Una actitud positiva sobre la vida

Día 245
Eclesiastés 1:1-11
Lectura de Eclesiastés 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Al leer los primeros 11 versículos del capítulo 1 de Eclesiastés nos hace pensar que el Proverbista Salomón tiene una actitud fatalista o pesimista de la vida y de lo que hay en este mundo.  Hay algunas posturas en cuando al tono, sentir, y actitud del escritor.

Su mensaje parece ser bastante negativo, pero en realidad el énfasis recae en lo positivo.  Esta postura trata de tomar en serio los pasajes pesimistas, pero opina que el mensaje principal del autor se halla en los llamados a disfrutar las dádivas de Dios en la vida (2:24-26; 3:12-14; 3:22; 5:18-20; 8:15; 9:7-10).  En medio de un mundo enigmático y hasta oscuro, se debe disfrutar los placeres sencillos de la vida.  Esta perspectiva ha venido cobrando fuerza en las últimas décadas.

Su mensaje es mayormente negativo pero finalmente positivo.  Este es el acercamiento de los conservadores que acepten que el mensaje del libro es mayormente negativo.  Toma en cuenta especialmente los últimos versículos del libro.  Interpreta el mensaje mayormente negativo como una perspectiva falsa que el autor adopta o cita a propósito precisamente para demostrar que no tiene sentido.  Dentro de esta corriente se puede distinguir por lo menos dos posturas diferentes.

 

Una postura es que en la mayor parte del libro el autor toma o cita la perspectiva de un mundo que excluye a Dios.  Utiliza la expresión “bajo el sol” para referirse al mundo desprovisto de lo que está arriba del sol, o sea, sin Dios.  Este es el acercamiento de Archer y de muchos estudiosos evangélicos conservadores.  Sin embargo, el Predicador ve vana la vida precisamente cuando contempla la obra de Dios en el mundo (cp. 6:1-2; 8:17). Cualquiera que sea nuestra interpretación, debemos tomar en serio la tensión entre los pasajes negativos y los positivos dentro del libro.

 

La vida sin Dios no tiene sentido. Toda la búsqueda y esfuerzos del hombre no tienen sentido cuando el hombre excluye Dios de su vida. Y debido a que las obras de Dios no se puede ignorar, entonces solamente una vida de servicio a Él puede dar valor y propósito a nuestra vida. “El propósito del libre parece enfocar que la auto-gratificación y la mundanalidad exitosa no traerán el verdadero contentamiento al corazón humano. La vida sin conocimiento y comunión para con Dios es vacía y sin significado. El hombre sí tiene un destino lo cual llame que haya cooperación para con Dios en una manera digna, y en eso se halla la verdadera paz para el alma…” (H.I. Hester, The Heart of Hebrew History, pág. 311). Rob Harbison.

La palabra clave es “vanidad” pues solo en el 1:1 la repite 5 veces. Lo primero que Salomón desea demostrar que la actitud del hombre sin una relación personal con Dios es solo vivir en la vanidad de todo y todo lo que hay en la tierra no tendrá valor alguno para la vida espiritual.  Salomón aunque parece tener una actitud negativa y pesimista, pretende enseñar la fotografía de la humanidad sin Cristo que va en busca del máximo bien lo cual no está en este mundo porque todo es vano.

 La vanidad del trabajo afanoso (v.3).   El trabajo no es malo, más bien Pablo escribió que quien no trabaja no tiene derecho de comer.  El no trabajar es una acción mal vista y es una posible oportunidad para la ociosidad que domina Satanás.  Lo malo es la motivación de quien trabaja porque aún el trabajo bueno y honesto adquiere una calificación negativa.  Si se trabaja por codicia, ambición, indiferencia u otras intenciones negativas, el resultado es malo.  Cuando se trabaja sin preocuparnos el fin, los medios y las causas, el trabajo puede viene a ser sin valor.  El trabajo debe glorificar a Dios.

         La vanidad en el transitar de las cosas (v.4-8). El hombre es transitable, inseguro, negociable, inestable, no tiene valor sin el temor de Dios en su corazón.  Nace, crece, desarrolla- muere y si no tiene a Cristo en su corazón, nada tendrá, nada vale (v.4).  El sol, el viento, los ríos y el mar son transitables y rutinarios en su vaivén.  Todo lo que hacen es lo mismo por orden de Dios y pertenecen a él.  Todo se mueve, pasa, sucede y cambia pero el que teme a Jehová permanecerá para siempre.

 La vanidad en el tiempo (v.9-11). Salomón concluye en esta parte que no hay nada debajo del cielo que no haya sido hecho, que es y que será.   En su experiencia, por lo vivido, y por lo revelado por Dios, considera que todo lo que vendría por muy novedoso que fuera, caería bajo esta misma perspectiva, todo sin Cristo es vanidad. Él dice, en el pasado se produjeron grandes cosas, en el presente se está produciendo lo mismo y lo que producirá el futuro será igual, las mismas motivaciones, el mismo fin y las mismas causas. Todo es repetitivo, nada nuevo hay bajo la perspectiva humana sin el temor de Dios.  Hay dos filosofías de la historia: la circular y la linear.  La circular es la que Salomón está usando en este punto donde la historia no tiene fin, todo es repetido, nada nuevo, no hay meta, no hay motivación, todo es un círculo vicioso.  La linear es la que propone un inicio en la creación, tiene una motivación que es la misma creación y estar en armonía con el Creador, propósito glorificar al Creador y la meta estar en la nueva creación con Cristo el Creador.

Lo mejor de todo es ver la vida como un regalo de Dios y la más grande oportunidad para hacer lo que él dispuso que hiciéramos cuando nos creó.   Aprovechar el tiempo para cumplir la voluntad de Dios con una actitud siempre positiva.

 

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