No sigas el mal ejemplo

Día 247
Eclesiastés 2:1-11
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Observe las veces que repite el sabio, “Di mi corazón a la sabiduría” (v.12-18), “di mi corazón al placer” (2:1-3), “di mi corazón a los grandes logros” (2:4-17), “di mi corazón al trabajo arduo” (2:18-26). Cuando Dios escogió a Salomón como rey le preguntó sobre lo que deseaba que Dios le diera y solo pidió Sabiduría (1 Reyes 3:3-15) y Dios le dio más que sabiduría.  El problema fue que Salomón decidió no usar la sabiduría para servir y agradar a Dios sino para satisfacer los intereses de la carne y su inclinación materialista.   Puso todo su empeño, interés, anhelo y corazón por conocer lo terrenal y disfrutarlo.

Él buscó el máximum bonnun (máximo bien) en las cosas, pero concluyó que todo es vanidad. Después de leer los v.13, 15, 16, 17,18 puede observarse que Salomón se había apartado de la relación de temor  a Dios y una vida de santidad para dedicarse a responder sus propias inquietudes pero no con la ayuda de Dios.  Con una actitud pesimista pero real dice que aún en la sabiduría hay molestia.  ¿En qué no buscó la completa realización de su vida? Sin embargo,  el sabio se siete hastiado de ser sabio porque no está usando la sabiduría para lo que  Dios se la dio.

Todos los intentos de Salomón por encontrar la plena felicidad o realización a su vida lo hizo no con la sabiduría de Dios, sino impulsado por su propia carne, no siguiendo las directrices de Dios sino las suyas.  Es lógico, el final de su nefasta búsqueda fue lo que debía ser. Como hijo de Dios que era, aunque todo lo que hizo estuviera justificado por la cobertura real, ante los ojos de Dios, si estaban impulsados por intereses personales, el final sería lo mismo, insatisfacción.    Observe, v.1-2, quiso ser feliz con la alegría, diversión y los bienes, no lo logró. El v.3 se dedico a tomar mucho vino, v.4-6 se dedico a construir todo lo que estuviera a su alcance,   v.7 se hizo de muchos siervos y siervas, v.8-9 se engrandeció su fama por la mucha riqueza, poder y fama.    En fin dice los vv. 10-12, no negó nada a su cuerpo de lo que hay en este mundo  y termino peor de cómo cuando comenzó, desilusionado, decepcionado e insatisfecho.

Bueno, la lección es esta, nunca imitemos los malos ejemplos, aun cuando las intenciones sean buenas pero si los medios son malos, no los sigamos.   La intención de Salomón era comprobar la plena realización en su vida, llegar a ser feliz. Y claro, esos deseos no son malos, el problema es cuando se buscan las cosas sin tomar en cuenta a Dios, sin seguir los parámetros permitidos por Dios, cuando se hacen solo impulsados por la carne o los intereses personales.  No soga este mal ejemplo de Salomón, que aunque era un hijo de Dios, tomo caminos incorrectos para alcanzar aquello que solo se logra siendo obediente a Dios.  Como dijo Pablo imitemos los buenos ejemplos…

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