El valor de la buena reputación, ¿Cuánto vale tu reputación?

Día 218
Proverbios 22
Lectura de Proverbios 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Le invito a leer Proverbios 22:1 “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas y la buena fama más que la plata y el oro”. La Biblia en la versión Lenguaje Actual lo traduce: “Vale más ser conocido y respetado que andar presumiendo de rico”.   La palabra que Pablo utiliza para buena reputación en algunos casos es “buen testimonio” pero la que realmente utiliza es “irreprensible” que significa, sin mancha, sin tacha, sin censura, sin nada por lo cual puede ser señalado.  En otras palabras, reputación se refiere a una persona de respeto, de buen testimonio, buen ejemplo, de gran estima.

Los diccionarios definen reputación la opinión que se tiene de una persona, que puede ser por su prestigio o por su fama.  Ahora vuelva a leer el proverbio 22:1 “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas y la buena fama más que la plata y el oro”.  De mayor honra, valor, o estima es tener  buen nombre,  fama,  prestigio,  buen ejemplo,  buen record, o  buen testimonio, o  buena opinión que cualquier otra cosa. Acá, el proverbista utiliza un paralelismo análogo, que consiste en utilizar sinónimos, en la primera parte del proverbio usa “buen nombre” y en la segunda parte “fama”.

Pensemos ahora en la realidad de lo que más busca con preferencia el ser humano entre tener riqueza o buena reputación.  Definitivamente, el porcentaje mayor caería a favor de las personas que prefieren buscar denodadamente más el llegar a ser ricos y poderosos en dinero que en tener buena reputación.  ¿Qué escogería usted entre tener un millón de dólares  sin costo alguno o tener la reputación de que es honrado, respetado, bien educado y amable?  Es muy posible que algunas personas digan, prefiero ser honrado y pobre que rico y corrupto.  Sin embargo, hay pobres y corruptos como también hay ricos y honrados, pero son excepciones.

Lo que estoy tratando de decir es que el proverbista dice que la buena reputación vale más o  es mejor que la riqueza, oro, plata.  Ser honrado, leal, honesto tiene más valor que la mucha riqueza.   Si nuestra preferencia fuera esta, ser honrado, respetable, leal y honesto más que la riqueza, nuestra sociedad sería verdaderamente hermosa, porque no existiría corrupción, traición, deslealtad, egoísmo, individualismo, materialismo, sino una sociedad de amistad.

Esto es imposible alcanzarlo en toda una sociedad, pero puede alcanzarse de manera individual.   ¿Por qué no comienzas tú a darle mayor importancia a la buena reputación, al buen comportamiento, a una ética correcta, a la vida acompañada de valores  como la honradez, la lealtad, la sinceridad, y la honestidad?    La buena reputación debe comenzar en tu casa, si, allí con tu propia familia al ser responsable, acomedido, esmerado, servicial, sincero, honesto, leal, trabajador, buen ejemplo, respetable, honrado en todo, educado, amable, servicial, y amigable.  No trates de tener buena reputación afuera como prioridad, sino trata de ser respetado, que tengan buena opinión de ti en tu propia casa, que tus hijos o tus padres tengan un buen concepto de ti, que tu familia se sienta orgullosa y honrada por lo que tú eres, no por lo que tú tienes.   Una vez logres ser respetado, y tener buena reputación ante tu propia familia, puedes pasar al siguiente nivel.

La Biblia dice, que si no sabe gobernar tu propia casa, como podrás gobernar a la iglesia, o tener buena reputación afuera.   Si intentamos tener buena reputación afuera antes que en el hogar, entonces se aplica el dicho, “candil de la calle y oscuridad de la casa”.    O como diría el proverbista, “Me dieron a cuidar mi viña, y mi viña que era mía no cuide”.   Con mucha frecuencias estamos más preocupados por el que dirán de la gente, por portarnos hipócritamente bien afuera, que los demás tengan una opinión elevada de nosotros, y que nos honren por la buena reputación que tenemos y nos gastamos todo con tal de convencer a la gente que somos lo máximo, cuando en la casa tenemos una pobre o nula reputación ante nuestros hijos o padres.

Es tiempo de hacer equilibrio.   Esforcémonos porque Dios se sienta honrado y tenga una buena opinión por nuestro buen comportamiento o buena reputación.   Si logramos esto, nos será fácil tener una buena reputación dentro del hogar, y nuestra gente dentro del hogar tendrá una opinión o un concepto elevado de nosotros.    Tendiendo la aprobación y una buena opinión de Dios y de nuestra familia sobre nuestra reputación, fama, prestigio, con esto basta. Lo que la sociedad diga, es secundario.   Sin embargo, si Dios me aprueba, si mi familia me aprueba por la buena reputación, la sociedad no puede hablar diferente, lo más seguro es que mi reputación será la misma en el trabajo, en la iglesia, en la escuela, en la calle y en todo lugar.

Vamos, no es tarde para mejorar.    Aun podemos levantar nuestra reputación.  Olvida tu pasado, no que detengas por tu presente, solo mira la buena reputación que puedes tener en el nuevo futuro que puedes tener si tan solo decides hoy ponerte a cuentas con Dios, con tu familia y con los demás.   Despójate del viejo hombre, y vístete del nuevo hombre en Cristo y como dijo Pablo, olvidando lo que queda atrás, prosigo hacia delante, hacia la meta del supremo llamamiento, mirando solo a Cristo, para ser como es él.

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