La satisfacción de hacer misiones

Dr. Luis Gómez Chávez

Todos hacemos misiones siempre que damos a conocer el evangelio de Cristo a otra persona, pues ese es el significado de cumplir la misión que Jesús dejó a los discípulos.  Él les dijo, “id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”.  La prioridad de Jesús, el misionero por Excelencia, fue dar a conocer a Dios a todas las personas, y quien llegaba a conocerlo, y creía en él, recibía el regalo más grande que alguien pueda recibir, el regalo de la vida eterna.    La prioridad de el segundo gran misionero de la Iglesia Primitiva fue San Pablo, quien como filosofía ministerial se propuso llevar el evangelio a donde no se había predicado, y todo el que escuchaba y recibía el evangelio por fe, lo discipulaba  y lo preparaba para que hiciera lo mismo, predicar el evangelio.

La mayor satisfacción de hacer misiones no está en tener frutos porque eso es obra de Dios, sino por estar haciendo lo que Dios nos ha ordenado hacer.   La satisfacción no está en que nos feliciten, nos reconozcan, nos aplaudan por lo que hemos hecho, porque al fin de cuenta solo hacemos lo que Dios nos ha ordenado hacer.  La satisfacción en hacer misiones es por el hecho de obedecer a Dios, porque al estar cumpliendo la misión, Dios se complace por nuestra obediencia.  Este es el gran desafío para toda iglesia, para todo cristiano, no en tener frutos, no en pretender hacer más de lo que se la comisionado, sino en la acción de obedecer a Dios.  Una iglesia obediente, un cristiano obediente, siempre estará cumpliendo la misión.

Recuerdo el equipo de jóvenes, señorita y hermanos de nuestra Iglesia que participaron en el proyecto misionero a Florida hace unos años, no fueron a evangelizar como prioridad, ni tuvieron frutos de conversión, su trabajo fue ayudar a pintar casas de personas que necesitaban.  Muchas de las personas beneficiadas no siendo cristianas, recibieron el evangelio por medio del testimonio. La satisfacción del equipo estuvo en el hecho de obedecer al ir a otro lugar bajo la dimensión de hacer misiones.

Los jóvenes que este año fueron a un caserillo del municipio de Nueva Concepción, Chalatenango, El Salvador y las señoritas que fueron uno de los pueblitos alejados de las grandes ciudades de Honduras;  disfrutaron la satisfacción de estar obedeciendo a Dios al ir a otro lugar para dar a conocer el evangelio.  La satisfacción no estuvo en la felicitación, en los aplausos, en el reconocimiento, sino al saber que estaban obedeciendo a Dios, y al ver que las personas eran bendecidas por su obediencia.  La Iglesia al participar en los proyectos en El Salvador, Honduras, y el seminario de Chimaltenango en Guatemala donde unos 20 estudiantes recibieron una donación de la Iglesia, y el Seteca con donaciones, su mayor satisfacción está en que estamos obedeciendo la misión de Jesús.

Jesús recalco varias veces, que su comida era hacer la voluntad del Padre, quien lo envió a darlo a conocer. La satisfacción de Jesús se puede ver mientras está colgado en la cruz y en las últimas palabras antes de morir, “consumado es”.   San Pablo, unos meses antes de morir en manos de los romanos, expresó la satisfacción de haber obedecido al decir: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” 2 Ti. 4:7.  ¿No cree usted que esa debe ser nuestro mayor anhelo, el obedecer a Dios todos los días?   Si le obedecemos, seguro esta que cumpliremos la misión y donde sea estaremos haciendo las misiones.  El mayor y mejor fruto que Dios espera de nosotros es nuestra obediencia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s