El valor de la instrucción

Día 197
Proverbios 12:1-15
Lectura de Proverbios 2016
Dr. Luis Gómez

Cada capítulo que escribe Salomón contiene una serie de proverbios que declaran lecciones específicas  para una vida mejor sobre esta tierra.   La instrucción en una persona es de suma importancia, y me refiero a la instrucción formal e integral.  El versículo 1 comienza con eso, que se debe amar la instrucción  aunque se sabe que eso no es fácil, requiere mucha disciplina.  Estudiar, aprender, instruirse requiere responsabilidad, disciplina, tiempo, costo, desvelos, amor, deseo, dedicación, y perseverancia.   Las personas que se instruyen adquieren conocimiento que les ayuda a vivir mejor, a saber vivir, y valorar la vida, pero también responsabilidad para comportarse de acuerdo al nivel de instrucción que han recibido.

La instrucción debe ser integral, y los padres han de inculcar eso en sus hijos, pero dando el ejemplo propio con sus vidas, pues el padre debe mostrar al hijo de su propia dedicación al aprendizaje constante, y al empeño de superación diaria.    La instrucción debe ser secular y espiritual.  Los padres deben enseñar a sus hijos que la instrucción formal y profesional en esta sociedad es la escalera hacia la superación.     Sin embargo han de insistir que toda superación sin la formación espiritual, sin la instrucción bíblica puede llegar a tener muy poco valor delante de Dios.   La clave está en buscar el temor de Dios, la sabiduría de Dios, y luego esforzarse por prepararse intelectualmente con la guía y el temor de Dios.  Dice la segunda parte del v. 1 “Tonto es el que aborrece la corrección”.

Cuando la instrucción que nos dan los padres es integral, quiere decir que toma en cuenta la instrucción basada en la Biblia, y la instrucción escolar, la que nos lleva a ser un profesional.   Es grato ver y saber que nuestros hijos, sirve a Dios con temor y fidelidad mientras gradúan de una universidad como profesionales.  Es la mejor herencia que los padres podemos dejar a nuestros hijos, y creo que esa es la tarea que Dios espera que hagamos con los hijos: mostrarles el camino a Cristo (Prov. 22:6), y patrocinar todos sus estudios para que lleguen a ser profesionales (Salmo 144:12).   Es que los hijos buenos (v.2) los que se instruyen, los que reciben la corrección, los que aceptan la disciplina de Dios, los que se esfuerzan por tener una instrucción diaria que fortalezca su relación con Dios y los que con esmero, esfuerzo, y dedicación estudian todos los días hasta alcanzar la meta intelectual, de ser profesionales.

Una persona bien instruida en la Biblia y en una carrera profesional, vale mucho para la sociedad, para la iglesia, para la familia, y para sí misma.  En todos los tiempos, el instruirse integralmente, siempre es lo mejor.    Así que, como padres instruyámonos todos los días con la Palabra de Dios, y aceptemos las correcciones que nos hace, y como padres nunca dejemos de instruir a nuestros hijos y motivarlos a que se preparen para su futuro, pero teniendo una preparación guiados por el temor de Dios.  Nunca es tarde para aprender y nunca se es demasiado joven o viejo para instruirnos, toda la vida es una escuela de aprendizaje, cada experiencia, situación, o circunstancia de la vida es una oportunidad para aprender.

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Lo que debemos hacer

Día 196
Proverbios 11:15-26
Lectura de Proverbios 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Es increíble la cantidad de temas que aborda el Predicador en el libro de Proverbios y todos arropados por el manto de un solo tema central  que él desea dejar bien claro en la mente de cada  oyente.  El tema central de todo el libro es el mismo con el que termina Eclesiastés 12 donde dice que el fin de todo su discurso es teme a Jehová y apártate del  mal”Desde el inicio de Proverbios, el escritor inicia diciendo que “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová”.    La idea de Dios al dar esta palabra al rey Salomón es que cada persona aprenda sobre lo que debe hacer y lo que no debe hacer, y por esa razón menciona muchos temas sobre las cosas que no se deben hacer y se puede lograr si estamos viviendo bajo el temor de Dios.

