El que tiene oídos para oír, oiga

Día 266
Eclesiastés 10:17-20
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Es sorprendente la enseñanza que encontramos en estos pocos versículos, para ser exacto, son solo cuatro versículos.   Y tal como lo dice Juan en Apocalipsis, el que tiene oído, oiga lo que dice Dios, y en este caso, el que tiene oído escuche lo que el sabio nos quiere decir. El escritor ya está llegando al final de este libro, donde está escribiendo de manera retrospectivamente, porque cuenta lo que él ya vivió, nadie se lo contó, él lo experimentó.  Y es bueno aclarar, no crea que lo cuenta con una actitud triunfalista, sino con una actitud de pena, tristeza, vergüenza, casi de fracaso, pues todo lo que hizo lo hizo bajo sus propias decisiones sin tomar en cuenta a Dios.  El resultado de tomar en cuenta a Dios en sus decisiones es lo que lo llevo al fracaso.

Así que, el experimentado en fracasos, pero que finalmente entendió que la razón de su fracaso fue el haberse apartado de Dios, es quien con convicción nos dice que el principio de la sabiduría es el temor de Jehová.   Es él quien nos dice, que quien tiene oído para oír, escuche lo que desea decirnos en estos versículos.  En el v. 17 dice, dichosa la tierra y los que viven en ella cuando tiene un rey, un presidente, un jefe, un líder que trabajan no para servirse aprovecharse o para lograr sus intereses, sino para servir a los demás, a su gente, a su pueblo.   Esta es una gran verdad, y en estos tiempos de elecciones, en Estados Unidos, en España, en Nicaragua, y muy pronto en otros países centroamericanos, que bueno sería que los que llegan como presidentes hicieran como estos reyes y príncipes nobles, traer paz, felicidad, seguridad, protección, concordia, armonía, y superación a su gente.  Es tan difícil creer a estas personas que proponen como candidatos, con todo, debemos orar por ellos, y recordar que todos, sea quien sea, están bajo el control de Dios.

En el v.18 el escritor dice otra gran verdad.    En todos lados, en unos más que en otros, tal vez usted los (las) conozca, siempre los (las) ha habido y siempre los (las) habrán.    Me refiero a en sinónimos a personas haraganes o  perezosos y que el sabio también las identifica como “flojedad de las manos” que puede entenderse como negligencia, descuido, poca preocupación, se llueve la casa.    Esta es una manera pequeña para ilustrar que cuando somos descuidados, negligentes, y perezosos, dejamos que el pequeño agujero se convierta en una gran abertura, que la única gota de agua inunde la casa, que el escape del aire por debajo de la puerta nos haga pagar mucho dinero, y todo por no tomar tiempo para prevenir.

Hay cosas en los hogares que uno mismo lo puede resolver, pero generalmente sea por cultura o por otra cosa, dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy.   Nuestra perspectiva de la vida no es de prevenir sino proactiva, actuamos ya cuando ya sucedido las cosas.  Somos como los bomberos que llegan solo cuando hay incendios, accidentes, pero nunca trabajan para prevenir.    Acostumbramos ir al doctor cuando sentimos un dolor, o vemos un problema en el cuerpo, pero muy poco vamos cuando estamos bien de salud.   Matrimonios y familias, y personas en particular terminan en el fracaso porque no previenen, no se preparan, no ponen las bases en contra los bichos destructivos llamados comejenes, y uno de ellos es la pereza.  Quien tiene oídos para oír, escuche el consejo, levántate y tapar el agujero de tu casa para que no se llueva.

Finalmente, el v.20, el predicador nos dejará otra gran verdad, y esta es para todos, porque todos estamos expuestos a esto, unos para ser criticados y otros para estar todo el tiempo criticando. Las personas más expuestas a ser criticadas son las personas públicas, las que están al frente, las que les toca dirigir, las que tienen un cargo de responsabilidad.   Ponga atención a lo que dice el texto, pero por favor, gráveselo y obedézcalo. “Ni aun en pensamientos digas mal del rey, ni en lo secreto de tu cámara digas mal del rico”, porque tarde o temprano esas palabras llegaran a oído de estas personas de las cuales tú has pensado o hablado mal.  Es interesante reconocer que pensar mal, hablar mal y actuar mal en contra de una persona que Dios ha puesto en alguna responsabilidad es pecado, y tiene sus consecuencias.

