usarse para honrar a él v.18-20.

¿Por qué la vida misma es insuficiente para la realización del ser humano según el capítulo 6?  No hay satisfacción en los bienes materiales v.1-2; no hay satisfacción total en tener hijos v.3-6, no hay satisfacción en el trabajo que se hace v.7-8 y no hay satisfacción en el futuro de la vida. En estos versículos, el Predicador viene a decir que el destino del hombre está determinado, no por el hombre mismo, tampoco por un destino ciego, sino por un Dios sabio y amoroso.

Salomón con una actitud realista pero con una intención pedagógica hace la conclusión en el 5:18-20, 6:6, 6:12.   En sí, lo que dice es ¿Quién sabe lo que es realmente bueno para uno en cada determinada circunstancia? ¡Sólo Dios!  Además, la incertidumbre del mañana añade nueva dificultad al problema de definir lo que es bueno para el hombre hoy.  Recuerde el tema y el argumento del libro, la experiencia, el concepto de la historia, el tiempo y el propósito del escritor.

Lo que ha presentado hasta este punto son las pruebas que comprueban su hipótesis que todo en esta vida debajo del cielo es vanidad y el hombre es vanidad, por consiguiente todos los seres humanos independientemente de su posición social, intelectual, moral y religiosa van al mismo lugar si no temen a Dios en sus corazones.   Esta conclusión que hace el proverbista es de suma importancia observarla con mucho cuidado.   Nadie ira a otro lugar que no sea el infierno si no acepta a Cristo en su corazón.   Esa es la conclusión de Salomón, todos van a morir, todos irán al mismo lugar independientemente quien sea, si no teme a Dios en su corazón.  Es por ello, que si usted ya es un hijo de Dios y tiene familiares, amigos, compañeros, o vecinos que no tienen a Cristo en su corazón, vamos, deles esta noticia de amor, puede que usted sea el instrumento que Dios quiere usar para salvación de ellos (as).

Lo pobre de la riqueza

Día 256
Eclesiastés 5:8-20
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Por naturaleza, casi todos los seres humanos les gusta más la riqueza que la pobreza, tener más que menos, vivir mejor que peor, ganar más que menos y vestir mejor que peor. ¿A quién no le gustaría tener riquezas para no sufrir pobreza y vivir súper mejor?  Por otro lado pregunto, ¿Quién anhela con todas sus fuerzas ser pobre y tan pobre que no tenga ni para comer ni donde dormir?   De estos dos temas está hablando Salomón en este pasaje, tema muy actual en todos los tiempos, y que es real en todos los países y  para todos los humanos.  Claro, el rey está hablando de la riqueza y de la pobreza bajo una perspectiva material.

En todo el pasaje, el sabio está enfocando la vanidad de la riqueza, en otras palabras, lo pobre que es la riqueza.  Quiere decir que todo rico sin Cristo sigue siendo pobre.   Y el pobre que tiene a Cristo puede llegar a ser rico en espíritu.   Sin embargo, tanto el pobre como el rico sin Cristo viven opresión, perversión (v.8).  Quien trabaja de sol a sol con tan de ser rico, terminara cansado, fatigado y no podrá dormir por estar pensando en su riqueza.   El pobre por no trabajar mucho, nunca llega a tener lo suficiente, y aunque trabaje no llega a descansar y dormir en paz, porque siempre sigue en pobreza.

Lea desde el v. 10 en adelante y observe como se entreteje el argumento acerca de la avaricia del rico y del conformismo del pobre, pero que ambos estados al final son aflicción de espíritu cuando se vive sin el temor de Dios.   En v. 10 “el que ama el dinero, no se saciará de dinero, el que ama mucho el tener, no sacara fruto. También esto es vanidad”.  Es que al tener muchos bienes, también aumentan las molestias, y esto no lo deja dormir la abundancia (v.12). Las riquezas guardadas por sus dueños solo traen mal y dolor (v.13) pues se pierden, y al final nada les queda (v.14), y al morir nada se lleva (v.15), y entonces, de que sirve afanarse trabajando por amontonar riquezas y bienes (v.16), y mientras se tenga vida solo será afán, dolor y miseria. Es que la riqueza seguirá siendo pobreza.

Realmente, quien es rico materialmente, si no tiene a Cristo en su corazón, es pobre espiritualmente, y al final morirá siendo pobre porque nada se llevará de esta tierra, pues todo se quedará para que otros lo disfruten, que posible ni trabajaron nada. El pobre, si no tiene a Cristo en su corazón, no solo es pobre espiritualmente, sino que morirá sin nada, pues no tenía nada, y vivió en profunda pobreza.    ¿Es malo que un hijo de Dios sea rico o anhele ser rico?  No es malo, si no lo hace por avaricia, sino que la riqueza es el resultado de su fidelidad a Dios, de su integridad en su diario vivir como lo fue Abraham y Job.   Cuando una persona temerosa de Dios es prosperado materialmente, no dejara de ser fiel a Dios y entregado al servicio de Dios. Cuando un pobre teme a Dios, y le es fiel, Dios promete nunca dejarlo solo ni que mendigue pan (Salmo 37:25), eso sí, el pobre siempre debe trabajar con fe, y no ser atenido o aprovechado de la generosidad de los demás, pues quien no trabaja no come (2 Tes. 3:10-12). Lo mejor es vivir en contentamiento como vivió San pablo, eso es fe, dependencia, pero mucha entrega y trabajo (Fil. 4.12-21). Así que, trabajar con afán solo por tener más, eso no vale nada, pero no trabajar para no afanarse, tampoco no tiene valor.