En los vv. 15 al 26, Salomón escribe sobre 4 temas que describen 4 cosas, 3 de ellas que no se deben hacer y una que si debemos hacer como hijos de Dios que somos.  Es más, toda persona aunque no tenga el temor de Dios en sus corazones no debe hacer para bien personal, familiar y de la sociedad.  Como lo mencione a la iglesia  en el estudio de ayer por la noche en el contexto de la autoridad espiritual, que el obedecer a toda autoridad trae beneficios a todos.    En este caso, en los vv.22 al 26 el hacer lo correcto trae también muchos beneficios.   Es por eso que habla de la mujer vacía del corazón, de las personas que toman lo ajeno, quienes jamás están satisfechas y quieren más, y de las personas que disfrutan al dar  de lo que tienen.

Lo que debe hacer toda persona es buscar la sabiduría de Dios para que su corazón este lleno del amor divino.  Porque una mujer vacía del temor de Dios es comparada con un zarcillo de oro en el hocico de un cerdo.   Esta comparación de la mujer con un zarcillo de oro representa la belleza externa por la cual muchas mujeres están más preocupadas que por el adorno interno del cual Dios se agrada más.    Imagínese lo que hace el cerco con el hocico, y de que sirve que lleve cargando una joya, un diamante, algo tan preciado si lo ensucia con lo que hace.    Es por ello que el predicador está diciendo que lo más importante en una mujer es llenar el vacío espiritual, el vacio interno, el del corazón, permitiendo que el temor de Dios es lo que determine su adorno externo.  ¿De qué sirve que la mujer se embellezca externamente y se ponga todos los atuendos mejores, los más caros, los más bellos si en el corazón no es feliz, no tienen lo más importante que es el temor de Dios?  Por favor mujeres, no hagan esto.    Es lo mismo que dice el final de Proverbios 31.

En oposición a quienes les gusta robar y ambicionar, Salomón presenta la mejor medicina que es la generosidad.   La persona que se desvive porque nunca está satisfecho con lo que tiene y quiere más, en vez de repartir al que lo necesita, es capaz de robar para tener más.  Es interesante lo que dice el v.24, quien tiene esta linda virtud de la generosidad es la persona que Dios mas bendice, porque siempre recibe recompensas de Dios.  Y el que roba, en vez de aumentar su capital, a su pobreza se encamina.   Tarde o temprano, lo que ha robado se le termina, o es descubierto por sus robos y le quitan hasta lo que no ha robado.   Nuevamente el v. 25 resalta la virtud de la generosidad que no es más que amor, porque no da de lo que le sobra, lo que ya no le sirve, lo que no le queda, lo que no le gusta, sino que simplemente es generoso, reparte, da porque de esa manera sabe que cosechara, quien siembra generosamente, de esa misma manera cosechará.   El v. 25 es la tesis y el v. 26 es la antítesis, lo opuesto. Podría decirse que estos dos versículos forman un paralelismo de contraste.   El ambicioso es aquel que acapara todo cuanto pueda sin importar que los demás se queden sin nada. El ambiciosos es egoísta, materialista, y eso cae mal al pueblo, y lo triste es que nunca llega a ser feliz por lo que tiene.