El consejo es acercarse al rey, al príncipe, al pastor, al misionero, al anciano, al maestro, al líder para hacerle saber lo que ha visto mal.    Pensar, sentir, decir y actuar a espaldas de alguien, desde ya es incorrecto, es falta de lealtad, va en contra de la ética, y si se hace con malicia, mala intención, esto hace más grave el error, y Dios no lo acepta.  Entonces, el consejo de Salomón es a no pensar ni hablar mal de los demás, mucho menos de los que están dirigiendo sus vidas.

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Cuidado, la necedad adormece

Día 265
Eclesiastés 10:11-16
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

¿Conoce usted a alguien que cuando habla cambia el rumbo del ambiente en que se está?   Puede ser un gran exponente de la Palabra que con su atractiva retórica logra impresionar y captar la atención de los oyentes sin dejarlos hasta terminar su discurso o ponencia.    Y usted al final dice, no sentí el tiempo, es que estaba tan bonito lo que decía el predicador que el tiempo se fue volando.    Tener ese tipo de personas que con su exposición no solo captura la atención del oyente sino que deja una serie de enseñanzas fáciles de aplicar porque ha llegado al corazón.  Además, el ambiente que se disfruta en los momentos de la exposición es tan agradable que todos lo gozan y no quisieran que esto terminara.

Sin embargo, hay personas que sin medir las consecuencias, sin tomar en cuenta los sentimientos, y sin siquiera pensar en los demás emiten palabras que también logran captar la atención de los oyentes.     Solo que las palabras conllevan un sentido de necedad, no tienen sabiduría, encantan a las personas.     Lea el v. 11 que dice, “si pateas a la serpiente antes de ser encantada, quien sale perdiendo es el encantador”.   Esto es un arte, la de los encantadores de serpientes, no se cómo le hacen, pero hay personas así.  También hay personas que logran adormecer a las personas con palabras, sonidos, y ciertos ademanes.    Hay políticos que logran encantar (manipular) o adormecer a muchas personas con tal de que le sigan, quienes on incapaces de ver lo malo que hacen los políticos encantadores.

El resto del pasaje hasta el v.16 el predicador hace un contraste entre el sabio y el necio, entre la necedad y la sabiduría, entre el poder hipnotizador del necio que con palabras no bien pensadas son emitidas y logran cambiar el rumbo del sentir de los oyentes, ya que crea reacciones, pensamientos y sentimientos diferentes en las personas.  El v. 12 dice que las palabras  de la boca del sabio están llenas de gracia, mas las del necio causan su propia ruina. El v.13 describe la ruina que obtiene el necio por sus palabras no sabias, es un nocivo desvarío.  El v.14 dice que el necio multiplica las palabras aunque no sabe nadie lo que ha de ser.

En fin, quien es necio, habla con mucha necedad, es legalista, soberbio, y muy poco humilde.   Habla, muchas veces solo por hablar, y aunque sabe la verdad, aunque sabe lo que es correcto, y aunque está seguro que todo está bien, él insiste en llevar la contraria.   Gracias a Dios, que todos los que ya hemos creído en Cristo tenemos la sabiduría de Dios, y es de esperar que siempre que hablamos, lo hacemos para agradar a Dios, edificar a los demás, y contribuir para que el evangelio sea predicado en Jerusalén, Samaria, Judea, y hasta lo último de la tierra.  El principio es este, antes de hablar reflexione en lo que va a decir, en el momento de decirlo hágalo con sabiduría y amor, y después de decirlo, si considera que dijo algo que no ayudó porque lo dijo en la carne, sea humilde, y pida disculpas.    Eso dice la Biblia que solo hablemos para edificar, que agrade a Dios, y con mucha sabiduría.

