Vive la vida, pero vívela bien

Día 231
Proverbios 27:1-4
Lectura de Proverbios 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

La Biblia habla de un rico insensato que tenía un concepto inadecuado sobre la vida y el tiempo. Jesús conto a sus discípulos una parábola sobre este rico: Las tierras de un hombre rico habían producido mucho. Y él razonaba dentro de sí, diciendo: “¿Qué haré? Porque ya no tengo dónde juntar mis productos.” Entonces dijo: “¡Esto haré! Derribaré mis graneros y edificaré otros más grandes. Allí juntaré todo mi grano y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años. Descansa, come, bebe, alégrate.” Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta noche vienen a pedir tu alma; y lo que has provisto, ¿para quién será?”.

El rey Salomón en Eclesiastés llegó a la conclusión que en esta vida, todo era vanidad de vanidades.  Probó en todo y con todo para ser feliz, pero nada de esto lo hizo feliz, al contrario, siempre se encontró en un inmenso vacío y todo por buscarlo inadecuadamente.   Jesús llamo la atención a sus discípulos porque cada día vivían afanados por la comida, la bebida, y el vestido en vez de aprender a confiar en Dios.    San Pablo da una contundente enseñanza sobre cómo vivir la vida.   El dice por un lado, que teniendo sustento y abrigo está contento con esto porque él sabe que la vida no consiste en riqueza, en comida, ni en fama, sino en vivir cada día para honrar a Dios.   Esto lo confirma en su filosofía de vida (Fil.1:21) donde dice: “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”.

En nuestro tiempo, muchas personas viven la vida como que si les perteneciera, como si este mundo nunca terminará, y como que su vida nunca se acabará.  Viven inadvertidos, sin preocupaciones, haciendo y deshaciendo todo con su vida, sin rendir cuenta a nadie.   Despilfarran el tiempo y la energía, que son los componentes de la vida.   Unos por un lado son fatalistas y pesimistas, viven la vida cada día al máximo,  en toda la dimensión porque saben que el mañana no les pertenece.  Por el otro lado, hay personas positivas y optimistas que viven la vida tranquilamente bajo la perspectiva de que la vida es larga, tienen mucho tiempo para disfrutar, así que la toman al suave, viviéndola paso a paso.

Ambas percepciones de la vida no consideran para nada a Dios quien controla la vida, quien es el dueño de la vida, quien decide hasta cuándo durará la vida.  Proverbio 27:1 nos presenta una de estas perspectivas, que por un momento, casi todos hemos caído al considerarnos dueños de la vida, y al vivir la vida sin tomar en cuenta a Dios.  Dice el v.1 “No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día”.   Sentirnos dueños de la vida, y que controlamos el tiempo es una de las cosas que hemos hecho todos los seres humanos.  Por ejemplo, sin pedir permiso a Dios decimos frase como “mañana te hablaré” “el Lunes te visitaré” “El próximo año llegaré para predicar o para pasear”  “Con el trabajo del próximo mes pagaré la deuda de la tarjeta”, “En 3 años termino mis estudios”, etc.

Esta es la masacre ocurrida en la madrugada del día, 20 de julio de 2012, en un cine de una ciudad de Colorado, donde un hombre armado con dos pistolas y un fisil arremetió contra todos los que esperaban para presenciar la película de Batman.  Este desquiciado, decide terminar con la vida de 12 personas en unos segundos y dejar 38 personas mal heridas, simplemente porque no valora ni su vida y mucho menos la de los demás.

¿No es eso abusar del futuro que no nos pertenece?  ¿No es eso hacerla de Dios cuando nosotros somos incapaces de agregar ni un minuto a nuestra vida?    Esta es la respuesta que Jesús les da a sus discípulos con respecto a la percepción de la vida. Dijo a sus discípulos: —Por tanto, os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. La vida es más que el alimento, y el cuerpo es más que el vestido. Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan, ni tienen almacenes ni graneros; y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que las aves! ¿Quién de vosotros podrá, con afanarse, añadir un codo a su estatura? Pues si no podéis lo que es menos, ¿por qué estáis afanosos de lo demás? Considerad los lirios, cómo crecen. No trabajan, ni hilan; y os digo que ni aun Salomón, con toda su gloria, fue vestido como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba, que hoy está en el campo y mañana es echada en el horno, ¡cuánto más hará por vosotros, hombres de poca fe! Vosotros, pues, no busquéis qué habéis de comer o qué habéis de beber, ni estéis ansiosos. Porque todas estas cosas buscan la gente del mundo; pero vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas. Más bien, buscad su reino, y estas cosas os serán añadidas.

Se da cuenta que nosotros somos dueños de nada, todo lo que somos y tenemos pertenece a Dios (Sal. 24:1), porque él es quien nos dio la vida, sostiene la vida, y determina hasta donde llega.  Por tanto la vida, que es el regalo más valioso que tenemos en este mundo, que es lo que identifica nuestro ser, que es lo que determina nuestra existencia, debemos saberla vivir.    Somos incapaces de hacer nada en cuanto a la duración de la vida,  ¿Quién de vosotros podrá, con afanarse, añadir un codo a su estatura?

Así que, mí querido compañero de lectura, aprendamos a vivir la vida bien.  Dice Pablo en Ef.5:15-16 “Aprovechando bien el tiempo porque los días son malos”.   “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida”.  Siendo fieles administradores de la vida, del tiempo, del trabajo, del dinero,  de la familia, de los talentos, de las habilidades, de las oportunidades, de los dones, y del ministerio (1 Co. 4:1-2).   Vivamos cada día dando gracias a Dios por la vida, tomando toda decisión con la aprobación de Dios, consultándole todo a él, haciendo todo en el nombre de Dios, haciendo todas las cosas para agradar a Dios, preocupándonos por hacer lo que Dios nos ha mandado hacer.

Aprovecha el tiempo y la vida para dar a conocer a Dios, para obedecer la Palabra de Dios, para hacer todas las cosas con la guía del Espíritu Santo, haciendo cada cosa impulsado por el amor de Dios y comprometidos con la misión que Jesús comenzó.  Hacedlo todo para la gloria de Dios, la vida se debe vivir para honrar al dador de esta.   Cuando se vive bien la vida, me refiero para honrar a Dios, no tememos lo que pueda pasar mañana, porque estamos en sus manos y él siempre se preocupa por nuestro bien.   Todo lo que venga para nosotros sus hijos, si es que obedecemos y le amamos, lo más seguro es que será lo mejor.

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