Lo mejor es trabajar para el Señor

Día 248
Eclesiastés 2:12-26
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

En este pasaje, el predicador hace un contraste entre el trabajo que hace un sabio y el trabajo que hace un necio, ambos lo hacen no para agradar a Dios, sino para el bien personal.  La primera conclusión a la que llega el predicador es que en ambos casos es fatiga, es cansado, es doloroso, y finalmente ambos morirán (v.16).  Por lo tanto, para los dos, la vida no es un gran valor, pues esta termina, y mientras se vive todo es fastidio, aflicción y vanidad.   Todos los días es de trabajar para comer, trabajar para vivir, y trabajar para tener, es un ciclo repetitivo que llega a cansar.

La segunda conclusión a la que llega el predicador es que de nada sirve trabajar y hacerse de muchos bienes, y riquezas, si al final, al llegar la muerte, todo lo que se tiene le queda a otro, entonces, nadie sabe para quien trabaja.     En los versículos 16 y 17 está este razonamiento, de que la vida no tiene valor, y el trabajo de nada sirve hacerlo, pues al morir, otro viene a gozarlo.   Esto lo llevó a desesperanzarse (v.20), pues de nada la había servido trabajar tanto, afanarse tanto, descuidar las prioridades por llegar a tener mucho, eso es ambición, si al final, al morir nada nos llevamos, todo se queda en la tierra para que quienes no han trabajado para eso, lo disfruten.

Debemos reconocer estas dos verdades expresadas por el predicador.  Una, que todos un día moriremos y que nada de lo que hemos ganado con nuestro esfuerzo, tiempo y dedicación nos llevaremos.   Dos, que en cierta manera, el trabajar desmedidamente con el propósito de amontonar riquezas, a veces a costa de sacrificar a la familia u otras prioridades no tiene valor, pues al morir, otro u otros que ni siquiera trabajaron, vendrá a disfrutar (v.22).   Tales verdades le llevaron a una conclusión en los vv. 24-26, que debe trabajar con alegría, que su alma se alegre con tener trabajo, pues tener trabajo es una bendición, pero el trabajar sacrificando las prioridades es el error.

El trabajo es una bendición de Dios, y todo trabajo ha de hacerse para agradar a Dios.   De la actitud correcta que se tenga hacia el trabajo dependerá el grado de satisfacción.  Cuando se trabajo con alegría, con sabiduría, y con gozo, se toma en cuenta el propósito,  el medio, las prioridades, y el fin.    Quien no teme a Dios, seguro trabajara para amontonar riquezas sin importarle las prioridades, pero que al final, al morir, todo lo dejara a otros, y de que sirve gastar su vida si al final no tiene nada, es más ni en el presente lo disfrutó.   Quien trabaja tomando en cuenta a Dios, lo hace con contentamiento, sigue el orden de prioridad, trabaja para vivir y no vive para trabajar.   Lo más importante de todo, es trabajar para el Señor, eso si le da réditos aun después que muera, porque de que moriremos, es una verdad para sabios y no sabios.    Así que, trabaje para vivir bien, y no piense en vivir para trabajar porque al final dejará de vivir sin haber trabajado bien.

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