Mis amados, esto es lo que debemos hacer, hombres y mujeres demos más importancia al hombre interior, al corazón, al alma, a la mente, que estas estén en buena relación con Dios.  Según como este el corazón en relación con Dios así será nuestro hombre exterior, la manera como nos vestimos y nos embellecemos.     Por favor, seamos generosos con todos, demos lo mejor sin esperar que nos lo devuelvan, pero sea generoso siguiendo el orden de prioridad, generoso con Dios, con su familia, con la iglesia y por ultimo con los demás.   Nunca se atreva a robar, pero el robo no solo se refiere a dinero o cosa materiales, no, también incluye el tiempo, el ministerio, la familia, todo lo que no es suyo no lo debe tomar.   Jamás deje que dentro de su corazón se levante la ambición como una planta que crece, porque esta no deja ser feliz, nunca se llega a estar satisfecho.   En vez de eso, aprendamos a confiar más en Dios, y a depender de él, vivíamos en contentamiento basados en la relación intima con Dios.

Lo bueno de saber escuchar

Día 195
Proverbios 11:1-14
Lectura de Proverbios 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

La buena comunicación se da cuando el emisor da un mensaje tan claro que el receptor lo recibe y lo entiende exactamente tal como fue dado originalmente. En este proceso de comunicación hay tres elementos importantísimos, el que habla sabe comunicar el mensaje, quien recibe sabe escuchar el mensaje, y el mensaje es muy claro de entender.  Yo deseo detenerme en el segundo elemento, el receptor del mensaje, o sea quien escucha todo lo que la otra persona está diciendo.

No sé si por naturaleza, por cultura o por vicio, pero generalmente, nos gusta más hablar y que nos escuchen.    Los seres humanos nos cuesta quedarnos callados, y nos cuesta escuchar.  Ahora bien, cuando me refiero a escuchar, hemos de aclarar que el saber escuchar es un arte, lo que significa poner esfuerzo, interés, y dedicación.  Es que no solo es oír los ruidos, sino poner atención, dedicación, esfuerzo e interés a cada cosa que es pronunciada por el emisor.

Que alegre es encontrar a personas que les gusta escuchar con atención e interés lo que la otra persona les está diciendo. Utiliza la empatía, para identificarse con el que está hablando,  familiarizarse con lo que está comunicando y finalmente obedecer lo que se le está pidiendo. Aquí es donde comienza a definirse el arte de saber escuchar, porque por hacerlo es que se puede evitar muchos dolores de cabeza, cometer errores, tomar decisiones incorrectas, etc.  Me refiero a que cuando la persona sabe escuchar, selecciona lo que es bueno, lo que le ayuda o beneficia, lo que está de acuerdo a sus proyecciones y visiones, y lo que va de acuerdo a su identidad.

El proverbista Salomón dice: “Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay seguridad” (11:14).    Desde  proverbios 1 hasta el 9, hay más de 11 veces donde el padre y la madre están hablando a su hijo quien pone atención a lo que le dicen, escucha cuidadosamente, y finalmente se espera que obedezca pues esto garantizará su vida.    Por un lado hay una comunicación clara del mensaje acompañado de amor, sabiduría, y tacto al decirlo como excelentes consejeros, pero por el otro lado está el hijo respetuoso, atento, interesado y deseoso de escuchar el consejo de sus padres, de sus mayores, de quienes tienen mucha experiencia y de las personas que más les aman y les desean todo lo mejor.

Al llegar a Proverbios 11:14 el Sabio Salomón revela una de las grandes verdades inequívocas.   Cuando no hay una sabia dirección, lo más seguro es que llegue la anarquía, el caos, el desorden, y las confusiones.  Todo mundo dirá que tiene la razón, todo mundo dirá que tiene la verdad, la autoridad y que se le debe obedecer.  Y nadie querrá escuchar lo que el otro quiere decir, porque no cree que necesita escuchar, se forma una sociedad arrogante, autosuficiente, e independiente.   Una sociedad formada por personas que creen que todo lo saben, y que no tienen por qué ser aconsejado por otra persona, menos cuando es menor de edad. Sin embargo, una persona, un matrimonio, una familia, una iglesia y un país completo pueden fracasar si quienes los dirigen no saben dirigir, y no pueden hacerlo porque se creen autosuficientes y no saben escuchar a los demás.

