Vivir sin Dios la vida es nefasta

Día 246
Eclesiastés 1:12-
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Observe como inicia Salomón, “Yo el predicador fui rey sobre Israel en Jerusalén”.   Él va a hablar de experiencia en el pasado en cuanto a la apreciación de todo lo que hay debajo del cielo.  Salomón quiere mostrar cómo el ser humano aprecia o valora las cosas sin tomar en cuenta a Dios.  Primero, él decidió no tomar en cuenta a Dios en su vida y se inclinó a vivir bajo la perspectiva humana (1:12-18) obteniendo una nefasta conclusión.

Apreciar la vida sin la perspectiva de Dios es no valorarla tal como es.   Salomón con todo y la sabiduría que Dios le había dado desde el principio de su reinado concluyó que aun eso es molestia y trae dolor.    Lo que pasa es que cuando miramos las cosas que hay en este mundo, aun la misma bella creación, pero lo hacemos bajo nuestros propios criterios, con la vista humana; siempre o no la valoramos bien, o abusamos de lo que vemos.   Por ejemplo, con mucha frecuencia no  valoramos ni apreciamos los detalles que hay en todo lo que Dios ha hecho y tampoco  damos los meritos a él.   Cada detalle que hay en esta vida, en la naturaleza misma, en las personas, y el universo merecen reconocimiento a quien lo inventó y creó.

Así que, cuando miramos las cosas, la naturaleza, las personas y el universo mismo bajo la perspectiva de Dios, definitivamente, la vida es bella, el trabajo es bello, todo lo que se hace bajo el cielo, aun cuando sea cansado y a veces nos cause dolor, siempre habrá una actitud de reconocimiento y de gratitud.  Ya lo mencione, en esta parte de Eclesiastés, el proverbista está viendo la vida de manera retrospectiva, porque ya paso por todo en el pasado y por haber vivido sin el temor de Dios, en su propia sabiduría, no en la de Dios, porque no tomo en cuenta a Dios, él dice, mi vida fue nefasta, fracasé.

Es interesante, todo lo que hay en la tierra las ha hecho Dios, pero todo lo que el hombre hace con lo que Dios ha hecho y lo hace no para agradar a Dios sino para satisfacer sus propios intereses, deseos o caprichos, termina teniendo nada de valor, es vano, ilusorio, no pesa nada, no tiene reconocimiento alguno delante de Dios.   Es que vivir la vida sin Dios es nefasto, doloroso, sin sentido, sin dirección, es todo un fracaso porque el final es muerte.     Salomón termina diciendo, la vida está compuesta por círculos repetitivos, y aunque no está apoyando la filosofía espiral de la vida, dice, todo regresa a su lugar, y nada hay nuevo, porque todo ya existe, nadie crea algo nuevo, Dios ya lo sabe, él lo inventa.

La vida bajo la perspectiva de Dios es un regalo bienaventurado que debemos aprovechar, custodiar, cuidar, y valorar.  Solo hay una vida acá en la tierra, y después juicio.  Quienes ya tenemos a Cristo en el corazón, tenemos vida eterna, y debemos tener una actitud positiva para vivir, y todo el tiempo darle la gloria a Dios por todo cuanto hay en esta tierra, pero sobre todo, vivir para honrar a Dios el Creador y Dueño de todo.   Vivir la vida en Cristo es saberla vivir.  Vivir la vida sin Dios es no saber vivir.

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