¿A quién te pareces tu?

Día 258
Eclesiastés 7:1-8
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Si usted ya se dio cuenta, Salomón ha tratado de encontrar la felicidad o la satisfacción en la vida.   Lo ha buscado en diferentes maneras y medios, sin poder alcanzar dicha satisfacción aun.  Si usted recuerda, este hombre escogido por Dios para ser rey de Israel, intento ser feliz por medio de la riqueza, la fama, las mujeres, los placeres, la religión, y todo cuando hay en la tierra pero no la encontró.    Cuando llegamos al capítulo 7, vemos que está tratando de decirnos que también busco la satisfacción de la vida por medio de la moralidad, o tratar de ser buena persona, pero sin el temor de Dios, solo de manera natural, y no pudo sentir felicidad, ni satisfacción en su vida.

Si usted revisa a su alrededor, aunque hay muchas personas que hacen muchas cosas malas delante de Dios por no tener a Cristo en su corazón, también hay muchas buenas personas, buenos vecinos, que son educados, respetuosos, generosos, serviciales, muy bien portados. Ser buena gente no basta.  Dice el v. 1 “Mejor es la buena fama que el buen ungüento y mejor el día de la muerte que el día del nacimiento”.  Quédese solo con la primera parte del versículo, que ser famoso de ser buena persona, no es suficiente para sentirse feliz y realizado.   V. 2 “Mejor es ir a la casa de luto que a la casa del banquete.” Las personas moralistas siempre están apoyando al necesitado, al que están en dolor, y en prueba para dar fuerza con su presencia.   Mejor es el pesar que la risa (v.3) y luego vv. 4-8 amplían la idea.

Salomón  nos está contando que él mismo trato de comportarse como un buen vecino, un buen amigo, un gran generoso, y muy moralista pero que aun con hacer buenas obras, no pudo desaparecer el vacío espiritual que llevaba.  Él quiso parecerse a las personas piadosas, moralistas, educados, de tal manera que los demás podían felicitarlo por su humanidad. Él creyó que con eso, sentiría paz, satisfacción, felicidad, alegría, la total felicidad en su corazón por ser buena gente, pero termino sintiendo lo mismo, con un profundo vacio.

En este tiempo muchas personas pretenden ganarse el cielo siendo buenas personas. Son educadas, respetuosas, generosas, no tienen vicios, hacen bien a quien se lo pide, es más, hasta son fieles asistentes a las iglesias, participan en las actividades comunitarias, participan de proyectos de ayuda y beneficencia, y en fundaciones caritativas.   Todo esto está muy bien, pero no es suficiente para terminar con el vacío espiritual que nos dejo Adán Y Eva, el cual nos separa de Dios, porque aunque seamos 100% buenas gentes, seguimos siendo 100% pecadores y nunca seremos totalmente felices y ni estaremos satisfechos si no tratamos de ser feliz por el único camino, el cual el mismo Proverbista descubrió, y es el temor de Jehová.

Como cambian las cosas, cuando ya buscamos ser felices y tener satisfacción en Cristo, aun un vaso de agua que regalemos tiene mucho valor, Dios lo toma en cuenta, y eso nos hace  feliz.  Un cristiano que es moralista, trae mayor satisfacción.  Un cristiano que es educado, respetuoso, generosos, bondadoso, temeroso de Dios, y muy buena gente con todo, wow, Dios llena su corazón de felicidad y contentamiento.    Así que, es mejor ser un hijo de Dios bien educado, misericordioso, generosos, respetuosos y honrado.

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