Saber escuchar es un arte, es una necesidad, y es una buena disciplina.  No quiere decir que todo lo que escucha o le digan o le aconsejen tendrá que hacerlo, no.   Todo mensaje debe ser filtrado, analizado y comparado con sus ideales, identidad, convicciones, valores y sus proyectos.   El texto dice, “en la multitud de consejeros hay sabiduría” no dice que todos los consejeros son sabios y lo todo lo que dicen es sabiduría, sino que en el ejercicio de acompañarse de consejeros, de buscar a otras personas para escuchar su opinión, sugerencia y consejos allí puede estar lo que más le conviene a usted.

Escuchar la opinión, la sugerencia y el consejo de otra persona indica que usted antes de tomar una decisión, se percata de estar seguro que la decisión es la correcta.  Muchas veces, es la otra persona quien tiene la mejor perspectiva de las cosas diferente a la que uno puede tener y esta viene a ser la mejor sugerencia.  Por otro lado, usted no está obligado a seguir y hacer todo lo que escucha, sino que es responsable de analizarlo y examinarlo.    Pablo dice, “recibidlo todo, retened lo bueno”.

Así que, se ha comprobado que las personas que tienen la capacidad de escuchar son las personas más indicadas para saber aconsejar.   Saber escuchar es un arte, y quien sabe hacerlo garantiza un mejor porvenir.   Aprendamos a escuchar al mejor consejero, a Dios, porque él tiene la mejor palabra para nosotros.  Sus consejos son tiernos, sabios, beneficiosos, exactos, y oportunos.   Dediquemos todo el tiempo que sea necesario para escuchar la Palabra de Dios porque esta nos puede hacer sabios y perfectos para toda buena obra.    Hay un dicho que dice, el que escucha consejo no llega a viejo, pero si llega a viejo será un sabio viejo, alegre, fuerte y lleno de vida.

Si quieres vivir más, teme a Jehová

Día 194
Proverbios 10:22-32
Lectura de Proverbios 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

En todos los tiempos, los humanos han luchado por alargar su juventud o mejor dicho alargar el tiempo de vida sobre la tierra sin poderlo lograr.    La ciencia en todos los tiempos ha fracasado en este intento ya que la segunda ley de la termodinámica confirma que todo tiende a envejecer sin poder hacer nada.   La segunda ley de la termodinámica es el fuerte argumento en contra de la teoría de la evolución quienes afirman que el ser humano experimenta un proceso de evolución para mejorar o rejuvenecer. La segunda ley de la termodinámica sostiene que el ser humano en la medida que pasan los años, no solo su piel, sino el mismo organismo tiende a envejecer después que ha alcanzado la edad adulta y nada ni nadie puede detener ese proceso establecido por Dios.   El salmo 90:10 confirma que 70 son los años de vida en promedio de los humanos, y 80 aun con algunos achaque, y quienes llegan a los 100 son pocos y en una condición de vejez sorprendente.

¿Quién no quiere vivir mucho más del promedio establecido por Dios?   Es interesante saber que hay personas que con tal de no llegar a un estado de vejez o de dependencia de algo o alguien, prefieren morir por los 65 a 70 años, aunque son pocos.    Son muchos y la mayoría que desean vivir mucho más de los 70, si es posible llegar a los 100, claro con buena salud, en condiciones de felicidad, y tranquilidad.    En Proverbios 10:22-32  Dios da la fórmula para vivir mucho más del promedio, y es por medio de vivir bajo el temor de Dios.

¿Por qué el que teme a Jehová tiene más posibilidades de tener más larga vida sobre la tierra?   Quien teme a Dios, vive en alegría y el cuerpo se recrea, se renueva opuesto al malo que se entristece, y cada vez su cuerpo por la clase de vida que lleva se envejece.  Claramente dice el v.25 que el sabio que teme a Dios permanece para siempre.    Es el v. 27 que nos declara firmemente que el justo, el sabio, quien teme a Dios, a este se le aumentarán los días mientras que los años de los malos le serán acortados.     El v. 30 dice que los justos no serán removidos jamás, mientras que los malos no podrán habitar en la tierra.