Lo que Dios busca de ti

Dr. Luis Gómez Chávez

Dios no está buscando lo que tú no le puede dar.  Dios no está buscando lo que tú no le quiere dar.  Dios está buscando lo que tú por ser hijo de Dios puedes y debes dar.   Dios no está buscando tu dinero, ni tus bienes, Dios te está buscando a ti, te quiere a ti.  No des a Dios aquello que no te cuesta nada, lo que ya no te gusta, lo que ya no necesitas, dale a él tu amistad, tu santidad, tu amor, y todo lo que eres.  Dios solo busca que tú estés bien con él, tu amistad, y tu buena relación. El verdadero significado de estar bien con Dios es tener una relación fraternal con él hasta parecernos a Jesús, es una relación de santidad donde vivimos todos los días apartados del pecado, y es una relación de amor que nos obliga a amar al prójimo como Cristo nos ha amado.

¿Qué significa estar en paz y en buena relación con Dios?  ¿Qué se necesita para poder no solo hablar y escuchar a Dios, sino experimentar una clara comunicación y disfrutar de una sincera relación?    No es solo orar a Dios todos los días, no es solo leer la Biblia todos los días, no es asistir al templo todos los días, no es ofrendar y diezmar cundo nos corresponde, no es compartir la fe todos los días; es hacer todo eso y más.    Si hacemos todo lo mencionado anteriormente sin tener una estrecha, sincera, fresca, y transparente relación con Dios basada en el apego a la Biblia, en la obediencia al Espíritu, en la dimensión del amor de Dios y el compromiso con la tarea de dar a conocer a Dios; todo lo que hacemos no solo no tiene valor, sino que es una simple religiosidad.

Dios no quiere que seamos religiosos, la religión no agrada a Dios, lo que él busca es una relación familiar, santa y de amor contigo.    Una relación así es lo que Dios está buscando de todos sus hijos.  Cuando Dios creó a Adán y Eva, los creó para tener una relación santa, de amor, y fraternal con ellos.  Mientras ellos no desobedecieran, y no cometieran pecado, ellos vivirían en una dimensión de santidad, de inocencia, de mucho agrado a Dios.  ¿Se imagina usted como podría haber sido ese tiempo de plena santidad, transparencia total en su forma de ser y hacer?   No malos pensamientos, no malas palabras, no trampas, no malicia, no rencor, no odio, solo amor y pureza.  Jesús enseño que para poder entrar al reino de los cielos era necesario ser como niños en humildad, inocencia, santidad en su forma de ser, nada de malicia.

En este tiempo de tanto desorden moral, tanta escasez de valores, y en cierta forma, mucha decadencia espiritual aun en los mismos cristianos. Ha llegado una parálisis espiritual a causa de no dar importancia en mantener una relación de respeto, amor, honestidad, obediencia, integridad y santidad con Dios.  Dios sigue buscando a hombres y mujeres que puedan ponerse en el valladlo, que hagan justicia, practiquen la verdad, y que ya no den a Dios lo  sobrante, lo innecesario, lo que ya no les gusta  o no lo quieres.    Dios busca de ti, lo mejor, lo excelente, él quiere de ti tu amistad santa, sincera y transparente.

Basados en todo lo escrito, pregunto, ¿Puede tú asegurar que estás en perfecta comunión con Dios o hay algo por lo cual necesitas en este día pedir perdón a Dios?  Si tu estás fallando, y no te atreves a pedir perdón a Dios, estás siguiendo el principio de desobediencia del diablo, y eso trae consecuencias.

Ten cuidado con las pequeñas cosas

Día 264
Eclesiastés 10:1-10
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Cuando se piensa en  las diferentes cosas de la vida, generalmente ponemos atención a las cosas grandes y no mucho en los detalles o cosas ínfimas. Sin embargo, es necesario poner atención a las cosas pequeñas, pues estas tienen poder para determinar, inflamar, afectar o decidir. Por ejemplo, el olor de una mosca muerta tiene el poder de opacar el perfume del ungüento del perfumista.  Tal como  un poco de levadura es capaz de leudar toda la masa del panadero arruinándolo todo.

