Cuidado, la necedad adormece

Día 265
Eclesiastés 10:11-16
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

¿Conoce usted a alguien que cuando habla cambia el rumbo del ambiente en que se está?   Puede ser un gran exponente de la Palabra que con su atractiva retórica logra impresionar y captar la atención de los oyentes sin dejarlos hasta terminar su discurso o ponencia.    Y usted al final dice, no sentí el tiempo, es que estaba tan bonito lo que decía el predicador que el tiempo se fue volando.    Tener ese tipo de personas que con su exposición no solo captura la atención del oyente sino que deja una serie de enseñanzas fáciles de aplicar porque ha llegado al corazón.  Además, el ambiente que se disfruta en los momentos de la exposición es tan agradable que todos lo gozan y no quisieran que esto terminara.

Sin embargo, hay personas que sin medir las consecuencias, sin tomar en cuenta los sentimientos, y sin siquiera pensar en los demás emiten palabras que también logran captar la atención de los oyentes.     Solo que las palabras conllevan un sentido de necedad, no tienen sabiduría, encantan a las personas.     Lea el v. 11 que dice, “si pateas a la serpiente antes de ser encantada, quien sale perdiendo es el encantador”.   Esto es un arte, la de los encantadores de serpientes, no se cómo le hacen, pero hay personas así.  También hay personas que logran adormecer a las personas con palabras, sonidos, y ciertos ademanes.    Hay políticos que logran encantar (manipular) o adormecer a muchas personas con tal de que le sigan, quienes on incapaces de ver lo malo que hacen los políticos encantadores.

El resto del pasaje hasta el v.16 el predicador hace un contraste entre el sabio y el necio, entre la necedad y la sabiduría, entre el poder hipnotizador del necio que con palabras no bien pensadas son emitidas y logran cambiar el rumbo del sentir de los oyentes, ya que crea reacciones, pensamientos y sentimientos diferentes en las personas.  El v. 12 dice que las palabras  de la boca del sabio están llenas de gracia, mas las del necio causan su propia ruina. El v.13 describe la ruina que obtiene el necio por sus palabras no sabias, es un nocivo desvarío.  El v.14 dice que el necio multiplica las palabras aunque no sabe nadie lo que ha de ser.

En fin, quien es necio, habla con mucha necedad, es legalista, soberbio, y muy poco humilde.   Habla, muchas veces solo por hablar, y aunque sabe la verdad, aunque sabe lo que es correcto, y aunque está seguro que todo está bien, él insiste en llevar la contraria.   Gracias a Dios, que todos los que ya hemos creído en Cristo tenemos la sabiduría de Dios, y es de esperar que siempre que hablamos, lo hacemos para agradar a Dios, edificar a los demás, y contribuir para que el evangelio sea predicado en Jerusalén, Samaria, Judea, y hasta lo último de la tierra.  El principio es este, antes de hablar reflexione en lo que va a decir, en el momento de decirlo hágalo con sabiduría y amor, y después de decirlo, si considera que dijo algo que no ayudó porque lo dijo en la carne, sea humilde, y pida disculpas.    Eso dice la Biblia que solo hablemos para edificar, que agrade a Dios, y con mucha sabiduría.

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