Piensa primero antes de hablar

Día 255
Eclesiastés 5:1-7
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

No sé si será por el tipo de temperamento que tiene la persona o su forma de ser,  o todos en un momento determinado  hablamos sin pensar.  Digo esto de los temperamentos porque el flemático y el melancólico  normalmente son pasivos para hablar, da la idea que toman tiempo para pensar antes de hablar.  Mientras que el sanguíneo y el colérico por ser temperamentos  fuertes de reacción rápida podría ser  que son los que no se toman tiempo para pensar antes de hablar.  Esta solo es un hipótesis, tendríamos que hacer una investigación de campo para confirmarla.   Pues es más fácil decir que todos los seres humanos  hablamos sin pensar movidos por un eventos, circunstancias  o situación que se esté experimentando.

Es interesante que Salomón para referirse a este tema lo haga en el contexto del templo o la casa de Dios.  Entonces tenemos que ubicarnos en el ambiente cultico de la casa de Dios.  Cuanto tu y yo venimos a la casa de Dios, cual debe ser nuestro proceder, especialmente con lo que hemos de decir delante de Dios.   El proverbista quiere establecer el propósito por el cual todo hijo de Dios debe tener al venir a la casa de Dios.   No olvide que en primera instancia se está refiriendo a los judíos que venían al tabernáculo, pero en segunda instancia se dirige a todos los que ya somos hijos de Dios, y que nos congregamos en la casa de Dios. ¿Cuál es el propósito por el cual nos congregamos?   El v. 1 dice: “acércate para oír a Dios y no tanto para ofrecer sacrificio”   Dios está interesado más en la persona que en la ofrenda, a no ser que la ofrenda sea tu vida misma.

Cuando venimos a la casa de Dios, ¿a qué venimos?  Lo ideal es que vengamos a adorar a Dios, a oír su Palabra, dejar que él nos hable y no tanto que nosotros le hablemos a él, pues en nuestras muchas palabras corremos el peligro de decir cosas que no son verdad, hacer promesas que no cumplimos, o a mostrar emociones superficiales, a mostrarnos lo que en realidad no somos.   Vuelva a leer el pasaje y descubra lo que Salomón quiere decir.  Primero, que Dios quiere mas nuestras vidas que lo que traemos como ofrenda.   Muchos judíos creían que con la ofrenda se resolvía todo, pero ellos no cambiaban de vida.   Es lo mismo que hace el católico, cumplen penitencias según ellos para cubrir sus pecados, pero siguen su mismo estilo de vida.

El v. 2 dice, no te apresures a hablar, tomate tu tiempo para meditar, reflexionar y analizar lo que vas a decir, lo cual debe estar de acuerdo con una forma de vida recta.  No hables mucho, habla poco, pero bien pensado, pues cuando se habla sin pensar se dicen cosas que no es verdad, hacemos promesas  que jamás cumplimos, y eso es pecado (v.3).  Es por eso que hace un llamado (v.3) que cuando prometemos algo a Dios, se las cumplamos.    Prometer sin cumplir es pecado.  Decir lo que no haremos es pecado.  Hablar sin pensar no es lo mejor, hablar mucho no es lo mejor, oír a Dios es lo mejor.  Esto es exactamente dice Santiago en el cap. 1:19, tardo para hablar y pronto para oír.    Así que, dediquemos más tiempo para escuchar la voz de Dios y hablemos solo lo que es bueno, beneficioso, agradable y edificante.

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