Les cuento esta historia que va acorde con el argumento.   Cuando yo era un niño, fui a una molienda, lugar donde muelen la caña de azúcar, cosen la miel para hacer atado de dulce o panelas, batidos, etc. Cuando ya tienen suficiente jugo de la caña, la echan en un depósito grande llamado perol para hasta que el jugo se convierte en miel.   Durante el proceso, las personas acostumbraban a poner ayotes dentro de la miel hasta coserlos en miel.  Una persona no tuvo cuidado y colocó un ayote pequeño similar a los demás, pero era muy diferente, le llaman ayote de caballo, el cual aunque parecía similar, por dentro era amargo. ¿Qué paso?  Paso que un pequeño ayote fue capaz de echar a perder el inmenso perol lleno de miel y los ayotes que estaban a su alrededor.  ¿Es posible que un poquito de amargura eche a perder toda una vida de dulzura?

Así es la realidad. Podemos estar en una reunión de armonía, gozo, acuerdos, proyecciones, pero con solo una pregunta fuera de tono porque está acompañada de necedad, malicia, amargura, hace que todo el ambiente de la misma reunión cambien y termine con mal sabor. Esta es la labor del necio, al necio no le gana nadie pues ni a sus pensamientos y presentimientos pone oído.  Su necedad es comparada con el efecto que causa el mal olor de una mosca muerta (v.1) que puede opacar la fragancia del perfumista.   Usted conoce el poder de los zorrillos, son animales tan pequeños pero cuando deciden deparar su orín, ese mal olor se dispersa, penetra  y dura mucho tiempo.

De igual manera, un error, una mala decisión, una palabra mal dicha, una falla injustificada, una acción fuera de tono, pueden llegar a afectar aun al más sabio y honorable. Por ejemplo, un sí o un no son dos de las palabras más pequeñas del vocabulario humano, pero pueden determinar una guerra, una desgracia, o una victoria o una bendición. Sin embargo, los pequeños detalles, las pequeñas cosas como ayudan.  Por ejemplo, una palabra, una llamada, una tarjeta, un saludo, un abrazo, un te quiero, una palmadita, una sonrisa,  una felicitación, significan mucho.   No dejemos de hacer las cosas pequeñas que engalanan la vida, porque detalles bellos está formada la hermosura de la vida.

La sabiduría es mejor que las mañas y las armas

Día 263
Eclesiastés 9:8-18
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Un interesante pasaje es este, porque según la versión internacional, a esta porción lo titula, más vale la maña que la fuerza.  La maña podría traducirse por truco, trampa por lo tanto no es bueno hacerlo. Pero también, hacer las cosas a la fuerza o por fuerza, no es bueno.  Ambas maneras de hacer las cosas las desaprueba nuestro Dios, y van en contra de las reglas naturales y de la ética bíblica.   Por ejemplo, hacer un truco en una carrera de atletas, o correr haciendo mañas, al ser descubierto es descalificado inmediatamente.

Lo que dice Salomón es que en esta tierra de humanos no siempre ganan los veloces, los valientes, los inteligentes, ni los mejores líderes, sino los que hacen trucos, trampas, o mañas.   Muy famosa se ha hecho la palabra “amañado”  hay juegos deportivos amañados, jugadores amañados, competencias amañadas, directores técnicos amañados. La palabra puede aplicarse aun a niveles, políticos, religiosos, educativos, etc.   Actuar con trucos o mañas es una tendencia natural de la carne, pero que está en contra de Dios.   Ha habido y hay profesores amañados, policías amañados, negociantes amañados, cristianos amañados, pastores amañados, evangelistas amañados, son todos aquellos que con tal de alcanzar algo utilizan un truco, trampa, artimaña, o sencillamente no son honestos, sino interesados por lo que actúan impulsados por la carne y no por el Espíritu.

Toda clase de tiempo, circunstancia, oportunidades, y desafíos vendrán a buenos como malos, a sabios como a no sabios, a toda clase de persona.   Estos diferentes tiempos llegan de sorpresa, no avisan, y frecuentemente llegan trayendo sufrimiento, presión, o crisis que obligan a tomar decisiones (v.12).   Y en estos casos, no las mañas, ni las armas son suficientes para sobrevivir, es necesario algo más, y esta es la sabiduría (v.18).   El escritor cuenta la experiencia de un caso de sabiduría que fue la mejor solución en un tiempo de guerra en una ciudad dominada por un monarca (v.13-15).