Quien no tiene temor de Dios anda en caminos peligros, haciendo cosas malas, está en caminos de pecadores. Los insensatos se divierten haciendo lo malo, lo arriesgado, lo peligroso.    Les gusta estar en los lugares de muerte, en horas de maldad, haciendo cosas que atentan contra la vida.  No les importa la vida, no aman sus cuerpos, pues ingieren veneno que destruye el organismo, se alimentan desordenadamente, sus palabras provocan enemistades, y por su orgullo o soberbia traen caos a sus vidas y a las de sus familias.

El salmo 1 y el 15 dicen que la senda de los malos perecerá, y el impío no podrá permanecer para siempre. Muchos mueren prematuramente, por accidentes, por enfermedad, por conflictos armados, por pleitos personales o simplemente por estar en los lugares, horas y con las personas menos indicadas.    Lo mejor que podemos hacer es vivir bajo el temor de Dios porque eso nos lleva a no hacer lo malo, ni estar en los lugares malos, a cuidar nuestro cuerpo, a amar la vida, a ser feliz y disfrutar la vida.   Viva feliz, viva con Cristo en el corazón.  Viva eternamente con Jesús en el corazón.

La disciplina bien ejecutada

Día 193
Proverbios 10:10-16
Lectura de Proverbios 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Siempre que se habla de disciplina, la mente de los presentes emprenden un viaje cada una por separado, algunas se unen en criterios más otras no, algunas están de acuerdo, más otras no, todas las mentes piensan muy diferente.   En cuanto a la disciplina, hay muchos que consideran que es muy necesaria, pero otros sostienen que no es necesaria.  Es más, hay iglesia que consideran que la disciplina no es para que se practique, que es Dios el único que puede disciplinar.  Mientras que hay otras iglesias que si la practican pero entre ellas hay unas que abusan al considerar todo acto como digno de disciplina.   Sin disciplina hay caos que termina en anarquía, pero donde todo es pura disciplina se corre el peligro de llegar a una dictadura legalista.

La Biblia es clara al decir que se debe disciplinar, pero que se debe saber disciplinar.   Me llamó mucho la atención del v.13 que dice: “Mas la vara es para las espaldas del falto de cordura”. ¿Quién es una persona falta de cordura?   Ahora lea desde el v.10 en adelante.   El que guiña el ojo acarrea tristeza, y el necio de labios será castigado o disciplinado.  ¿Quiénes son los que guiñan los ojos?  ¿Para qué y cuándo guiñan los ojos algunos?  ¿Con quiénes relaciona usted la acción de guiñar los ojos?  Son los necios, los rebeldes, los que causan desorden, caos, y ellos deben ser disciplinados a tiempo.   Los faltos de sabiduría, temor y cordura causan violencia, lo cual despierta odio y rencilla entre ellos mismos  trayendo así el desorden, el caos y la anarquía por no haber disciplina preventiva.

Ahora deseo detenerme en el punto de lo necesario e importante que es la disciplina en todo lugar: sociedad, escuelas, iglesias, y familias.    Si no se establecen reglas de conducta y comportamiento, solo se crea desorden.   Pero si hay reglas de conducta y comportamiento, también debe existir castigo, disciplina, con secuencias cuando no se siguen o se obedecen las reglas.  Una sociedad, un sistema escolar, una iglesia y una familia sin standares disciplinarios solo están promoviendo una anarquía, caos, desorden sin límites.   De manera que si hay ley, reglas, y normas, debe haber castigo o disciplina por no cumplirlas.

