Lo absurdo de la vida sin Cristo

Día 251
Eclesiastés 4:1-7
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

La manera como habla Salomón es sorprendente, y eso que no está viviendo en este siglo XXI donde la violencia se ha elevado a un nivel insoportable.  Si pensamos en lo que está sucediendo en el Medio Oriente, muy cerca de las tierras donde Salomón reinó, la violencia, el odio, el espíritu de venganza, la amargura, la ira, el enojo, que se vive, es algo ya absurdo, sin sentido, inhumano.   Al mirar unos pocos minutos lo que sucede en todos esos países, es suficiente para decir, mejor están los que ya murieron, y los que aun no han nacido, porque los que están con vida, todos los días están muertos en vida.

Mejor es no señalar lo que sucede en esos países, porque vivir en Centroamérica y México, no es lo mejor, porque en muchas partes de esos territorios, hay violencia sin cuartel, hay guerras absurdas y sin sentido.   Por ejemplo, en 1993, supuestamente termino la guerra en El Salvador, y todo mundo feliz porque la ansiada paz había llegado, mas no esperábamos que una guerra peor fuera a comenzar, la cual cada día se hace mas inhumana, violenta, y absurda porque se ha perdido el sentido humano, y mucha gente vive como muertos en vida.  Sin mencionar México, Colombia, Venezuela, y hacia dónde va la humanidad con tanto odio, violencia, y mortandad.

Ahora podemos entender lo que el escritor de Eclesiastés está tratando de decir.  “Me volví, y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol…entonces alabe a los que ya han muerto y a los que aún no han nacido” (v.1-3).    Hay tanto orgullo, ambición por ser y vivir mejor que se pierde el valor de la humanidad, del amor, de la compasión, de la generosidad, del ayudarnos unos a los otros, el ver por los demás, y cuidar el medio ambiente, que este mundo cada día sea mejor (v.4-7).   Es triste saber, que la violencia, la necedad, y la ambición por el éxito o por las riquezas o simplemente por ser alguien terminan siendo pura vanidad, sin valor alguno, porque todos mueren.

Todo lo anterior es lo normal y eso mismo se espera de las personas sin el temor de Dios.  Pero de un cristiano ya no se espera tal forma de pensar y actuar, pues somos llamados a cultivar la paz, el amor, la generosidad, el servicio, la misericordia, a traer esperanza.  Vivir la vida sin Cristo es absurdo, pero vivir la vida con Cristo es saberla vivir, es lo que da sentido a la vida, da una razón para vivir, es la esperanza de esta sociedad absurda y sin valores.   Cristo es el único que puede cambiar el rumbo de esta sociedad violenta en la que vivimos, y nosotros sus hijos somos la luz, la esperanza, los que debemos disipar la oscuridad, menguar la violencia, siendo ejemplo de saber vivir, saber amar, saber compartir, saber reaccionar, saber ayudar.

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