Si usted lee el v. 16-18 Salomón en primera instancia apoya la idea humana de hacer maña, en vez de hacer fuerza.   Creo que acá podríamos traducir maña como “inteligencia, estrategia” en vez de hacer las cosas basados en la fuerza.  Recuerda proverbios 6 con el ejemplo de las hormiguitas, minuciosos animalitos en fuerza inválido e insignificante, pero en inteligencia, capaces de hacer mucho sin tener que hacer fuerza, solo utilizar la inteligencia, solo requiere mañas no en el sentido de hacer trampas.    En el v. 17 dice que es mejor atender las palabras tranquilas del sabio pobre que los gritos del jefe de los necios.   Finalmente dice que es mejor la sabiduría que todo, sea esta la fuerza, los trucos, las mañas, y la misma guerra.

Mis amados hermanos, en la vida cristiana no se nos es permitido ser amañados, actuar con trucos, trampas, o mañas, sino con honestidad, verdad, y sinceridad. Ya tenemos la sabiduría de Dios, por lo tanto, al hablar pensemos bien lo que hablaremos, pero no deje de decir la verdad solo que acompáñelo con amor y sabiduría.   Cuando se pretende alcanzar algo, no lo haga motivado por la carne, sino guiado por el Espíritu, busque siempre agradar a Dios, edificar a los demás, y dar un buen testimonio de sabiduría en Cristo.    La fuerza no es mejor que la inteligencia, y las mañas jamás deben sustituir a la honestidad, verdad, y sabiduría.

Cuando se es temeroso de Dios, se es sabio en todo, humilde, ama a todos aun cuando no todos le amen, saluda a todos aun cuando no todos merecen su saludo, sonríe a todos aun cuando algunos le ignoran frente a usted. Actuar con sabiduría, amor, educación, amabilidad es cosa de temerosos de Dios. Quien no actúa así, algo malo hay en su vida que no está agradando a Dios. No siempre es mejor el que llega primero, el que gana el primer lugar, el que habla mejor y el que viste mejor.

La sabiduría, el más poderoso antídoto

Día 262
Eclesiastés 9:1-7
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Él recomienda obedecer la Palabra de Dios 8:1-9.  Esto concuerda con Salmo 119:111, 19:7-10; Jo. 1:7-9, 2. 3:15-17.  Quien llega a temer a Jehová dispone de  la sabiduría de Dios, y quien es sabio comenzara primero por obedecer la Palabra de Dios.

Escuchar las palabras iniciales de Salomón en el capítulo 9 es sorprendente por ser una confesión, “ciertamente he dado mi corazón a todas las cosas” lo cual le ha llevado a hacer la siguiente declaración universal que los justos y los sabios y sus obras están en las manos de Dios.  Me llama mucho la atención la frase, “he dado mi corazón a todas las cosas”. Y si continua leyendo hasta el versículo tres, el sabio rey está diciendo que todos los seres humanos sobre la tierra nacemos con un mismo mal, el de pecar, y por ende ya confiscados a que un día moriremos, seamos buenos o malos.

La advertencia  o el aviso es que mientras se tenga vida hay esperanza, de evitar una doble muerte, la física y la espiritual.   Morir físicamente es algo establecido para todos, bueno o malo, limpio y no limpio, sabios y no sabios, todos moriremos.   Pera la muerte física es solo la separación del alama con el cuerpo. Sin embargo, la segunda muerte es la eterna, la separación eterna de Dios porque se es enviado al castigo eterno.  Y para hacer un cambio  a este dictamen, mientras se tiene vida se debe reconocer a Cristo como salvador personal, ya que la incredulidad es el único pecado que Dios no perdona (v.5).