Pensando en las escuelas, en las iglesias y en las familias, la disciplina debe ser más que correctiva, esta debe ser preventiva. La disciplina más que justiciera debe ser prudente en el sentido de saberse ejecutar: con propósito, con amor, con pedagogía, y quien la ejecuta debe hacerlo con ejemplo moral, con el cuidado necesario, y consciente que no es para destruir o vengar sino para enseñar, ayudar, restaurar.  Quiere decir que para que sea preventiva, se está pensando que se da a tiempo, cuando es oportuno, en el momento ideal, antes que sucedan las cosas.   La Biblia dice en Prov. 22:6, “Instruye al niño en su camino y cuando este sea grande no se aparte de ella”.

La disciplina debe ser correctiva, preventiva, a tiempo, con propósito pedagógico, pero también debe saberse ejecutar.    El v. 13 tiene varios elementos de disciplina a tomar muy en cuenta, lo cual va en contra de la posición errónea de los psicólogos de este tiempo, mas la Biblia lo autoriza.  1) Los padres deben disciplinar a sus hijos, cuando esto lo amerita o ellos se lo merecen.  2) Un instrumento bíblico de disciplina para los hijos es la  vara.  El Salmo 23 dice que el pastor usaba dos instrumentos de disciplina, protección, y rescate, el bastón o callado y la vara.  3) Cuando se aplica la disciplina con la vara debe saber que el lugar adecuado es en la espalda llegando a las asentaderas pues en ese lugar no hay partes que lastimen al disciplinado y pueda convertirse en abuso.  4) Esta clase disciplina tiene su tiempo y eficacia, cuando los hijos son pequeños de esa manera es preventiva, correctiva, pedagógica, es en el tiempo oportuno. 5) Por último, la disciplina es para quienes se lo han ganado, cuando hayan violado las normas, las reglas que anticipadamente se les ha dado a conocer.

Cuando en las escuelas, en las iglesias y en los hogares no hay disciplina se corre el peligro de que se dé falta de respeto, rebeldía, erosión de valores, constantes desordenes, muchos problemas, hasta anarquía.   No disciplinar es un principio anti bíblico, pues Dios dice en su Palabra que los padres que detienen el castigo a sus hijos aborrecen, y Dios al que ama disciplina.  La disciplina es por amor, con amor y para crear amor y mejores personas.   Tenga cuidado en la manera que esta disciplinando a sus hijos, la disciplina es un medio para enseñar, formar, equipar y preparar a los hijos para saber vivir en este mundo, y los buenos hijos forman las buenas iglesias, y las mejores sociedades.

La disciplina a tiempo, cuando es justo, y bien ejecutada es lo que hace hijos obedientes, educados, respetuosos y amorosos. Discipline, pues eso no es malo, pecado delante de Dios es no hacerlo como Él lo enseña en su Palabra.

Beneficios por tomar consejo

Día 192
Proverbios 10:1-9
Lectura de Proverbios 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Seguramente ya escucho el refrán que dice, el que recibe consejo no llega a viejo.   La interpretación puede variar según la perspectiva de cada uno, pero en mi parecer, hay dos cosas que tomar en cuenta.  Uno, es la actitud sensible de tomar o escuchar consejo de otra persona, implica humildad.  Dos, el resultado de escuchar consejo, es que vivirá mucho mejor, porque posiblemente, no ande en lugares peligrosos  y con personas que pueden ofrecer seguridad.  Por consiguiente, vivirá mucho mas, y en seguridad, aunque si llegara a ser viejo pero feliz.

En los versículos 1 al 9  encontramos esta misma realidad. Los padres son los consejeros, y donde hay multitud de consejos, ahí hay sabiduría.  Los hijos son los aconsejados, mejor dicho, todo aquel que desee oír y recibir consejos.   Si todos tuviéramos la humildad y sensibilidad para escuchar y agarrar consejos, la sociedad en que vivimos sería diferente, habría menos problemas, violencia, corrupción, y muerte.    Sin embargo, hay otro aspecto para que se de este estado de bienestar, paz, armonía, y sanidad, y es que todos deberíamos estar listos, aptos, dispuestos para ofrecer consejo a todos aquellos que lo necesitan.  Tanto el que aconseja como el aconsejado deben estar dispuestos, el uno a enseñar, guiar, orientar  y el otro a escuchar, recibir, y poner en práctica los consejos, sugerencias, y guías que recibe.

