Lo pobre de la riqueza

Día 256
Eclesiastés 5:8-20
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Por naturaleza, casi todos los seres humanos les gusta más la riqueza que la pobreza, tener más que menos, vivir mejor que peor, ganar más que menos y vestir mejor que peor. ¿A quién no le gustaría tener riquezas para no sufrir pobreza y vivir súper mejor?  Por otro lado pregunto, ¿Quién anhela con todas sus fuerzas ser pobre y tan pobre que no tenga ni para comer ni donde dormir?   De estos dos temas está hablando Salomón en este pasaje, tema muy actual en todos los tiempos, y que es real en todos los países y  para todos los humanos.  Claro, el rey está hablando de la riqueza y de la pobreza bajo una perspectiva material.

En todo el pasaje, el sabio está enfocando la vanidad de la riqueza, en otras palabras, lo pobre que es la riqueza.  Quiere decir que todo rico sin Cristo sigue siendo pobre.   Y el pobre que tiene a Cristo puede llegar a ser rico en espíritu.   Sin embargo, tanto el pobre como el rico sin Cristo viven opresión, perversión (v.8).  Quien trabaja de sol a sol con tan de ser rico, terminara cansado, fatigado y no podrá dormir por estar pensando en su riqueza.   El pobre por no trabajar mucho, nunca llega a tener lo suficiente, y aunque trabaje no llega a descansar y dormir en paz, porque siempre sigue en pobreza.

Lea desde el v. 10 en adelante y observe como se entreteje el argumento acerca de la avaricia del rico y del conformismo del pobre, pero que ambos estados al final son aflicción de espíritu cuando se vive sin el temor de Dios.   En v. 10 “el que ama el dinero, no se saciará de dinero, el que ama mucho el tener, no sacara fruto. También esto es vanidad”.  Es que al tener muchos bienes, también aumentan las molestias, y esto no lo deja dormir la abundancia (v.12). Las riquezas guardadas por sus dueños solo traen mal y dolor (v.13) pues se pierden, y al final nada les queda (v.14), y al morir nada se lleva (v.15), y entonces, de que sirve afanarse trabajando por amontonar riquezas y bienes (v.16), y mientras se tenga vida solo será afán, dolor y miseria. Es que la riqueza seguirá siendo pobreza.

Realmente, quien es rico materialmente, si no tiene a Cristo en su corazón, es pobre espiritualmente, y al final morirá siendo pobre porque nada se llevará de esta tierra, pues todo se quedará para que otros lo disfruten, que posible ni trabajaron nada. El pobre, si no tiene a Cristo en su corazón, no solo es pobre espiritualmente, sino que morirá sin nada, pues no tenía nada, y vivió en profunda pobreza.    ¿Es malo que un hijo de Dios sea rico o anhele ser rico?  No es malo, si no lo hace por avaricia, sino que la riqueza es el resultado de su fidelidad a Dios, de su integridad en su diario vivir como lo fue Abraham y Job.   Cuando una persona temerosa de Dios es prosperado materialmente, no dejara de ser fiel a Dios y entregado al servicio de Dios. Cuando un pobre teme a Dios, y le es fiel, Dios promete nunca dejarlo solo ni que mendigue pan (Salmo 37:25), eso sí, el pobre siempre debe trabajar con fe, y no ser atenido o aprovechado de la generosidad de los demás, pues quien no trabaja no come (2 Tes. 3:10-12). Lo mejor es vivir en contentamiento como vivió San pablo, eso es fe, dependencia, pero mucha entrega y trabajo (Fil. 4.12-21). Así que, trabajar con afán solo por tener más, eso no vale nada, pero no trabajar para no afanarse, tampoco no tiene valor.

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