Es por eso que el consejo de Salomón, es acogerse de la sabiduría porque esta, la sabiduría en Dios es lo que nos hace vivir bajo el temor de él es el mejor antídoto contra la condenación eterna.    No se puede dejar para mañana lo que se puede hacer y lo que se debe hacer hoy.    Si aun no has creído en Dios, vamos, no dejes para mañana esa decisión, mañana puede ser tarde.  Pero si tu ya eres hijo (a) de Dios, pero conoces a alguien que aun no lo es, ve y cuéntale esto, de que se debe aprovechar mientras se tiene vida para creer en Jesús como Salvador y vivir solo para él, vivir apartado practicando el temor y la sabiduría de Dios.

Juntos somos mejores

Dr. Luis Gómez Chávez

Este es un slogan que repetí todo el año 2015 con una segunda parte, y unidos somos vencedores.  Es verdad, un ejército dividido fracasa.  Un equipo de futbol que no se pone de acuerdo, pierde.    Una familia que no logra mantenerse en la misma visión, plan o metas terminan si lograr lo que se propusieron.   Me gusta observar a esos minuciosos animalitos o insectos, las hormigas, que con tanta belleza, orden, sumisión, dirección, y prevención, trabajan como equipo y muy unidos se preparan para los cambios de las estaciones de tiempo donde no pueden salir.   Si una o dos hormiguitas quisieran mover una cucaracha muerta, les será súper imposible, pero al unirse a estas, unas 20 más, son capaces de moverla de un lado a otro, y no la llevan a cualquier lugar, sino que saben hacia donde llevarla.  Juntas son mejores, su fuerza se multiplica, las virtudes se aprovechan, van unidas.

San Pablo habla en varias cartas sobre la necesidad de estar unidos para ser mejores.   Estar juntos y en armonía como dice el Salmo 133 es una necesidad, una responsabilidad, un privilegio y una bendición.  Por ejemplo en 1 Corintios 1:10 nos invita a que seamos de un  mismo sentir,  una misma mente, y una sola meta, ya que los hermanos de Corinto estaban desunidos.   El mismo apóstol en 1 Corintios 12 ilustra la Iglesia por medio de la metáfora del cuerpo humano, insiste en la necesidad de cooperar y trabajar en armonía.  Luego, en Efesios 4:14-16 declara que cada miembro del Cuerpo, tiene una función que cumplir para que la Iglesia alcance el objetivo de su existencia.  De manera que en la medida que estemos unidos, vayamos juntos como iglesia, y trabajemos como un solo hombre, todo nos saldrá mucho mejor.

Hay otra razón por la que es importante y necesario que estemos juntos como iglesia teniendo el mismo sentir, yendo para el mismo lugar, teniendo el mismo palpitar.  En Dt. 32:30, Jos. 23:10 dice: ¿Cómo es que uno persigue a mil y dos ponen en fuga a diez mil? ¿No es porque su Roca los ha vendido, porque el Señor los ha entregado?  La matemática enseña que 1 más 1 son 2 y que 2 por 2 son 4.   Sin embargo, la matemática de Dios en la Biblia es un poco diferente.  Por ejemplo, refiriéndose al matrimonio dice que 1 más 1 es igual  a 1 (Ge. 2:24) y en contexto de guerra  uno es capaz de perseguir a mil y  dos hacer huir a 10,000.  La matemática  es dos son capaces de hacer huir a 2,000 a lo sumo a 4,000, pero no a 10,000. Cuando hay unidad, el pueblo vence, la fuerza se multiplica, se aprovechan las virtudes y no se toma en cuenta los defectos.   No hay mejor y más agradable ambiente que el de la unidad, cuando se está junto, y mucho más cuando se está de acuerdo y hay armonía.

Piense en este día que en cualquier grupo en que esté, la unidad es un ambiente no solo espiritual, pero cuando es el Espíritu el que la sostiene y monitorea, no hay fuerza en la tierra que la destruya.    Cuando estamos unidos, demos  por hecho que los sueños, los proyectos, los planes, los anhelos basados en la Biblia y no en intereses, todos y cada uno se cumplirán. El cristiano sabio, maduro y auténtico es aquel que sabe que Dios es el dueño de todo y que vivir en unidad y contentamiento es lo mejor para cumplir el deseo de Dios.   “Cuando dos se reúnen en su nombre, Dios los bendice, es una reunión en mutuo acuerdo, en unidad”.  Por eso afirmamos que juntos somos mejores.