El sabio alegra al padre, pero el necio entristece a la madre (v.1).    No olvide que el sabio es quien escucha, agarra y pone en práctica los consejos de sus padres y de quienes le aconsejan.  El necio es el soberbio, orgulloso, autosuficiente, que cree que no necesita la ayuda, consejo, guía, sugerencia de los demás, comenzando con los padres y menos de otros.    El sabio es que hombre o mujer prevenida, es muy inteligente al planear, trabajar, y administrar bien los recursos, es un excelente mayordomo. (v.3-4).   El necio es haragán, negligente, perezoso, confiado y dormilón (v.5).  El sabio tiene probabilidad de llegar a ser rico, mientras que el necio llega a ser pobre (v.5-6).  Finalmente, el sabio recibe y obedece no solo los mandamientos de Jehová y de él recibirá mucha bendición, pero el necio caerá (v. 8).

En fin, quien camina en rectitud, en integridad, en buena relación con Dios camina súper confiado porque sabe que Dios lo ayudara siempre, mas el necio será quebrantado (v.9).   Escuchar esto debe hacernos reflexionar a quienes somos sus padres que tenemos la más hermosa oportunidad, el más grande de los privilegios, el de perpetuar en nuestros hijos los mejores valores que ser humano puede recibir, el amor de Dios.   Aunque hay muchos valores, me llama mucho la atención el saber que nosotros los hijos de Dios debemos ser sabios, ser modelos de sabiduría, ser los tutores  para nuestros hijos, vecinos, compañeros, en fin a todo el prójimo.  No perdamos tiempo y enseñemos la sabiduría de Dios a nuestros hijos porque los días son malos, los tiempos difíciles, y la vida es corta.

Cualquiera que sea que te de un buen consejo, que agrada a Dios, y esta de acuerdo a la Palabra y la moral,  no lo eches en saco roto, escúchalo, analízalo, fiítralo a la lus de la Palabra, y en oraciój, aprovéchelo.

El arte de saber hablar

Día 191
Proverbios 10:18-21
Lectura de Proverbios 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Una de las cosas que los padres más anhelan con sus hijos recién nacidos es que digan “papá, o mamá” o mejor dicho que comiencen a hablar.  Todo lo contrario pasa, es muy triste y doloroso para un padre al saber que su recién nacido, nace con la discapacidad del lenguaje.  El “habla” o el “hablar” es una parte indispensable en el desarrollo normal del ser humano.   No he investigado acerca de lo que dice la ciencia, sobre  si una persona que nazca con la limitación del habla es por causa genética.

No me quedaré en este enigma, sino que me enfocaré a las personas que hablan.   Hay dos grandes extremos en cuando a hablar, por un lado existen personas que no pueden vivir sin hablar, y hablan tanto que no dejan que los demás hablen.  Popularmente se ha llamado a estas personas, los que hablan hasta por los codos, o parecen loros, etc. Es probable que usted  conozca a alguien o es amigo de una persona así, que habla demasiado hasta el cansancio.  Todo el tiempo se pasa hablando, no se cansa de hablar, no se sabe de dónde saca tanto sobre lo cual hablar.  En el otro extremo están los que se necesita una grúa para hacerlos hablar, pues hablan solo lo necesario, “si” “no” “tal vez” “es posible” “cierto” “bien” “mal” etc.   Necesita contestar, explicar, detallar, ampliar con palabras, pero sencillamente no dice nada, dice que es de pocas palabras.

