Lo que Dios espera de ti

Dr. Luis Gómez Chávez

Podríamos decir muchas cosas que Dios pide de ti, como tu tiempo, tu dinero, tu vida, tu familia, tu talento, tu ministerio, tu trabajo, tus habilidades, etc.   Y eso está muy bien, porque Dios espera eso de cada uno de sus hijos. Sin embargo, Dios espera que tú seas fiel a él en todo lo que eres, tienes y haces.  Por ejemplo si uno lee Deuteronomio 10:12, son cuatro cosas que Dios pide de sus hijos: que le temamos, que le sirvamos, que andemos en sus caminos, y que le amemos.   En Miqueas 6:8 Dios espera de cada cristiano tres cosas: practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios.   Luego Jesús en Marcos 12:30 pide solo dos cosas: amar a Dios y al prójimo.

Pensando en la Parábola del buen sembrador, lo que Dios pide es que le demos lo mejor, el 100% de todo lo que somos, tenemos y hacemos.   Hemos de explicar que el 30%, el 70% es equivalente al 100% porque es según la calidad de tierra.  Si analizamos esta parábola, lo que vemos son los pasos que se dan para la conversión de una persona. Primero oír la palabra de Dios (Mr.4:20). Este es la primera clase de terreno donde el sembrador regó la semilla que representa a las personas que escucharon el evangelio, la oyeron, les gustó, pero no hicieron más. Sin embargo, en el proceso que Dios usa para la conversión en una persona, este es el primer paso, que escuchen la Palabra porque por medio de esto, Dios produce fe.  Ro. 10:14 “¿y cómo creerán en aquel de quien no han oído?”.

El segundo paso, Mateo 13:23, Nadie creerá convincentemente si no ha entendido lo que cree.  Es por ello que el segundo elemento es “entender” lo que escucha y representa a la semilla que cayó en la tierra que estaba sobre piedras donde no puede echar raíz aunque nazca la planta. Tercer paso Mr. 4:20, Cuando una persona escucha la Palabra de Dios, el evangelio salvador y lo entiende libremente, conscientemente decide recibirla o aceptarla en su corazón.  Una tercera parte de la semilla cayó sobre espinos y maleza, y aunque había tierra, y todo parecía bien, la semilla nació y comenzó a crecer, más no dio fruto. Cuando la persona oye el evangelio, lo entiende a tal punto que responsablemente decide aceptarlo, pero no hay atención de parte de la iglesia en cuidarlo, no experimenta el crecimiento ni la meta  que Dios espera, que de fruto.

Este elemento determina el crecimiento espiritual no solo de cada creyente sino de toda la iglesia.  Aquí se forma el “gap” un abismo, vacío, una abertura entre teoría y práctica, entre palabras y hechos. Esta es la crisis teológica y eclesiológica. La persona que oye, entiende y recibe la Palabra, debe guardarla que equivale a obedecerla y vivirla (Lc. 8:15). En este punto es donde la iglesia y los creyentes viejos y nuevos hemos fallado. El cuarto terreno identificado por Jesús, la buena tierra, la que produce al 30X1, 60X1 y 100X1.     La obediencia del nuevo creyente, en su desarrollo espiritual natural, saludable, gradual y lógico, produce fruto (Mr. 4:20).  En esto es glorificado mí Padre en que valláis y llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos. Es más, Dios está interesado en que demos fruto, más fruto, mucho fruto, pero que el fruto permanezca.

Dios pide nuestra obediencia en todo.   En esto se demuestra que le amamos, en que obedecemos su Palabra. Cuando le somos obedientes, le amamos, le respetamos, le servimos, hacemos u voluntad, practicamos justicia, misericordia, le somos fieles en todo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s