Ante estos dos poderosos extremos, se encuentran los impacientes, desesperados o los sabios, pacientes y buenos comunicadores, que sabe hablar lo que se debe hablar y en la mejor manera que se espera que se hable. Unas personas atribuyen el poco o mucho habla al temperamento o al carácter.    En este caso, muchos se desesperan, se impacientan y hasta se enojan al ver a las personas que no hablan, no reaccionan, no dicen nada cuando es necesario que lo hagan.  Pero hay personas que se mantienen tranquilos, entienden,  proceden con sabiduría y hablan correctamente a pesar del silencio de los demás.

El libro de Proverbios tiene muchos textos con respecto al acto de hablar, que no es simplemente hablar o decir palabras y palabras.   Por ejemplo, Prov. 10:18-21 presenta algunos principios acerca de cómo saber hablar, descartando el concepto que hablar es decir palabras, responder a una pregunta, o no quedarse callado.  El no decir palabra alguna cuando es necesario decirla es no decir la verdad.  Guardar un sentimiento de odio con tal de no reconocerlo, expresarlo, confesarlo es considerado, labios mentirosos y necio el que habla lo que no debe hablar.   Otro principio digno de tomar en cuenta esta en el v.19 donde hay un paralelismo antitético, quien habla demasiado corre el peligro de hablar lo que no debe hablar, hablar de más, y esto puede convertirse o en calumnia, falso testimonio, hablar de la gente, u ofender a alguien, y eso es pecado.   El que refrena, o sabe detener sus palabras o cerrar sus labios cuando es tentado a hablar, pero es necesario callar, es sabio y prudente.

Finalmente, en los v.20-21 compara la lengua del justo con la plata escogida.    Una persona justa habla lo que debe hablar, habla lo que la gente necesita escuchar, habla solo lo que sabe que ayuda a los demás, ayuda a su edificación.    Dice la verdad, habla con la verdad, confronta con la verdad, pero lo hace con sabiduría, tacto, y amor.    Lo opuesto es la lengua del impío, habla sin miramiento, habla descuidadamente, habla sin sensibilidad, habla sin precaución, habla sin amor.   Resultado de este tipo de hablar es ofensa, golpea, lastima y hasta divide.

Hay otros textos en Proverbios que exhortan al buen hablar y amonestan al que habla mal (12:17,15:1, 28,16:1, 29:5).   El problema acá no es si habla mucho o habla poco, sino sobre la calidad de lo que habla sea poco o mucho.  Ambos pueden ser sabios al hablar, ya que muchas veces es necesario hablar y callar es como otorgar, pero muchas otras veces hablar demasiado sin cuidado es necedad.  Por lo tanto, lo que debe regir nuestro hablar debe ser la sabiduría que Dios nos da, hablar basado en la Palabra de Dios, hablar controlados por el Espíritu Santo, hablar saturados del amor de Dios y hablar comprometidos con la misión de Jesús.

Así que, la enseñanza de este día es a esforzarnos en hablar bien.  Antes de hablar, piense lo que va a decir, mientras habla diga las palabras con sabiduría, amor y propósito, después que ha hablado aprenda a escuchar lo que le dicen los que lo escucharon.  No es el mejor comunicador el que habla mucho, ni el que habla poco, sino el que dice lo que debe decir en la manera correcta como lo debe decir y en el momento que las debe decir.    Todo el tiempo, debemos hablar, pues Dios nos dejó la lengua para comunicarnos, solo que al hacerlo, debemos usar la lengua para dar honra a Dios, edificar a los demás, y contribuir para que el evangelio avance.

Es Santiago quien da las reglas sobre cómo hablar, léalo, entiéndalo y practíquelo, 1:19-22.   Aprenda a escuchar, aprenda a reaccionar, aprenda a hablar, pero practique lo que dice, y enseñe lo que vive.  Antes de hablar, reaccionar o quejarse, escuche a Dios primero.   Por favor, hablemos lo necesario, hablemos lo que agrada a Dios, hablemos lo que ayuda a los demás, hablemos lo que es coherente con nuestra identidad de hijos de Dios, hablemos bien.